TRAS SUS MAJESTADES LLEGA LA CALMA ¿O NO?

Hemos estado sin aparecer por aquí unas semanas, aunque much@s ya sabéis que en Instagram y, especialmente en TIK TOK, somos más pesadas. Os invitamos a pasaros por ahí, reíros un rato y comprobar que, cuando yo digo que María es una teatrera, no lo digo sin conocimiento de base. 

Había pensado en analizar detalladamente el año que acaba de terminar pero, después de darle muchas vueltas y ver que me sale un balance muy negativo, he desistido de mi empeño. 

Así es que me he centrado en el tema Reyes Magos y he llegado a la misma conclusión que el año pasado: Para qué me molesto en decir al resto de la familia que con un paquete por casa es más que suficiente… ¡si no me hacen ni puñetero caso!  

Podría deciros que el año que viene lo volveré a intentar porque me parece una barbaridad que unos niños tan pequeños reciban en un solo día tantísimos juguetes, se vuelven locos, a las 12 de la mañana ya no sabían ni lo que habían desenvuelto. Pero también con esta tarea voy a desistir, es una guerra perdida y lo sé.  

Acompañándome en estos días de tanto ajetreo, han estado el estrés y el agobio que han querido volverme loca por momentos. Casi lo consiguen pero, una vez más, he salido victoriosa, aunque no sé por cuanto tiempo. Eso sí, he tenido que recurrir a un buen masaje relajante y un tratamiento de hidroterapia que me han venido de lujo. Muy recomendable, necesario para cuerpo y mente. Yo he logrado mantener a raya mi subconsciente durante una tarde entera ¡todo un récord! 

Una de las causas de que mi cabeza no descanse un segundo es un proyecto que, sospecho, nos sacará canas a mi marido y a mí. La casa con finca de nuestros sueños tiene que ir tomando forma, para ello tenemos por delante duros meses de reforma. 

Este año viene cargado de muchos cambios en nuestra vida, los iremos revelando poco a poco. 

Aceptamos consejos y recomendaciones varias ¡DESEARNOS SUERTE! 

 

SOBREVIVIENDO EN UCI

 

Es lo que nos está ocurriendo al 80% del personal que estamos trabajando ahora mismo en las UCIs improvisadas en la mayoría de los hospitales asturianos, por culpa de esta maldita pandemia. 

Unos llevábamos años sin pasar por esta unidad, pero otros ni siquiera habían trabajado nunca en una UCI. Os podéis imaginar el panorama…. 

Con lo cual, un día llegas a una servicio nuevo, por llamarlo de alguna manera, ya que, han improvisado una unidad de cuidados intensivos en salas que no estaban preparadas para ello. No sabes dónde están las cosas y hay aparatos que no recuerdas ni cómo funcionan. 

Es otra manera de trabajar diferente a lo que estabas acostumbrada, te vas adaptando como buenamente puedes. Pero todo esto te genera un estrés y una tensión continua que hace que no descanses en condiciones, que tu cabeza esté trabajando las 24h. Te cuesta desconectar cuando llegas a tu casa. 

La organización en mi hospital ha brillado por su ausencia desde el minuto 1. Contábamos con esta segunda ola y no han hecho absolutamente nada hasta que ya hubo pacientes COVID+ ingresados en UCI. Por tanto, las cosas hechas deprisa y corriendo, no suelen salir muy bien. 

El mayor problema llegó cuando se dieron cuenta que no disponían del personal suficiente para atender las nuevas unidades. Si se hubiera pensando antes y hubieran tratado al personal como es debido, creo que este problema no hubiera sido tan grave. 

Esto se traduce ahora, entre otras cosas, en enfermeras con sobrecarga de trabajo, en ocasiones, excesiva. 

Y pobre de nosotras si alguna se pone mala o tiene que confinarse, lo más habitual es que no la sustituyan. Se le está pidiendo al resto de compañeras que doblen turnos. En una situación como la que estamos viviendo, me parece hasta normal, lo que no me parece normal son las formas y los modos de pedirnos las cosas. Me explico; En este hospital donde trabajo ya he tenido que soportar las malas contestaciones y los malos modales de alguna supervisora de guardia. Especialmente cuando las tienes que llamar para decirles que no puedes ir a trabajar porque estás enferma o porque tenemos mucho trabajo en el servicio y necesitamos que nos manden un refuerzo. Las contestaciones suelen ser de lo más variopintas, pero lo habitual es que vayan acompañadas de elevación de la voz e incluso alguna frase amenazante o insultante hacia tu persona o tu equipo de trabajo. Consiguiendo con eso hacerte sentir fatal y que acabes pensando que, en realidad, tú eres una inútil que no vale para nada. Pienso que el objetivo de su manera de tratarnos es ése. En términos legales creo que se le llama MOBBING. 

Cuando la segunda oleada de casos positivos comenzó, la búsqueda de personal cualificado o con “perfil de UVI” se hizo de la siguiente manera: llamaban al personal un día para empezar en UCI al día siguiente, con la única explicación que la situación actual así lo requería. Tenías que aceptar sí o sí, no había tiempo ni opción de negativa. 

Y con mil temores lo hicimos, nos adaptamos. Y no penséis que hemos perdido la sonrisa, esa pocas veces se nos borra de la cara porque ¿sabéis qué? Los pacientes no tienen la culpa de lo que nos ocurre, bastante tienen ellos. 

Pues así estamos, trabajando como podemos donde podemos como si de una guerra se tratase. Dando lo mejor de nosotr@s para que los pacientes salgan adelante, dejando de lado, en muchas ocasiones nuestra propia salud. 

Además de todo esto, todavía tenemos que escuchar críticas hacia nuestra profesión y soportar que la gente continúe pasándose las medidas de seguridad por el arco del triunfo. 

Tenemos que seguir viendo cómo la dirección del hospital hace oídos sordos a nuestras peticiones. Cómo los sindicatos giran la cara hacia otro lado sin hacer nada por apoyarnos.  

Pero que sepáis que ante las adversidades nosotras hacemos piña, nos apoyamos entre nosotras y hacemos que el día a día se haga más llevadero. GRACIAS COMPAÑER@S porque en el momento que cruzamos esta puerta cambiamos de familia y dejamos atrás todo lo demás. Sabemos qué es lo importante en este momento y no se nos pone nada por delante, poca gente puede hacerlo, os lo aseguro. De esta manera sobrevivimos en una UCI de Asturias señoras y señores. Y la lucha por mejorar nuestras condiciones solo acaba de comenzar. 

PIOJOS


Había que hablar de ellos en algún momento, y así nos olvidamos un poco de ese otro bicho que nos viene amargando la vida desde hace meses.  

Estos parásitos o “bichitos” como los llama Alicia, han conseguido que mi marido y yo nos desquiciáramos en más de una ocasión, llegando a fumigar la casa entera, nosotros incluidos.  

Y es que, tras la primera semana de cole, mi hija ya se rascaba la cabeza, después de un examen minucioso, descubrimos a los nuevos habitantes, los piojos, correteando sin más por su cabecita y dejando a su paso un rastro de liendres imposible de eliminar por completo.  

Afortunadamente Alicia fue la única de su clase con la presencia de estos piojos. ¿Dónde los cogió? ¿Por qué una vez eliminados vuelven a aparecer sin más? Estas preguntas yo se las haría a Iker Jiménez, porque no me lo explico de verdad.  

Fuimos a la farmacia de confianza (www.farmaciacorral.com) y nos  recomendaron un spray para matarlos de la marca NEOsitrín , después le lavamos el pelo con el champú indicado para ello, de la misma marca, y le pasamos la famosa lendrera, que no es más que un peine de púas muy cerradas para eliminar las liendres o huevos. Por si esto fuera poco, todos los días antes de ir al cole, le echo un repelente para piojos (toda precaución es poca).  

El tratamiento fue efectivo rápidamente y la niña lo toleró muy bien. Los piojos desaparecieron y nosotros respiramos aliviados. Estábamos convencidos que habíamos acabado con ellos. Pero no ha sido así.  

Gracias al puñetero virus cuyo nombre no quiero escribir porque me entran los siete males, uno detrás del otro; mi marido y yo estamos confinados por contacto estrecho con un positivo, no así la niña, que se fue a casa de los abuelos. No tenemos síntomas, nos encontramos bien y, en una primera prueba, hemos dado negativo.  

El caso es que, la chiquilla ha comenzado otra vez a rascarse cual macaco y la abuela nos ha confirmado la presencia de nuevos habitantes en su cabeza.  

Sabemos que estos parásitos prefieren el pelo fino y limpio, Alicia tiene todas las papeletas está claro, pero ¿Por qué vuelve a infestarse? ¿Será que no eliminamos bien todas las liendres? Sospechamos que la causa es esto último, ya que la niña, al tener el pelo tan fino, la lendrera no engancha todas las liendres y, las que quedan provocan la nueva infestación. Es desesperante os lo aseguro. Pero no existe lendrera de púas más finas, el problema es el pelo de Alicia. 

La abuela ya ha echado mano de los remedios de toda la vida, vinagre y agua que viene siendo. Pero creo que no ha sido muy efectivo.   

En internet he leído que vinagre con mayonesa ¿¿¿en serio???  

Pues así estamos, nosotros sin poder ver a la niña, ella sin poder ir al colegio y los bichitos campando a sus anchas. Diversión en estado puro (ironía modo ON).  

Si supierais de algún otro remedio para mandar estos piojos a paseo, os agradecería me lo comentarais. 

CON EL CORAZON EN UN PUÑO

 

Así estamos Carlos, todavía en un Ay! Intentando decirte adiós sin poder creernos que te has ido. 

Estábamos intentando arrancar tras los duros golpes de los últimos meses, y nos hemos frenado de nuevo. 

Shock, rabia, dolor… son tantos sentimientos en tan poco tiempo, que nos va a costar digerirlos y seguir hacia adelante. La gasolina para continuar es la familia, nos empezamos a quedar sin reservas. Pero lo conseguiremos, juntos, eso sí, porque sabemos que así el camino será más fácil.  

Vamos a recordarte siempre con tus bromas, con tu manera de hacernos reír.  

Por cómo conseguías que cada Nochebuena fuera aún más divertida que la anterior.  

Porque cuando éramos niñas y nos poníamos malas, tú aparecías cargado de bolsas con cosas ricas para que nos pusiéramos bien y, en un descuido de mamá, le echabas un buen chorro de coñac a la leche caliente. Mejorábamos sorprendentemente rápido: Carlos, esto sabe muy mal…; son los mocos, nos decías, bébetelo todo. Te reías y nosotras te creíamos. No había mejor remedio. 

Porque cuando te animabas y empezabas a cantar, conseguías que el resto del mundo enmudeciera. Fuimos pocos los afortunados en disfrutar de esta faceta tuya en contadas ocasiones. 

Nos dejas tu legado más preciado, tu fiel réplica, Jorge. Al que seguiremos acompañando en cada paso. 

Con un vacío enorme y una pena demasiado grande te despedimos.  

Da recuerdos por allá arriba, cuando veas a tu “cuñao”, tomaros una cerveza a nuestra salud. Aquí brindaremos por vosotros cada día. 

 

Perdiendo los nervios en 3,2,1…

Hace un mes que Alicia empezó al cole. Un gran cambio en nuestras vidas que nos ha costado un poco sobrellevar…. ¡Vale sí! Me ha costado a MI, ella va feliz en el autobús todas las mañanas, le encanta ir a la escuela.  

Una vez asimilado el paso de los años y el inicio de esta nueva etapa, me propuse hacer las cosas de una manera determinada, lo que quiere decir que en mi cabeza me monté una película digna de nominación a los Óscar, la cual paso a contaros. 

La idea era despertarla con tiempo suficiente para que ella (que es tan perezosa como yo) consiguiera levantarse sola de la cama. Seguidamente, y tras pasar por el baño a hacer un pis, iríamos a desayunar. Este tema es un poco delicado, ya que, partimos de la base que a Alicia recién levantada le cuesta un mundo comer algo consistente. 

Yo me tomaría las cosas con calma, sin agobios, sin mirar continuamente el reloj, sin ponerme nerviosa, sin reñir ni gritar, todo muy ZEN. En mi cabeza parecía totalmente posible, las imágenes eran ideales, nada podía fallar. 

No habían pasado dos semanas desde el inicio del cole y yo ya me había llevado una buena bofetada de realidad. 

La despierto con tiempo suficiente, pero la tengo que llevar en brazos al baño cual saco de patatas, porque todavía parece estar en “trance”; después de hacer pis parece como si se activara de repente y nos vamos a la cocina con energía. 

Esa energía nos dura, exactamente, lo que tardo yo en sentarla en la trona y ponerle el Cola Cao delante. Empiezan los soplidos, el “mamá no quiero”, yo empiezo a mirar el reloj (mierda!), me empiezo a poner nerviosa; paso al PLAN B, pongo los “dibus” que le gustan, procedo al chantaje, cede y empieza a desayunar (¡bien!), eso sí, se lo toma con mucha calma, ésa que yo necesito y ya perdí hace bastante rato. 

Vuelvo a mirar el reloj, me agobio cada vez más, le preparo el aperitivo y la mochila, hago las camas, Alicia sigue mirando la tele hipnotizada y entonces… grito, la riño, le doy el desayuno como buenamente puedo; hay días que se lo toma todo y hay días que no somos capaces a terminarlo. No, no depende de si son magdalenas, galletas o cereales, depende de cómo se haya levantado ese día y del nivel de tranquilidad que yo soy capaz de gestionar. 

La llevo al autobús y ya en casa, me siento la peor madre del mundo, me agobio más, lloro y me doy cuenta que no he disfrutado de ese pequeño tiempo con ella, que es el único que tenemos juntas en todo el día, lloro más.  

Ahora cojo aire profundamente y reflexiono. Habrá días mejores y peores, no somos “súper woman” ni estaremos en modo ZEN todo el tiempo. Perderemos los nervios a menudo, aprenderemos de ello para poder gestionarlo de otra manera. No hay buenas o malas madres porque TODAS hemos pasado y pasaremos por situaciones similares. Solamente necesitamos una cosa, NO SER JUZGADAS. 

 

DEPORTE, ESE GRAN DESCONOCIDO

Tras leer a cientos de influencer, harta de escuchar a mis compañeras de trabajo y cansada del bombardeo mediático…. he empezado a hacer ejercicio.

No me voy a poner aquí a contar los beneficios y las ventajas de hacer deporte, creo y confío en que las sabemos todos, solamente hay que tener un momento de lucidez y de verdadera necesidad vital en tu día a día para calzarte las zapatillas y ponerte a caminar.

Os contaré mi caso. Llevo meses pensando en dar el paso, pero buscaba continuamente excusas para no hacerlo. El tema gimnasio nunca me ha gustado y menos con la situación sanitaria que tenemos ahora, tenía que buscar otras opciones.

El inicio del colegio y los malos momentos vividos han conseguido que una lucecita se encendiera en mi cabeza. Así es que dejé a Alicia en el cole y cuando llegué a casa, cogí los cascos, puse la música a tope y empecé a caminar. Una hora después estaba de vuelta y sorprendentemente me sentía mucho mejor.

Durante ese tiempo no pensé en nada, simplemente observé, respiré muy hondo, disfruté del paseo (porque me reitero, tengo la grandísima suerte de vivir en el paraíso) y también de la música que, a mí personalmente, me da mucha vida.

Ese tiempo fue solamente para mí. Me di cuenta entonces que me había olvidado completamente de mí misma durante demasiados meses y que solamente necesitaba un paseo para volver a encontrarme.

Por lo tanto, me ha quedado claro que el ejercicio mejora mi salud mental además de la física.

El tema musical hay que tratarlo aparte y os explico el por qué. Partimos de la base que mi lista de Spotify es una mezcla de cumbias, bachatas y reggaeton; llevamos prácticamente un año sin “fiestas de prao” (verbenas de toda la vida de Dios), que eran el lugar ideal y elegido por mí y mis amigas para evadirnos del mundo y bailar como si no hubiera un mañana. Entonces yo empiezo a caminar escuchando mis canciones favoritas y lo que me apetece realmente, en ese momento, es ponerme a bailar como una loca. Como me parece bastante inapropiado, no solo por el momento (9:30 de la mañana de un martes) sino también por el lugar (camino paralelo a la carretera), acelero el paso al ritmo de la música hasta que caigo en la cuenta que voy haciendo marcha, mi cuerpo no está habituado a ello y me lo hace saber. Se me pone un dolor horroroso en el costado derecho y noto una fatiga que me hace parar o pensar en morirme allí mismo.

El segundo día controlé mejor el paso y no hubo apenas cansancio, es más, se me hizo corto el recorrido. Una semana y ya estoy pensando en empezar a CORRER!!!

Llevo sin hacer deporte desde el instituto (de eso hace muchos años) y creo que es el momento de retomar este hábito. En poco tiempo he notado mejoría especialmente en el aspecto psicológico. Es genial comprobar como un paseo diario ha conseguido mejorar mi estado de ánimo y que comience a ver las cosas de otra manera más positiva.

Os lo recomiendo 100% y ahora os pido asesoramiento para saber cómo y de qué manera puedo pasar de dar mis relajantes paseos, a correr sin lesionarme y morir en el intento.

 

  

¡¿VUELTA AL COLE?!

 

El tiempo ha pasado sin apenas darnos cuenta y Alicia comienza al cole en este año tan atípico para todo. En post anteriores había comentado que nuestra elección había sido el colegio rural y aquí en Asturias han aplazado la fecha de inicio de las clases al día 22 de Septiembre.

No voy a negar que existe cierto miedo a cómo va a ser todo, la incertidumbre nos acompaña desde el mes de marzo que empezó esta pandemia. Lo peor de todo es que llevábamos meses sin saber nada de cómo sería la vuelta a las aulas, y creo yo que tiempo ha habido de sobra a planificar las cosas. Nuestro Gobierno continúa dando palos de ciego, jugando a cambiar protocolos cada semana, a volver locos a profesores y centros educativos, porque no han sido capaces de plantearnos unas medidas coherentes en seis meses.

Luego nos piden tranquilidad al tiempo que escuchamos medidas de conciliación inexistentes. ¿Cómo vamos a estar tranquilos sabiendo que si mi hija tiene que estar confinada 14 días por contacto con un positivo, ni mi marido ni yo tenemos la opción de quedarnos en casa con ella? Tiene 3 años ¿qué se supone que la dejo en casa sola? Es cierto que nosotros tenemos la suerte de contar con las abuelas, pero miles de familias españolas no tienen esa posibilidad.

Nos dan la opción de reducir nuestra jornada laboral hasta un 100%, ¡qué maravilla! ¿Acaso conoce este Gobierno cuantísimas familias no se pueden permitir esa reducción por cuestiones económicas? Volvemos al debate de siempre, en este país nunca han existido verdaderas medidas de conciliación y ahora encima nos quieren hacer creer que las que nos proponen en esta situación de pandemia, son las más adecuadas. Una se cansa de mentiras, se siente estafada y engañada, y estamos hablando del futuro de varias generaciones.

Me pregunto yo ¿dónde están las ayudas para todas esas familias? Porque no he escuchado ni leído nada acerca de ello y me parecen muy necesarias dada la situación actual.

Cuando ya todo me parecía sacado de una película de ciencia ficción, tengo que escuchar que si nos negamos a enviar a nuestros hijos al colegio, podremos ser sancionados con multas económicas ¡¡¿¿EN SERIO??!! ¿Os parece que tenemos poco que todavía queréis sacar más tajada de todo ésto?

Con el objetivo de buscar soluciones ante la propuesta del ejecutivo, el club de malas madres ha presentado un manifiesto (ESTO NO ES CONCILIAR) donde le proponen al Gobierno medidas correctoras temporales para afrontar este nuevo curso. Os recomiendo que le echéis un vistazo y lo firméis. Confío en que se tenga en cuenta y consigamos ir cambiando las cosas.

Después tenemos que oír eso de que la natalidad está descendiendo. ¿Alguien se ha parado a pensar en las consecuencias que ésto va a tener a la hora de crear una familia? Muchísimas parejas han decidido parar sus tratamientos de fertilidad ante la nueva situación sanitaria y económica. El tema adopciones también se está viendo perjudicado y, por supuesto, los que querían tener más de un hijo, se lo están pensando mucho mejor.

Consecuencias a corto y largo plazo que todos acabaremos pagando, no lo olvidemos.

Por el momento, nosotros enviaremos a Alicia al cole e iremos viendo como se va desarrollando todo. ¿Qué haréis vosotros con vuestros peques?

¡¡BIENVENIDOS!!

 

El 23 de Agosto nació Jaime, el nuevo primito de Alicia. Teníamos muchas ganas de verle la carita, se hizo de rogar más de lo esperado, pero después de un duro fin de semana para sus papás, llegó para darnos a todos una dosis de felicidad que necesitábamos con urgencia.

Cuando Alicia vio a Araceli (mamá de Jaime) embarazada por primera vez, le costó un poco creerse que dentro de aquella barriga había un bebé. Nos miraba con cara de desconfianza, yo creo que se pensaba que le estábamos contando un cuento. Pero días después nos preguntaba constantemente por ellos.

Nos volvimos a ver a los 8 meses de embarazo, nuestra prima ya tenía una barriga considerable pero Alicia no parecía muy convencida aún. Entonces Araceli la sentó en sus rodillas y la animó a tocarla para que sintiera como Jaime le daba pequeñas patadas. Al principio mi hija no se atrevía, tenía cierto reparo, pero cuando puso su mano y sintió el movimiento del bebé, alucinó y no dudó en hablarle, ahora si sabía con certeza que allí dentro había alguien.

Incluso cuando nos preguntaba por ellos ya no se refería al bebé, ya hablaba de Jaime directamente.

Tras casi 42 semanas de gestación y un parto provocado, el domingo nació el nuevo miembro de la familia con 2,700 kg.

De momento solo lo hemos visto por foto y Alicia está súper emocionada, nos pide que se lo enseñemos todos los días. Cuando lo ve, le habla como si le tuviera delante y quisiera achucharlo. Miedo me da cuando vayamos a visitarlo.

Lo mismo nos pasó con Gerardo que ya tiene 6 meses pero que, con esto del coronavirus, le hemos conocido personalmente hace unas semanas.

Gerardo es otro primo de Alicia que no ha dudado en poner el toque de alegría a la familia en este año de mier…. de tantas calamidades quería decir.

Con sus papos ha logrado enamorarnos a todos. Parece siempre contento, no hace falta decirle una palabra, con colocarte frente a él con una sonrisa ya logras que te responda de la misma manera. Eso a su prima le ha encantado y, cuando han estado juntos en el pueblo, ha estado pendiente de él cada minuto. Cuando le han preguntado si ella quería un hermanito como su primo, ha respondido muy resuelta que ella quería un hermanito y una hermanita, ahí es nada.

Con la llegada de estos bebés también nosotros hemos sacado varias conclusiones. Nos hemos fijado mucho en el comportamiento de Alicia pensando en la posibilidad de que pueda tener un herman@. Y estamos casi seguros de cuál podría ser su reacción, de hecho, yo estoy totalmente convencida que si se llegara a dar el caso, ella reproduciría todo lo que yo hiciera con el bebé, al igual que ahora repite todo lo que hacemos los adultos.

Unos pueden pensar que sería una gran ayuda para el cuidado de un hermano, a mi se me ponen los pelos de punta pensando en todas las que me puede liar en cuanto tenga oportunidad.

De momento vamos a seguir sopesando la idea que, con el panorama que tenemos actualmente, se le quitan a uno las ganas de todo. Tiempo tendremos o no, toca consulta con la almohada.

CÓMO EXPLICAR LA MUERTE A UN NIÑO

 

Pensaba que lo más difícil era que mi padre se hubiera ido, pero me quedaba otro mal trago, explicarle a mi hija que él no volvería.

Cuando mi padre estaba ingresado y ella nos preguntó el motivo, le explicamos que «güelito» tenía el corazón estropeado y tenía que estar en el «hospi» hasta que se lo arreglaran. La explicación la convenció e, incluso, era ella la encargada de responder a todo aquel que nos preguntaba por él.A los pocos días de su muerte, sin haber hablado de el tema durante todo el día, nos dijo que cuando a su güelito le sanara el corazón y volviera a casa, iba a sentarse en el coche a su lado para ir al pueblo.

Quizás podría haber aprovechado el momento para explicarle lo que había pasado, pero se me encogió el corazón, respiré profundo y no fui capaz.
Hablando con una conocida, psicóloga infantil, le pregunté cuál sería la mejor manera de explicarle a un niño el concepto de la muerte. Nadie está nunca preparado para perder a un padre y tampoco para explicárselo a su hij@ de 2 años, especialmente, después de haber vivido con él los últimos meses de su vida.

Me aconsejó acudir a los libros, me recomendó algunos títulos que contaban, a través de una bonita historia, cómo entender la pérdida de un ser querido. Os voy a ser sincera, no me sirvieron para nada, en alguno de ellos no conseguía entenderlo ni yo misma!!
Recurrimos al método tradicional, me senté en el suelo a su lado y, aunque no podía dejar de llorar, le conté que güelito ya no estaba en el hospi, se había muerto y ya no iba a volver. Que estaba en el cielo y que podíamos mandarle besos y contarle cosas. Que por eso yo estaba tan triste, pero que no era malo sentir pena.
Me preguntó cientos de por qués a los que le contesté como buenamente podía y ella terminó con un «vale mamá».
No volvimos a hablar del tema hasta que un día me dijo que, cuando a güelito le curaran el corazón iba a bajar del cielo para jugar con ella. Era como si su pequeño cerebro negara una realidad que no le gustaba, era su duelo. Entonces se lo volví a explicar de la misma manera y decidimos no volver a insistir más en ello. Ella tiene que pasar por el mismo proceso que los adultos, aunque sea de una forma distinta.
Han pasado tres semanas y yo estoy enfadada con el mundo, no soy capaz de recoger sus cosas, su habitación sigue igual.
Esta semana hemos ido al hospital a la revisión cardiológica de Alicia, se ha portado mejor que nunca, hemos visto su corazón en una tele y lo hemos oído, todo sigue bien. Al llegar al aparcamiento nos ha dicho que güelito ya no está en el hospi, murió y ahora está en el cielo. Nos vamos haciendo a la idea, hablo en plural porque a mi también me está costando. Es cuestión de tiempo y de no tener mucho tiempo para pensar, al menos para mi.
El hecho que sean niños no quiere decir que sean tontos, entienden nuestras emociones y deben saber el motivo de cada una de ellas, por eso creo que debemos normalizarlas.

ADIOS PAPA

Andalucía te vio nacer pero fue en Asturias donde encontraste el hogar. 

Tu pasión era la naturaleza y los animales, en el monte, donde disfrutabas como un niño y te olvidabas de todo lo demás. No querías dejar de ir, hasta que tu cuerpo dijo que ya no podías más. 

Fue larga y dura la pelea pero me niego a decir que la perdiste porque, en realidad, ganaste lo que tanto necesitabas, paz y descanso. 

Recuerdo que de pequeña tú eras el protector, los miedos se iban si tú estabas a mi lado. En los últimos años cambiamos los papeles, eras tú el que tenía mucho miedo y yo la que te repetía continuamente que todo iba a salir bien. 

Tus nietos te dieron el aire que tanto te faltaba, junto a ellos recargabas pilas y todo te volvía a parecer maravilloso. Alicia sigue esperando que vuelvas del «hospi», algún día lo entenderá. 

Yo me quedo con los buenos momentos, a pesar de los malos. 

Me quedo con los viajes a Motril de vacaciones en los que volvías a tu infancia rodeado de toda tu familia. 

Me quedo con tus historias de pajarillos y tu buen humor recién levantado. 

Me quedo con tus palabras de ánimo cuando más lo necesitaba. 

Me quedo con todo para recordarte siempre como en esta foto, lleno de vitalidad. 

Ahora te digo ADIÓS con la boca pequeña, porque aún necesito tiempo para creerme que no volverás. 

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No esperaba este final, no te lo merecías, luchaste como un «jabato”, pero sufriste por igual… 

En realidad no me hago a la idea, fuiste mi ojito derecho, y yo el tuyo… 

Reíamos, discutíamos y luego nos abrazábamos. 

Cuántos partidos de fútbol en el sofá, ir a pescar , a cazar , a andar por el monte , sólo por escucharte contar historias… Esas que siempre me contabas, de tu infancia , de lo dura que fue tu vida , pero siempre lo contabas con humor , porque eso sí , el humor lo heredé de tí , y que orgullosa estoy papá…. 

Martín y Sergio tuvieron mucha suerte , tenían un abuelo que los quería con locura , y en mi mano va estar que te recuerden siempre . 

Iremos a Motril , por tí , por nosotras y por tus nietos … 

Siempre me quedará la frase que decías.. 

«Yo zoy azturiano»  

Dios que difícil se nos hace….. 

Te queremos papá , y nos veremos otra vez , perdónanos  si tardamos en hacerlo…. 

Descansa, y da recuerdos a güelito y güelita.