¡HAY QUE CELEBRAR!

 

¡Ya estamos en la Nueva Normalidad! ¿Y ahora qué? Pues hemos salido como locos a llenar las terrazas de los bares y el tema apertura de colegios continúa en el aire, algo muy typical spanish, lo primero es lo primero.

A mí esto del coronavirus me ha dado mucho que pensar, bueno, el virus, el confinamiento, toda las consecuencias que está teniendo y, sobre todo, que me he dado cuenta que en tres semanas cumplo 35 años.

Me he puesto a reflexionar mucho sobre todo lo que he aprendido, viajado, trabajado y los sueños que he conseguido cumplir en estos años, y creo que es hora de celebrarlo.

He conseguido ser la persona que quiero ser, estoy en paz conmigo misma, segura, tranquila y tengo muy claro lo que quiero y lo que no, a las personas que quiero en mi vida y las que me sobran. He de decir que casi todo esto lo he logrado gracias a Alicia, ella ha venido a darnos nuestra mayor lección de vida, a todos los niveles, con ella tenemos claro qué es lo que más importa y lo que puede esperar.

Recuerdo los años en los que esperaba impaciente una llamada para trabajar, todo giraba en torno a una lista de puntos, me volvía loca haciendo números, cursos, cogiendo contratos de un día o dos, solamente para escalar unos pocos puestos. Energía gastada en balde, porque ¿sabéis qué? las cosas no llegan siempre cuando nosotros queremos, pero con constancia y trabajo, llegan, os lo aseguro. Esta etapa me enseñó que no hay que tener miedo a arriesgarse, aunque tengas que cambiar de domicilio, salir de tu zona de confort, a veces es necesario y, sin duda, sacas muchas cosas buenas a cambio, yo misma, sin ir más lejos, gané una hermana y unas grandes amigas para toda la vida.

Me empeñé en querer y enamorarme, pero siempre había cosas que quería cambiar de la otra persona, tardé en darme cuenta que eso no podía ser. Sin embargo, cuando él llegó hace casi 8 años, supe que no había absolutamente nada que cambiar.

Alicia llegó pisando fuerte hace dos años y medio, con ella aprendo cada día a ser mejor persona, a disfrutar de los pequeños momentos (se puede hacer y es maravilloso, os lo recomiendo) a templar mis nervios, cosa que pensé que era imposible y lo estoy consiguiendo, es un proceso largo, no os penséis que es de un día para otro.

En cuanto al trabajo, a día de hoy he llegado a una conclusión, teniendo ganas, trabajo no me va a faltar, si no es en un sitio, será en otro, se terminó eso de agobiarse por la duración de los contratos, creerme cuando os digo que hay cosas en la vida mucho más importantes que una nómina.

La SALUD es lo primero, la de los tuyos, la nuestra propia. Me cabrea ver y escuchar a la gente anteponiendo cosas banales a su estado de salud, especialmente, en estos momentos que estamos viviendo. Pongamos un poco de cordura y sentido común por favor, dejemos de preocuparnos por unas estúpidas vacaciones, por inútiles comentarios o críticas absurdas. Aprendamos a priorizar.

Por todo ello, este año he decidido celebrar mi cumpleaños, nunca he sido muy dada a celebrarlo, pero la ocasión lo merece. Voy a hacerlo rodeada de mi familia, de la mano de mi cuñada, acompañándola en su entrada a los 37, muy bien llevados por cierto, y mis amigas, queriendo mucho y bien a todos y cada uno de ellos y esperando poder reunirnos en más ocasiones como esta sin miedo a nada. ¡Disfrutemos de la vida y que el mundo ruede!

SIN COLE

 

Esta pandemia nos ha traído muchas consecuencias y muchos perjudicados, los niños, en mi humilde opinión, han sido los grandes olvidados. Fueron los primeros en quedarse sin colegio y confinarse en sus casas, a pocos los oímos protestar y se adaptaron más rápido que muchos adultos. Supuestamente eran un importante vector de transmisión, cuando empezamos a pasar de fase y los niños por fin pudieron salir a la calle, comprobamos que no era como se creía.

Muchos lo pasaron mal a la hora de salir de sus casas, tenían mucho miedo, todos lo teníamos.

¿Qué supone terminar el colegio tan repentinamente e intentar que siguieran con la misma rutina en casa? Muchos seguramente pensaron que podrían hacerlo con la misma normalidad y que además podrían terminar el temario como el Ministerio indicaba a principio de curso ¿en serio?

Creo que se pasaron por alto varias cosas importantes. Primero, los niños no actúan de la misma manera en el colegio que haciendo las tareas en su casa con sus padres, eso es así, toda la vida ha sido y no iba a cambiar ahora por mucha pandemia que hubiera. Por tanto, no puedes pretender que sigan el mismo ritmo de trabajo en condiciones completamente diferentes.

Segundo, el rompedero de cabeza ha recaído por completo en los profesores y los padres. Los primeros han tenido que adaptarse a los protocolos de los colegios donde trabajaban, y me consta que han dado el 200%. El problema yo pienso que ha sido la manera de enfocarlo, en algunos colegios no se pretendía saturar a los más pequeños y se les mandaba tarea para una o dos semanas, se ponían en contacto con ellos por videollamada cada ciertos días, pero creo que la autoridad que representa el profesor en el colegio, no la pueden sustituir los padres.

En otros coles optaban por poner tarea diaria que tenía que ser entregada antes de las 14h, como si estuvieran en las aulas. Esto los obligaba a no demorarla y no podían poner muchas excusas, aunque para los padres suponía un agobio extra y no poder llevar a cabo su teletrabajo u otras labores pendientes.

La conclusión es que lo que les iba bien a unos, no les iba bien a los otros. Y sin un consenso por ambas partes difícilmente se podía hacer a gusto de todos.

Los perjudicados nuevamente eran los niños.

Vamos a ser realistas, ante una situación como la que hemos vivido, me parece lógico el cierre de colegios, pero no me parece normal querer recuperar ese tiempo perdido en casa. Ese tiempo perdido de colegio los peques lo han ganado en tiempo con su familia, que me parece tan importante para su desarrollo como el que pasan la escuela.

No nos volvamos locos por dos meses que no hayan seguido el temario del Ministerio de Educación. Sí era preciso que nuestros hijos siguieran una rutina, hicieran tareas escolares para fijar los conocimientos aprendidos durante el año. Lo que no me parece necesario es que los padres fueran los encargados de enseñar temario nuevo a sus hijos durante ese tiempo.

De la conciliación ya ni hablamos, porque durante este confinamiento no ha existido, y no podrá haber hasta que los niños vuelvan al colegio o se abran las guarderías, ludotecas…

¿Qué medidas hay ahora para ayudar a todos esos padres que hemos tenido que trabajar durante la pandemia? Porque ha habido muchos, os lo aseguro.

Nos queda un verano muy duro por delante, pocas soluciones y muchos colegios rompiéndose la cabeza porque no tienen lugar físico para todos los alumnos.

Y ESTE VERANO ¿CÓMO HACEMOS?

 

Esta es la pregunta del millón, en muchas comunidades autonómicas ya podemos ir a la playa, tomar algo en las terrazas e incluso ir de ruta por la montaña. La duda es ¿a dónde vamos con los niños ante la situación actual del Covid-19?

Muchos tenemos la suerte de contar con la opción de los pueblos, donde ya les hemos montado la súper piscina para refrescarse con estas altas temperaturas. Pero hay mucha gente que, tras pasarse dos meses encerrados en casa con los peques, ahora están deseando salir y airearse. Muchos optan por las terrazas de los bares, donde los más pequeños van y vienen a su manera y, para mi opinión es más difícil controlar lo que tocan o si mantienen la adecuada distancia de seguridad.

El tema playa me parece súper complicado, aquí en Asturias mi hermana ya ha ido con mis sobrinos, una playa pequeña con poca gente y manteniendo la distancia necesaria, eso hasta cierta hora en la que parece que se van olvidando las restricciones, NO LO ENTIENDO! La solución que se están planteando en algunas comunidades es cerrar las playas si no se consigue controlar esta situación, a mi me parece una buena solución ciertamente, porque sigo pensando que en este país solo hacemos las cosas bien cuando se nos penaliza o nos prohíben directamente.

¿Qué podemos hacer entonces? Hay muchísimas áreas recreativas donde podemos ir a pasar el día y los niños pueden disfrutar al aire libre, de esta manera pienso que existe menos peligro de contagio.

Otra buena opción es la de ir a caminar por el monte, hay muchas rutas fáciles que se pueden hacer con los niños, en Asturias tenemos varias: la del Camín encantado en Llanes que, a lo largo del recorrido te vas encontrado con figuras de madera que representan personajes de la mitología asturiana; otra puede ser la Ruta del Alba, cerquita de nuestra casa, muy sencilla y con algunas zonas de mesas y bancos para hacer una parada de avituallamiento. Para los más entrenados os recomiendo el Paseo de Mual a Las Tablizas, en la Reserva Natural de Muniellos, por esta zona podríais incluso avistar algún oso, quién sabe.

Nosotros este año vamos a dejar de lado el tema playa, creo que por un verano sin pisar la arena, no nos vamos a morir. El plan B es la piscina en el prao, para grandes y pequeños, con mucha crema solar y mucha sidra. Buena compañía siempre, familia y amigos que nunca falten, y la música de verbena tan alta como nos permitan los vecinos.

Este es otro tema delicado del verano que se presenta, NO HABRÁ FIESTES DE PRAU, o verbenas que se dice en el resto de España. Para nosotros es un palo muy gordo, así es que tendremos que buscar alternativas y una es la del altavoz en el prao y reunión con amigos, de momento de 10 en 10, luego veremos cómo lo podemos hacer.

Vamos a ir poco a poco, sin prisa pero sin pausa, hagamos planes para el verano, prioricemos nuestra salud y la de los nuestros, evitemos aglomeraciones, caminos concurridos, playas abarrotadas, NO ES NECESARIO.

Va a ser un verano diferente, eso lo sabemos todo, pero no por ello tiene que ser un verano aburrido. Hay alternativas y opciones geniales para compartir en familia. A DISFRUTARLO!!

¿A QUÉ COLE VAMOS?

 

Hemos pasado meses dándole mil vueltas al tema, es mucho más complicado de lo que se piensa, por lo menos, de lo que nosotros pesábamos.

Alicia empieza al cole en septiembre, si nada ni nadie lo impide, que yo ya no me fío.

Ahora tenemos que decidir el colegio al que va a ir para escolarizarla, ahí viene el problema. Teníamos tres opciones, completamente diferentes, cada uno con su lista de “pros” y “contras”. He de decir que la mayor prioridad era elegir un colegio que se adaptara a nuestros horarios de trabajo, pensándolo fríamente suena mal, pero hoy en día, trabajando los dos, es lo más importante a valorar.

Y volvemos al problema de siempre, la CONCILIACIÓN, actualmente cuando formas una familia no todo el mundo puede quedarse en casa para cuidar a los niños o compaginar su vida laboral con la familiar. Además no solamente es poder, sino también querer, que no todos los padres de este país están dispuesto a renunciar a su carrera profesional por criar a sus hijos.

Tampoco tenemos muchas medidas gubernamentales que faciliten esta situación, después se pretende que haya más natalidad, a mí me parece todo muy incongruente.

Desde un principio teníamos claras ciertas condiciones, una de ellas es que nos gustaría que en la clase de Alicia no hubiera demasiados niños. A muchos os parecerá una tontería, pero pensamos que una profesora no puede prestarle la misma atención a todos los alumnos en una clase de 25 niños que en una clase de 10.

El modelo educativo también nos parece muy importante, no estamos muy de acuerdo con la existencia de “silla triste” como manera de castigo. Tampoco nos gusta mucho el hecho que niños de 3 años vayan al baño solos y si tienen algún incidente (cosa que me parecería muy normal) se llame a los padres para que vayan a cambiarlos.

Otra cosa que no veo muy bien es que muchos colegios no tengan enfermera escolar, este tema es una lucha que parece que vamos ganando muy lentamente.

Como enfermera entiendo perfectamente que los profesores se nieguen a dar cualquier tipo de tratamiento a un niño, no es su responsabilidad ni algo que les competa. Ahora como madre, si mi hija tuviera que tomar, en algún momento dado, una pastilla, un jarabe o se le tuviera que pinchar insulina durante el horario escolar, y nadie de la familia pudiera ir a hacerlo, me gustaría que un@ de sus profesores, tras la formación adecuada en el tema, lo pudiera hacer. Si no pudiera ser así, se me plantea una duda ¿se llama al centro de salud para que vayan a hacerlo? O, por otro lado, ¿se deja al niño en cuestión sin su medicación con las consecuencias que eso conllevaría a su salud?

Teniendo en cuenta todo lo anterior, tomamos la decisión que pensamos es la más adecuada, Alicia irá a la escuela rural. En su aula serán 10 niños entre los 3 y los 5 años y el colegio cuenta, aproximadamente, con unos 42 alumnos. Es nuestra elección y estamos convencidos que ella estará súper feliz.

Son muchas las cosas a valorar, muchos debates abiertos y cosas importantes que solucionar en los colegios de nuestros pequeños. ¿Qué opináis vosotr@s? ¿En qué os basáis para vuestra elección?

TELETRABAJANDO

 

Volvemos a ver más cosas positivas del confinamiento, el Teletrabajo. Obviamente en mi profesión no podemos hacer el trabajo desde casa, pero sí muchas empresas, ministerios, concejalías y ayuntamientos han optado por esta medida durante la pandemia.

Hemos comprobado que realmente se puede llevar a cabo, que funciona y además bastante bien. El trabajo se hace de la misma manera y los trabajadores están más tranquilos y así pueden conciliar mejor su vida familiar.

Habrá opiniones de todo tipo, la mía, viendo todo desde fuera claro está, es que esta medida solucionaría muchos de los problemas que tienen actualmente miles de familias españolas para compaginar sus trabajos con el cuidado de los hijos.

Fácil no es, eso por supuesto, no creo para nada que trabajar con tus hijos alrededor jugando o llamándote cada dos por tres, sea una manera cómoda de hacerlo. Pero sí pienso que te puedes organizar de otra manera, jugar con los horarios, por ejemplo cuando los peques duerman la siesta, o un ratito que pueden ir a jugar con la vecina o, más sencillo aún, cuando papá llega a casa y se puede ocupar de ellos, tú te dedicas de lleno a tu tarea.

Aquí también entra la importancia de la corresponsabilidad, el padre no solo debe realizar tareas del hogar que, hoy en día, participan activamente en las mismas pero queda camino por andar. Lo digo porque estamos muy mal acostumbrados a que cuando nace un hijo, la que escoge una reducción de jornada para su cuidado, habitualmente es la madre. El padre raramente lo hace y creo que les cuesta más renunciar a su trabajo para quedarse en casa con los niños y que la mamá vaya a trabajar. No solamente es mi opinión, me baso en comentarios de amigas, vecinas o compañeras a las que se les ha planteado esta situación en algún momento.

Las dudas que se podía plantear una empresa determinada a la hora de ofrecer la opción del teletrabajo, pienso que sea el rendimiento de sus trabajadores, al fin y al cabo es lo que les interesa. Respecto a esto, yo creo que un empleado que puede por fin conciliar su vida familiar con su trabajo, es un empleado contento y, por lo tanto, su rendimiento será superior.

El problema que yo veo es que los trabajadores no sepan organizarse trabajando desde casa y, al final, el resultado sea catastrófico.

Me pongo en el lugar de un empresario y lo que haría sería establecer un período de prueba para todos los empleados que quieran hacer teletrabajo por las circunstancias personales de cada uno. Estudiaría los resultados y basándome en ellos decidiría si implantarlo de manera permanente o no.

Tampoco tendría que ser siempre de la misma manera, quiero decir, unos días trabajar desde casa y otros en la oficina, de esa manera no se pierde el contacto con los compañeros, con el ambiente habitual de trabajo. Seamos sinceros, en España es tan importante ir a currar como ir a tomar el café del descanso al bar de siempre y socializar.

Estos dos últimos meses podrían considerarse el período de prueba, me imagino que, tras el confinamiento, ya muchos hayan podido sacar sus propias conclusiones.

Repito que es muy sencillo hablar desde mi posición, quizás no sea una manera realista de ver las cosas, y en verdad sea todo mucho más complicado.

Me gustaría que tod@s los que os hayáis visto en esta situación pudierais opinar acerca de ello ¿qué os ha parecido la experiencia? ¿os gustaría seguir teletrabajando?

CUMPLEAÑOS DIFERENTE

 

El 4 de mayo fue el cumpleaños de mi sobrino Martín, 5 años ya, parece que fue ayer cuando llegamos corriendo con mi hermana al Hospital y en media hora de reloj nació él. Llegó al mundo sonriendo, sí sí, tal cual, cuando la matrona salía con él de la sala de partos y se paró para que le conociésemos, lo primero que hizo fue sonreír, mi madre y yo nos miramos pensando que aquello no era muy normal, pero nos encantó ¡¡ Martín nació siendo feliz!! y lo sigue siendo por supuesto.

Es el mayor de todos los primos, el más cariñoso y, sin duda, el más buenazo. Su hermano pequeño, Sergio, se aprovecha de esto muy a menudo, Martín siempre le deja sus cosas y está pendiente de él para todo, sin embargo, el pequeño no duda en quitarle sus juguetes y hacerle alguna que otra perrería. Luego resulta muy gracioso ver como le imita todo el rato, esto creo que es bastante habitual entre hermanos, el pequeño siempre quiere ser como el mayor.

El año pasado celebramos su cuarto cumpleaños en un local de bolas con todos sus amigos, se lo pasaron genial, pero este año ha sido muy distinto. Aún así, quisimos hacer que su día fuera especial.

Mi hermana hizo una tarta y luego hicieron vídeo llamada con la familia, le cantamos “cumpleaños feliz” quizás demasiadas veces para su gusto porque, una de las veces que se lo estábamos cantando no pudo evitar decirnos: Otra vez en serio? Terminamos riéndonos.

Mi hermana y yo vivimos relativamente cerca, en dos calles paralelas sin ir más lejos, desde nuestra terraza se ven las ventanas de su piso. Estiramos una sábana grande en el suelo y provistos de brocha y pintura, hicimos una pancarta que pudiera verse desde bien lejos: ¡¡Felicidades Martín!! y un montón de globos de colores adornaban la felicitación. No solamente la vio él, también todos los vecinos que se sumaron a la celebración. Fue divertido.

Ya que no íbamos a poder estar ese día a su lado, no podíamos dejarle también sin regalo, ya bastante tenía el pobre con aguantar tantos días encerrado en un piso tan pequeño sin quejarse, creo que muchos adultos deberían haber seguido su ejemplo y el de tantos niños españoles que se han adaptado a esta situación con una actitud envidiable.

Pensamos en un regalo chulísimo que le súper encantara y lo compramos online, le llegaría por repartidor. Escogimos un drone infantil, realmente es como un helicóptero tele dirigido sin más, pero pensamos que le haría ilusión.

El audio que me envió el día que lo recibió me lo dejó clarísimo, habíamos acertado con nuestro regalo, Martín era ese día un poquito más feliz.

Hemos comenzado la Fase 1 de la desescalada y por fin he podido ver a mis sobrinos de cerca, manteniendo, eso sí, la distancia de seguridad, lo primero que me ha dicho Martín ha sido: Tata, ya tengo 5 años. Adoro esta inocencia Dios mío, y me moriré de la pena cuando se termine.

Los abuelos también han podido disfrutar de su compañía, así que, hoy todos hemos sido un poco más felices.

Este período de confinamiento ha sido muy duro para todos, se han perdido muchas vidas en el camino, muchos no han podido celebrar su cumpleaños como hubieran querido, pero ahora debemos ir poco a poco, pasito a pasito y sin ninguna prisa. No queremos volver a pasar por lo mismo.

Hoy os deseo que volváis a disfrutar de la familia sin una pantalla por el medio pero también os pido mucha RESPONSABILIDAD!!.

SLOW SHOPPING

 

Estos dos meses de parón creo que nos ha venido bien en muchos aspectos. El ritmo de vida frenético que llevábamos nos estaba pasando factura.

Íbamos corriendo a todos lados, colegio de los niños, transporte público, trabajo, hasta para ir a hacer la compra vamos a la carrera. STOP!!

Necesitamos bajar el ritmo y un virus “made in China” nos ha obligado a hacerlo.

Ahora vamos a comprar y no nos queda otra que esperar turno hasta para entrar en la tienda, las grandes superficies son nuestro enemigo más temido y los comercios de barrio los más recomendados.

La vida en los pueblos no se ha paralizado tanto, ya que, sus habitantes tenían que salir de manera obligatoria para atender al ganado, sus huertas y terrenos que es de lo que viven. Ahora, con las nuevas recomendaciones, también ellos son los más beneficiados, con menos de 5.000 habitantes pueden salir a la calles sin tener que cumplir horarios.

El Slow shopping nació en Italia como una necesidad de frenar el ritmo a la hora de salir a comprar. Consiste en ir sin prisa, mirando con detalle los productos que vamos a adquirir, oliéndolos incluso, de esta manera somos más conscientes de lo que realmente comemos.

Este concepto se ha convertido en un modo de vida y en muchos países europeos son muchos comercios los que apoyan dicho movimiento. Es bueno no sólo para el comprador sino también para el vendedor que , de esta manera establece una relación más cercana con el cliente, recuperando la esencia de las tiendas de toda la vida.

Dentro del Slow shopping también se apuesta por la elaboración de artículos sostenibles que respetan el medio ambiente. Y no solamente se refiere a productos de alimentación, este movimiento incluye también la compra dentro de la industria textil, como por ejemplo, talleres de ropa que trabajan con tejidos ecológicos.

La esencia de este concepto es el consumo consciente, reduciendo el impacto medioambiental y difundiendo las ventajas de comprar en el comercio local, recuperando, de alguna manera, nuestras tradiciones. ¿Estamos volviendo a la mentalidad de nuestros abuelos?

Me gusta esta modo de ver las cosas yo, personalmente, he decidido ponerlo en práctica. Creo que la primera pregunta que nos deberíamos hacer es ¿qué necesitamos realmente? Porque en la mayoría de las ocasiones, además de coger todo lo que tenemos apuntado en nuestra lista, llenamos el carro de la compra con caprichos innecesarios que no solamente serán perjudiciales para nuestro organismo, sino también para el medio ambiente.

Lo más importante, que nuestros hijos al vernos, aprendan de ello y cuando les corresponda ir a hacer la compra, lo hagan de una manera consciente y sin premura. Que la vida sin prisa tiene más ventajas, que debemos disfrutar de los pequeños detalles, de nuestro día a día y los niños tienen que percibirlo. Debemos enseñarles a cuidar el planeta pero también a cuidarse ellos mismos con responsabilidad.

El estrés que hasta hace unas semanas vivía con nosotros, tiene que hacer el equipaje e irse, bien lejos a ser posible. La tranquilidad ha vuelto ha nuestra rutina y nosotros estamos viendo los resultados. Os pongo un ejemplo: a las 3 de la mañana Alicia se despierta desasosegada, no consigue conciliar de nuevo el sueño, primero su padre y luego yo, vamos a su cama para acompañarla, dos horas después seguimos los ojos como platos y me pide agua. Se lo doy y ya que estamos la llevo al baño para que haga pis, hace pocas semanas que duerme sin pañal y no quiero llevarme una sorpresa. Pues bien, en cualquier otro momento, nos hubiéramos agobiado consiguiendo agobiarla a ella también, hubiéramos acabado regañándola incluso, sin embargo, me entró la risa, verla corriendo en braguitas al baño hablando entre susurros que apenas la entendía, me hizo muchísima gracia. Me quedo con eso, la evolución hacia la relajación y el positivismo. Si un día dormimos menos no pasa nada, sobreviviremos.

Animaros, la vida slow solo trae cosas buenas.

AYUDA!!

 

Qué importante es saber pedir ayuda cuando la necesitamos, no es fácil os lo aseguro, y no siempre encuentras la más adecuada.

El confinamiento se está alargando y cada vez más gente lo lleva peor. Hay que tener en cuenta que antes que comenzara esta situación ya cada uno tenía su propio panorama familiar. Ahora, los niños, los padres y los abuelos se agobian antes, los nervios están a flor de piel y, en muchas circunstancias, no sabemos resolver los conflictos que puedan surgir con la misma tranquilidad que lo podías hacer antes.

Una solución muy socorrida era salir a dar un paseo, que nos diera un poco el aire, ir al parque, soltar adrenalina jugando al fútbol, ir a tomar algo con más gente para distraerse y no pensar en los problemas. Ahora eso no lo podemos hacer, así que debemos pensar en otras soluciones.

Una de las opciones que más valoro, ahora y antes, es compartir los agobios, las preocupaciones, las inquietudes, con nuestros amigos o familiares. Creo que son los mejores consejeros porque pienso que son los que más nos conocen. Compartir es VIVIR!!

Tragarse todo eso solo nos llevará a acumular malos sentimientos que nos harán comer mal, descansar peor y, en un momento dado, descargar todo ese remix convertido en rabia contra los que más queremos. Lo que nos llevará a crear nuevos conflictos entrando así en un círculo vicioso del que no sabremos como salir.

Ya sé que los niños nos pueden saturar mucho en algún momento, que a nuestros mayores les cuesta entender que no podamos salir de casa a pesar que el médico les había aconsejado caminar todos los días, todo ello sumado a alguna situación anterior por enfermedad, dependencia o problema social, puede acabar complicándolo todo.

Lo primero es reconocer que realmente tenemos un problema, eso antes y después del covid, si observamos que, a pesar de hablar con los más cercanos, continuamos encontrándonos mal, nos sigue costando conciliar el sueño, lo mejor es acudir a un profesional. Ésto no quiere decir que nos estemos volviendo locos o que seamos los más raros del mundo, simplemente hay momentos en nuestra vida que las circunstancias nos bloquean y no tenemos la capacidad de desbloquear, necesitamos que alguien nos guíe y, éso, ES LO MÁS NORMAL DEL MUNDO!!

Pon un psicólogo en tu vida, es la mejor solución a todos tus problemas, no es un slogan, es mi recomendación. Estos profesionales consiguen que nos desbloqueemos, que consigamos ver la solución que, en la mayoría de las ocasiones, teníamos delante de nuestras narices y no podíamos ver, que consigamos relajarnos en aquellas situaciones en las que antes perdíamos los nervios, que sepamos disfrutar de nuestra rutina sin estrés, es posible os lo aseguro.

Durante el confinamiento también lo podemos hacer, hay teléfonos de ayuda a los que podemos acudir cuando la ansiedad pueda con nosotros. El médico de cabecera también te puede atender telefónicamente. Vídeos varios de relajación, mindfulness, yoga…

Opciones haberlas las hay, solamente tenemos que elegir por la que queremos empezar. Yo os diría que hablando, da igual con quién, pero hay que hablar, sacar los malos pensamientos. Escuchar es el segundo paso, nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros padres, amigos… todos pueden tener algo que decirnos o aconsejarnos, es importante conocer su opinión, son las personas que más nos quieren, no nos dirán nada que nos pueda hacer mal.

Siempre hablo desde la experiencia, hace poco más de dos años mi mente se bloqueó por completo, pensé que sería muy difícil y necesitaría mucho tiempo para ver las cosas de otra manera, pero el camino fue más sencillo de lo que pensaba, fue tan fácil como pedir AYUDA!!

Os animo a hablar, a escuchar, a buscar apoyo cuando todo se vuelva negro, merece la pena.

EL SUEÑO DURANTE EL CONFINAMIENTO

Todo está cambiando en este período tan raro que estamos viviendo, nuestros hábitos, nuestra manera de ver las cosas y hasta nuestra manera de dormir.
Pasamos el tiempo con poca actividad, viendo mucha televisión y series varias, a veces hasta altas horas de la madrugada.
También estamos practicando mucho esa costumbre tan nuestra, la siesta, con lo cual, estamos cambiando el ritmo de nuestro ciclo sueño-vigilia. Tardamos más en dormirnos, nos despertamos más tarde y, con el paso de los días, nos cuesta más caer en los brazos de morfeo..
Al no salir tanto a la calle, nos falta luz y vitamina D,procedente del sol, esta carencia también afecta a nuestro ritmo circadiano.
En los niños pasa más de lo mismo. Ellos necesitan más actividad que los adultos, están acostumbrados a pasar la mayor parte del tiempo fuera de casa, colegio, actividades extraescolares, parque, y se les ha quitado toda esa libertad. Sin embargo y como ya he comentado anteriormente, creo que son los mejores adaptados a esta situación.
Por fin han llegado a la conclusión que los más pequeños podrán ir saliendo a la calle de manera paulatina, menos mal!!
Ya he leído algún artículo en el que afirman que ha aumentado considerablemente el porcentaje de pacientes con insomnio con el consecuente aumento del consumo de fármacos para facilitar el sueño.
Yo he notado que a Alicia le costaba mucho dormirse últimamente, se despertaba varias veces durante la noche y se levantaba más tarde por la mañana.
Cuando mi marido empezó a trabajar, teníamos que sacar a la niña de casa sí o sí, alguien tenía que cuidar de ella cuando no estuviéramos, no estaba dispuesta a que me multaran por ello. Así es que, fui a hablar con la Policía Local para explicarles la situación. Me dijeron que podíamos hacerlo sin problema, la situación estaba más que justificada.
Pues, sorprendentemente, desde que la niña ha vuelto a ir con las abuelas, llega más cansada a casa, se duerme más rápido y ya no se despierta tanto durante la noche. No sé si ha sido la vuelta a la rutina, que ya sale a la calle o que los abuelos están más activos que nunca y no la dejan parar, pero estamos todos encantados.
Yo, personalmente, también hace tiempo que me cuesta conciliar el sueño y tengo que recurrir a diferentes medidas para conseguir dormirme. Una ducha caliente antes de irse a la cama, poca luz y estímulos a última hora del día, y si nos podemos tomar alguna infusión relajante mejor todavía.
La melatonina es una hormona que regula el ritmo ciclo sueño-vigilia en el cuerpo humano y la podemos encontrar en algunos alimentos como la avena, también se vende en cápsulas en la farmacia.
Debemos dejar a un lado las tecnologías a la hora de irnos a la cama, influyen en nuestra dificultad para dormirnos.
Está claro que el momento que estamos viviendo nos afecta en todo, la tensión y la ansiedad ante tanta incertidumbre, el estrés al ir al trabajo o, simplemente, al ir a hacer la compra. Todo esto se traduce en un mal descanso, gente más irascible, “repunante” como decimos aquí, poca efectividad en el trabajo y más posibilidad de cometer errores.
Vamos a relajarnos un poco!! Pongamos más infusiones relajantes en nuestra vida y menos café. Un poco de ejercicio físico al día también nos ayudará. Una buena alimentación, más vitamina D y, sí, el vino o la cerveza del fin de semana que no nos falte!!
Nos bombardean a diario con cientos de datos, cifras, más contagios, más medidas, vamos a dejar de hacerle tanto caso a todo esto. Cambiemos de canal, leamos menos noticias, pongamos más música, hablemos más entre nosotros, vídeo llamadas en grupo con amigos y familia.
Tranquilidad, esto va a pasar como un mal sueño, cambiaremos nuestras costumbres, pero yo tengo la esperanza que aprenderemos con todo ello.
Ánimo y a vivir!!!

LA PEGARATA

 

Ha pasado Semana Santa y ni siquiera nos hemos enterado, en la zona de Asturias donde vivimos es muy importante la figura de los padrinos y, especialmente, en estas fechas.

La tradición es la siguiente, el ahijado le lleva a sus padrinos el día de Ramos un ramo de laurel con romero o una palma, puede estar bendecido o no, eso depende de las creencias de cada uno. A veces junto con el ramo va un pequeño regalo, eso depende de los ahijados.

Durante la semana siguiente ya somos los padrinos los encargados de corresponder con lo que llamamos “la Pegarata”, que no es otra cosa que una tarta o roscón con una figura de chocolate. Yo personalmente, además de la tarta les doy a mis ahijados (que tengo dos) un regalo, ahora como son pequeños, tienen 4 años, les compro ropa, luego será lo que ellos quieran por supuesto.

¿Durante cuánto tiempo disfrutamos de la Pegarata? Pues la tradición dice que hasta que el ahijado se case. Aquí ya depende de la relación que se mantenga con los padrinos, porque hay quien decide no casarse nunca y recibirla hasta que los padrinos no puedan con la vida o que, por el contrario, renuncie a ella.

También hay quien entiende una convivencia como un casamiento y la disculpa perfecta para no seguir regalando por Pascua.

Este año ni los ahijados han podido ir a bendecir sus ramos, ni siquiera dárselo a sus padrinos, tampoco nosotros hemos podido entregar nuestras tartas. Imaginación al poder y compra online, muy agradecidos todos a los maravillosos repartidores, tienen el cielo ganado!!

Una tarde hemos pasado haciendo manualidades, cartulinas de colores, pegamento y muchas risas para hacer una palma casera para madrina y otra para padrino.

Mi niña ha tenido su Pegarata, le he hecho tarta de avellana y nuez (que es la típica) con una figurita de minnie que le había regalado su padrino, pues le ha encantado!!! Y, de paso, nos ha quedado claro que la chiquilla no es alérgica a ninguno de estos dos frutos secos.

No íbamos a dejar a nuestros ahijados sin regalos, la tarta se la daremos cuando podamos salir de casa y, sobre todo, cuando la confitería abra de nuevo sus puertas al público. Así que hicimos compra online, ropita para mis niños que les ha llegado a sus casas a tiempo.

Tampoco hemos dejado a los padrinos de Alicia sin su detalle, pijama para estar en casa para padrino y cremas de la farmacia para madrina. Pues, sorprendentemente, hemos acertado con todo, les ha gustado y encima hemos dado el clavo con las tallas, no me lo creo ni yo!!! Y qué guapos ellos!!

Tradiciones que mantenemos haya confinamiento, virus toca pelotas o gobiernos y dirigentes sin sentido común.

Internet es nuestro aliado y los repartidores nuestros nuevos héroes, porque no penséis que vienen de mal humor o te llaman de mala gana, no señor, con una sonrisa ha llegado hoy mi amigo de zeleris a entregarme un paquete, con todas las medidas de seguridad recomendadas. Bravo!!!

No perdamos nuestras costumbres, bastante estamos perdiendo ya. A pesar de esta indeseable situación, hay cabida para regalar, soñar con futuros viajes, enamorarse, crear… Es el momento de hacer lo que llevamos posponiendo tanto tiempo, ya no hay excusas, hay que seguir VIVIENDO!!!