AL PARQUE O A LAS TRINCHERAS

 

Os voy a hablar de un tema que me tiene hablando sola. El comportamiento de los niños y sus padres en el parque.

Reconozco que he ido pocas veces al parque con la chiquilla, solemos ir al pueblo, que también hay parque pero donde la mayoría del tiempo están jugando en la plaza bajo la atenta mirada de la abuela y los tíos.

Las pocas veces que he ido, me he pasado la mayor parte del tiempo observando el comportamiento tanto de los pequeños como de sus padres.

He visto muchas cosas señores, niños que no saben o no quieren compartir y sus padres apoyan sus decisiones como si de adultos se tratara.

Niños que no dejan al resto subirse a los columpios y sus padres ni se enteran porque están inmersos en sus teléfonos móviles.

Niños que solo saben divertirse empujando a los demás y sus padres le ríen la gracia.

Y por supuesto también están los niños que disfrutan en el parque jugando con los demás, compartiendo sus juguetes y sus padres tan felices.

El problema de todo esto es que cada vez son más los niños que no respetan al resto y sus padres, no solo no toman cartas en el asunto, sino que se ríen de esa falta de respeto o no hacen nada por cambiar ese comportamiento.

Nos hinchamos el pecho hablando de respeto y educación y después no somos capaces de llevarlo a cabo.

Quiero contaros la historia del hijo de una compi. Nació antes de tiempo, tenía mucha prisa por conocer a mamá, y desde el primer momento demostró que era un luchador. Tras varias complicaciones salió adelante contando, por supuesto, con el esfuerzo y apoyo de su súper mami.

El resultado es un niño feliz con un pequeño retraso madurativo de un año y medio aproximadamente. A causa de esto, este pequeño guerrero sufre a menudo las burlas de otros niños tanto en el cole como en el parque. Su mamá sufre con él obviamente, y aguanta todos estas escenas animando a su hijo y haciéndole saber que, en esas situaciones, no debe bajar la cabeza, sino levantarla bien alta porque él es quien sabe el verdadero significado de la palabra respeto, él es el quien sabe disfrutar de la vida sin meterse con los demás y compartiendo juegos.

Si estos niños actúan así, no podemos echarle toda la culpa a la sociedad, que somos muy dados a ello, porque la mayor parte de la culpa es de la educación que reciben de sus padres. Este tipo de comportamiento suele ser imitado de sus progenitores y si encima estos lo ignoran o, lo que es peor, no actúan, esta situación se va agravando con el tiempo. Hasta qué punto?

Hasta que este niño tenga terror de ir al parque o al colegio?

Vamos a centrarnos un poco, como ya he dicho en más de una ocasión, y dejemos al sentido común tomar las riendas porque esto se nos va de las manos.

Dejemos que los niños sean niños, con su inocencia, su imaginación y su manera de entender el mundo. Pongamos el freno a estas conductas que solamente llevan a que el respeto se pierda por completo. EDUQUEMOS!!! Y seamos conscientes que los móviles y los ordenadores no suplen nuestra presencia, que nosotros somos los que tenemos que enseñar.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *