Que viene,que viene…

Y aquí está, la peor versión de mí misma. Sí, mi cara de asco permanece las 24 horas del día, los vómitos se han hecho dueños de mi vida, además de esto tengo sueño y hambre a todas horas, y no precisamente me apetece comida sana. Por supuesto me han prohibido los embutidos (el jamón!!), lácteos sin pasteurizar, pescados y mariscos crudos entre otros, y no hablamos del alcohol (ni un triste culete de sidra me dejan tomar) ¿Qué será lo siguiente, quitarme las ganas de vivir?  

Mi barriga ha decidido ir por su cuenta y con solo 12 semanas de embarazo (en los que yo estaba convencida que traía gemelos) su tamaño parece de mucho más tiempo, lo sé. Y por si teníamos poco, ahora parece ser que tengo hipertensión arterial y con mis antecedentes, además de estar acojonada, estoy agobiada, estresada y con ganas de morderle un ojo a todo aquel que se cruza en mi camino.  

A todo ello le sumo lo más importante, Alicia. Mi ritmo de vida es completamente diferente al primer embarazo, y por muy jodida que esté señores, a la chiquilla hay que atenderla sí o sí. No vale eso de acostarme un rato y ya está.  

Tengo que adaptarme a las peores condiciones en las que puede vivir una mujer (al último superviviente quería yo ver vomitando por las esquinas y con este nivel de estrés) así es que cambiemos la perspectiva. 

En camino viene Rocío, ya veis, mi destino es el de crear  mujeres, hay que dotar este mundo de buenos ovarios para afrontar lo que nos viene…el 8M en mi casa va a ser la leche!! Y espero que cuando crezcan y decidan manifestarse por algo en lo que crean, no piensen que tienen que hacerlo desnudas, gritando barbaridades o insultando a todo chichirimundi para hacerse escuchar, NOSOTROS  nos encargaremos de enseñarles que el sentido común es la clave para comprender muchas cosas y actuar en consecuencia, aunque en este país lo ignoren tan a menudo.   

A todas las que estáis en una situación parecida o lo habéis estado, me entenderéis. A las que no queréis estar, no sabéis lo que os perdéis porque si yo, con todo lo que he pasado con Alicia, decido repetir, es porque realmente compensa y merece la pena. Os respeto y que sepáis que os ahorráis unos meses de mierda. A las que lo planeáis… llegará cuando  estéis tranquilas y preparadas para ello, no desesperéis. 

Mi propósito a corto plazo es el de disfrutar este embarazo tanto o más que el anterior, a pesar de las dificultades. Mi mayor deseo es, cuando nazca, ver que su color de piel es rosita y no azul o blanco, que llore tan fuerte como sus pulmones se lo permitan y no escuchar ese silencio aterrador de la primera vez. 

Espero tener una maternidad “normal” entre tomas de pecho, juegos y baños en familia. Y no entre médicos, hospitales y cables de electros. Porque tengo derecho a ello, porque ya me toca y PORQUE SÍ COÑO. 

HASTA LOS EGGS!!!

Todavía no sé qué parte NO SE ENTIENDE. Qué parte NO SE VE. Qué parte la gente NO QUIERE COMPRENDER.

Que el problema de esta pandemia, además de las vidas que se está cobrando y las secuelas que está dejando, es la SATURACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO a todos los niveles.

Que estamos trabajando en UVIs improvisadas en espacios no preparados para ello. Con escasez de material muy a menudo, con equipos de protección no apropiados, sin el personal necesario y formado.

Que hay muchas menos intervenciones quirúrgicas, muchas menos consultas, que por teléfono señores no se puede atender a los pacientes de la misma manera. Y HAY MÁS ENFERMEDADES MORTALES QUE EL COVID en nuestro país. Enfermedades que no están teniendo el seguimiento que deberían tener. Y no, eso no se traduce en más muertes durante este período de pandemia, esas vendrán en los meses venideros pero a causa del no tratamiento en su momento adecuado.

En mi opinión la atención primaria no está funcionando como debería. Si nosotros nos tenemos que plantar un EPI para tratar a un paciente como tiene que ser, ellos también deberían poder hacerlo en consulta o, incluso si es necesario, en el domicilio del mismo.

Llevamos casi un año con la misma historia, ya no nos pilla de sorpresa y, sin embargo, se están resolviendo las cosas incluso peor que al principio. La diferencia es la situación física y psicológica del personal sanitario.

Compañer@s desmotiva@as, con ansiedad, temor al acudir a su puesto de trabajo. Cansad@s, agotad@s, con problemas de salud varios y sin poder quedarse en su casa porque no hay personal suficiente para cubrirl@s y no quieren dejar a sus compañer@s en una situación peor.

Todo esto porque los que están sentados en su silla dentro de los despachos NO TIENEN NI PUÑETERA IDEA de dirigir ni organizar un hospital, cuanto si más en una situación crítica.

Su solución es cambiar al personal de unidad en los peores momentos, cuando más ocupación hay en unidades de críticos, por supuesto sin analizar ni pararse a preguntar si es adecuado hacerlo.

Denegar los días de libre disposición y excesos de jornada(todavía del año anterior) y de repente darlos todos en un mes sin tener en cuenta la presión asistencial que esto supone para el personal que se queda.

Y para poner el broche final… ahora coaccionan a las compañeras con reducción de jornada (en su mayoría por cuidado de hijos menores de 6 años) para que renuncien a ella, modificándoles las condiciones de trabajo (a peor claro).

¿Alguien me puede explicar quién se va a hacer cargo de todos esos niños cuando sus madres no puedan hacerlo? ¿Alguien se ha dado cuenta que muchas de estas medidas son ILEGALES y, por lo tanto, DENUNCIABLES?

¿Alguien sabe que todavía hay muchos compañer@s de UVI sin vacunar?

¿Alguien se ha percatado que los sindicatos están haciendo más bien poco o casi nada ante nuestra situación?

Y todavía seguiremos tragándonos más mierda porque no somos capaces de dejar a los pacientes desatendidos, porque nuestra ética y profesionalidad están muy por encima de la ignorancia de la gente. A pesar de todo lo que tenemos que escuchar a nuestro alrededor.

Todo esto lo escribo porque todavía hay muchas personas que no saben que todos los que formamos parte del personal sanitario de este país tenemos vida y familia. Nos estamos dejando la salud y encima tenemos que soportar un trato vejatorio por parte de la dirección y gerencia de nuestro hospital.

Espero que con este post haya aclarado por fin la realidad de nuestra situación actual, porque sé que hay un alto porcentaje de personas que no tienen claro qué es lo que está pasando dentro de los hospitales.

GENERACIÓN Z

 

En nuestro afán por mantenernos al día en el tema redes sociales, descubrimos

aspectos de las generaciones venideras que, no solamente nos sorprende cada día, sino que nos aterra enormemente.

Vamos a pasar por alto el tema del baile, que cada vez que entramos en tik tok vemos que sale una coreografía nueva a cada cual más sin sentido. ¿Dónde quedaron el pasodoble, la cumbia, la bachata y la salsa? Antes, sabiendo bailar al menos uno de ellos, podías triunfar en cualquier verbena de pueblo. Y cuando hablo de antes, es de hace menos de 10 años, que no somos tan viejas.

El problema viene cuando vemos vídeos de veinteañeros descubriendo que con un tenedor no puedes cortar las cosas o que con un panecillo también te puedes hacer una tostada y ¡además le puedes añadir lo que tú quieras! Cosas que nos dejan con la boca abierta cuanto si menos.

¿En qué momento hemos llegado a este punto? ¿Qué les dieron de desayunar a estos chavales a lo largo de su vida? ¿Qué es lo que comen habitualmente?

Son muchas las incógnitas que nos surgen al ver a chic@s jóvenes demostrando su alto grado de ignorancia y publicándolo en redes sociales sin avergonzarse lo más mínimo. Pena, dolor y lástima… no podemos comentar mucho más.

Como si no tuviéramos suficiente, tenemos que leer en los periódicos titulares de este estilo: “Sundrying: secar la ropa al sol se vuelve tendencia”.

No sé que da más miedo, que haya gente que a estas alturas de la vida haya descubierto las ventajas de secar la ropa al aire libre, o que este hecho sea noticia.

Por más vueltas que le damos, no nos terminamos de creer que haya alguien en este país (pasados los 20 años) que no haya visto, en alguna ocasión, ropa colgada de algún tendal.

Llegados a este punto, nos estamos planteando muy seriamente pedir al Ministerio de Educación de este nuestro país, que instauren como asignatura obligatoria en todos los institutos o colegios “Aspectos básicos de la vida diaria”. Nosotras incluiríamos visitas guiadas a algún pueblo cercano en las que los alumnos puedan relacionarse con sus gentes e incluso poner en práctica alguna de sus costumbres.

Hablamos de la vida en los pueblos porque nos damos cuenta que, verdaderamente, es el lugar idóneo para aprender los aspectos más básicos y necesarios para el día a día. Lo que creemos que no puede ocurrir actualmente es que haya niños en algunos colegios que no sepan de dónde viene la leche, los huevos, las patatas o que crean que la única manera de lavar la ropa es meterla en una máquina. Porque los niños que ignoran todas estas cosas (que os pueden parecer tonterías pero no lo son) van creciendo y son los que hoy no saben cual es la capital de España ni cómo se hace una tostada.

En el pueblo nosotras aprendimos cosas importantes acerca de la alimentación, los animales, el trueque, la solidaridad, el cuidado de la casa y familia, el significado de trabajo duro y el respeto hacia todo y todos los que te rodean.

Todos estos conceptos se están perdiendo a una velocidad de vértigo y no vemos que se haga nada por evitarlo.

Estamos preocupados por la pandemia actual y muchos hablan, entre risas, que lo siguiente es la llegada de los zombis. Ciertamente creemos que llegarán, pero no serán los que estamos acostumbrados a ver en el cine, sino esta generación de jóvenes que parecen vivir en los mundos de Yupi, la que nosotras llamamos Generación Z. ¿Estaremos preparad@s?

TRAS SUS MAJESTADES LLEGA LA CALMA ¿O NO?

Hemos estado sin aparecer por aquí unas semanas, aunque much@s ya sabéis que en Instagram y, especialmente en TIK TOK, somos más pesadas. Os invitamos a pasaros por ahí, reíros un rato y comprobar que, cuando yo digo que María es una teatrera, no lo digo sin conocimiento de base. 

Había pensado en analizar detalladamente el año que acaba de terminar pero, después de darle muchas vueltas y ver que me sale un balance muy negativo, he desistido de mi empeño. 

Así es que me he centrado en el tema Reyes Magos y he llegado a la misma conclusión que el año pasado: Para qué me molesto en decir al resto de la familia que con un paquete por casa es más que suficiente… ¡si no me hacen ni puñetero caso!  

Podría deciros que el año que viene lo volveré a intentar porque me parece una barbaridad que unos niños tan pequeños reciban en un solo día tantísimos juguetes, se vuelven locos, a las 12 de la mañana ya no sabían ni lo que habían desenvuelto. Pero también con esta tarea voy a desistir, es una guerra perdida y lo sé.  

Acompañándome en estos días de tanto ajetreo, han estado el estrés y el agobio que han querido volverme loca por momentos. Casi lo consiguen pero, una vez más, he salido victoriosa, aunque no sé por cuanto tiempo. Eso sí, he tenido que recurrir a un buen masaje relajante y un tratamiento de hidroterapia que me han venido de lujo. Muy recomendable, necesario para cuerpo y mente. Yo he logrado mantener a raya mi subconsciente durante una tarde entera ¡todo un récord! 

Una de las causas de que mi cabeza no descanse un segundo es un proyecto que, sospecho, nos sacará canas a mi marido y a mí. La casa con finca de nuestros sueños tiene que ir tomando forma, para ello tenemos por delante duros meses de reforma. 

Este año viene cargado de muchos cambios en nuestra vida, los iremos revelando poco a poco. 

Aceptamos consejos y recomendaciones varias ¡DESEARNOS SUERTE! 

 

SOBREVIVIENDO EN UCI

 

Es lo que nos está ocurriendo al 80% del personal que estamos trabajando ahora mismo en las UCIs improvisadas en la mayoría de los hospitales asturianos, por culpa de esta maldita pandemia. 

Unos llevábamos años sin pasar por esta unidad, pero otros ni siquiera habían trabajado nunca en una UCI. Os podéis imaginar el panorama…. 

Con lo cual, un día llegas a una servicio nuevo, por llamarlo de alguna manera, ya que, han improvisado una unidad de cuidados intensivos en salas que no estaban preparadas para ello. No sabes dónde están las cosas y hay aparatos que no recuerdas ni cómo funcionan. 

Es otra manera de trabajar diferente a lo que estabas acostumbrada, te vas adaptando como buenamente puedes. Pero todo esto te genera un estrés y una tensión continua que hace que no descanses en condiciones, que tu cabeza esté trabajando las 24h. Te cuesta desconectar cuando llegas a tu casa. 

La organización en mi hospital ha brillado por su ausencia desde el minuto 1. Contábamos con esta segunda ola y no han hecho absolutamente nada hasta que ya hubo pacientes COVID+ ingresados en UCI. Por tanto, las cosas hechas deprisa y corriendo, no suelen salir muy bien. 

El mayor problema llegó cuando se dieron cuenta que no disponían del personal suficiente para atender las nuevas unidades. Si se hubiera pensando antes y hubieran tratado al personal como es debido, creo que este problema no hubiera sido tan grave. 

Esto se traduce ahora, entre otras cosas, en enfermeras con sobrecarga de trabajo, en ocasiones, excesiva. 

Y pobre de nosotras si alguna se pone mala o tiene que confinarse, lo más habitual es que no la sustituyan. Se le está pidiendo al resto de compañeras que doblen turnos. En una situación como la que estamos viviendo, me parece hasta normal, lo que no me parece normal son las formas y los modos de pedirnos las cosas. Me explico; En este hospital donde trabajo ya he tenido que soportar las malas contestaciones y los malos modales de alguna supervisora de guardia. Especialmente cuando las tienes que llamar para decirles que no puedes ir a trabajar porque estás enferma o porque tenemos mucho trabajo en el servicio y necesitamos que nos manden un refuerzo. Las contestaciones suelen ser de lo más variopintas, pero lo habitual es que vayan acompañadas de elevación de la voz e incluso alguna frase amenazante o insultante hacia tu persona o tu equipo de trabajo. Consiguiendo con eso hacerte sentir fatal y que acabes pensando que, en realidad, tú eres una inútil que no vale para nada. Pienso que el objetivo de su manera de tratarnos es ése. En términos legales creo que se le llama MOBBING. 

Cuando la segunda oleada de casos positivos comenzó, la búsqueda de personal cualificado o con “perfil de UVI” se hizo de la siguiente manera: llamaban al personal un día para empezar en UCI al día siguiente, con la única explicación que la situación actual así lo requería. Tenías que aceptar sí o sí, no había tiempo ni opción de negativa. 

Y con mil temores lo hicimos, nos adaptamos. Y no penséis que hemos perdido la sonrisa, esa pocas veces se nos borra de la cara porque ¿sabéis qué? Los pacientes no tienen la culpa de lo que nos ocurre, bastante tienen ellos. 

Pues así estamos, trabajando como podemos donde podemos como si de una guerra se tratase. Dando lo mejor de nosotr@s para que los pacientes salgan adelante, dejando de lado, en muchas ocasiones nuestra propia salud. 

Además de todo esto, todavía tenemos que escuchar críticas hacia nuestra profesión y soportar que la gente continúe pasándose las medidas de seguridad por el arco del triunfo. 

Tenemos que seguir viendo cómo la dirección del hospital hace oídos sordos a nuestras peticiones. Cómo los sindicatos giran la cara hacia otro lado sin hacer nada por apoyarnos.  

Pero que sepáis que ante las adversidades nosotras hacemos piña, nos apoyamos entre nosotras y hacemos que el día a día se haga más llevadero. GRACIAS COMPAÑER@S porque en el momento que cruzamos esta puerta cambiamos de familia y dejamos atrás todo lo demás. Sabemos qué es lo importante en este momento y no se nos pone nada por delante, poca gente puede hacerlo, os lo aseguro. De esta manera sobrevivimos en una UCI de Asturias señoras y señores. Y la lucha por mejorar nuestras condiciones solo acaba de comenzar. 

PIOJOS


Había que hablar de ellos en algún momento, y así nos olvidamos un poco de ese otro bicho que nos viene amargando la vida desde hace meses.  

Estos parásitos o “bichitos” como los llama Alicia, han conseguido que mi marido y yo nos desquiciáramos en más de una ocasión, llegando a fumigar la casa entera, nosotros incluidos.  

Y es que, tras la primera semana de cole, mi hija ya se rascaba la cabeza, después de un examen minucioso, descubrimos a los nuevos habitantes, los piojos, correteando sin más por su cabecita y dejando a su paso un rastro de liendres imposible de eliminar por completo.  

Afortunadamente Alicia fue la única de su clase con la presencia de estos piojos. ¿Dónde los cogió? ¿Por qué una vez eliminados vuelven a aparecer sin más? Estas preguntas yo se las haría a Iker Jiménez, porque no me lo explico de verdad.  

Fuimos a la farmacia de confianza (www.farmaciacorral.com) y nos  recomendaron un spray para matarlos de la marca NEOsitrín , después le lavamos el pelo con el champú indicado para ello, de la misma marca, y le pasamos la famosa lendrera, que no es más que un peine de púas muy cerradas para eliminar las liendres o huevos. Por si esto fuera poco, todos los días antes de ir al cole, le echo un repelente para piojos (toda precaución es poca).  

El tratamiento fue efectivo rápidamente y la niña lo toleró muy bien. Los piojos desaparecieron y nosotros respiramos aliviados. Estábamos convencidos que habíamos acabado con ellos. Pero no ha sido así.  

Gracias al puñetero virus cuyo nombre no quiero escribir porque me entran los siete males, uno detrás del otro; mi marido y yo estamos confinados por contacto estrecho con un positivo, no así la niña, que se fue a casa de los abuelos. No tenemos síntomas, nos encontramos bien y, en una primera prueba, hemos dado negativo.  

El caso es que, la chiquilla ha comenzado otra vez a rascarse cual macaco y la abuela nos ha confirmado la presencia de nuevos habitantes en su cabeza.  

Sabemos que estos parásitos prefieren el pelo fino y limpio, Alicia tiene todas las papeletas está claro, pero ¿Por qué vuelve a infestarse? ¿Será que no eliminamos bien todas las liendres? Sospechamos que la causa es esto último, ya que la niña, al tener el pelo tan fino, la lendrera no engancha todas las liendres y, las que quedan provocan la nueva infestación. Es desesperante os lo aseguro. Pero no existe lendrera de púas más finas, el problema es el pelo de Alicia. 

La abuela ya ha echado mano de los remedios de toda la vida, vinagre y agua que viene siendo. Pero creo que no ha sido muy efectivo.   

En internet he leído que vinagre con mayonesa ¿¿¿en serio???  

Pues así estamos, nosotros sin poder ver a la niña, ella sin poder ir al colegio y los bichitos campando a sus anchas. Diversión en estado puro (ironía modo ON).  

Si supierais de algún otro remedio para mandar estos piojos a paseo, os agradecería me lo comentarais. 

CON EL CORAZON EN UN PUÑO

 

Así estamos Carlos, todavía en un Ay! Intentando decirte adiós sin poder creernos que te has ido. 

Estábamos intentando arrancar tras los duros golpes de los últimos meses, y nos hemos frenado de nuevo. 

Shock, rabia, dolor… son tantos sentimientos en tan poco tiempo, que nos va a costar digerirlos y seguir hacia adelante. La gasolina para continuar es la familia, nos empezamos a quedar sin reservas. Pero lo conseguiremos, juntos, eso sí, porque sabemos que así el camino será más fácil.  

Vamos a recordarte siempre con tus bromas, con tu manera de hacernos reír.  

Por cómo conseguías que cada Nochebuena fuera aún más divertida que la anterior.  

Porque cuando éramos niñas y nos poníamos malas, tú aparecías cargado de bolsas con cosas ricas para que nos pusiéramos bien y, en un descuido de mamá, le echabas un buen chorro de coñac a la leche caliente. Mejorábamos sorprendentemente rápido: Carlos, esto sabe muy mal…; son los mocos, nos decías, bébetelo todo. Te reías y nosotras te creíamos. No había mejor remedio. 

Porque cuando te animabas y empezabas a cantar, conseguías que el resto del mundo enmudeciera. Fuimos pocos los afortunados en disfrutar de esta faceta tuya en contadas ocasiones. 

Nos dejas tu legado más preciado, tu fiel réplica, Jorge. Al que seguiremos acompañando en cada paso. 

Con un vacío enorme y una pena demasiado grande te despedimos.  

Da recuerdos por allá arriba, cuando veas a tu “cuñao”, tomaros una cerveza a nuestra salud. Aquí brindaremos por vosotros cada día. 

 

Perdiendo los nervios en 3,2,1…

Hace un mes que Alicia empezó al cole. Un gran cambio en nuestras vidas que nos ha costado un poco sobrellevar…. ¡Vale sí! Me ha costado a MI, ella va feliz en el autobús todas las mañanas, le encanta ir a la escuela.  

Una vez asimilado el paso de los años y el inicio de esta nueva etapa, me propuse hacer las cosas de una manera determinada, lo que quiere decir que en mi cabeza me monté una película digna de nominación a los Óscar, la cual paso a contaros. 

La idea era despertarla con tiempo suficiente para que ella (que es tan perezosa como yo) consiguiera levantarse sola de la cama. Seguidamente, y tras pasar por el baño a hacer un pis, iríamos a desayunar. Este tema es un poco delicado, ya que, partimos de la base que a Alicia recién levantada le cuesta un mundo comer algo consistente. 

Yo me tomaría las cosas con calma, sin agobios, sin mirar continuamente el reloj, sin ponerme nerviosa, sin reñir ni gritar, todo muy ZEN. En mi cabeza parecía totalmente posible, las imágenes eran ideales, nada podía fallar. 

No habían pasado dos semanas desde el inicio del cole y yo ya me había llevado una buena bofetada de realidad. 

La despierto con tiempo suficiente, pero la tengo que llevar en brazos al baño cual saco de patatas, porque todavía parece estar en “trance”; después de hacer pis parece como si se activara de repente y nos vamos a la cocina con energía. 

Esa energía nos dura, exactamente, lo que tardo yo en sentarla en la trona y ponerle el Cola Cao delante. Empiezan los soplidos, el “mamá no quiero”, yo empiezo a mirar el reloj (mierda!), me empiezo a poner nerviosa; paso al PLAN B, pongo los “dibus” que le gustan, procedo al chantaje, cede y empieza a desayunar (¡bien!), eso sí, se lo toma con mucha calma, ésa que yo necesito y ya perdí hace bastante rato. 

Vuelvo a mirar el reloj, me agobio cada vez más, le preparo el aperitivo y la mochila, hago las camas, Alicia sigue mirando la tele hipnotizada y entonces… grito, la riño, le doy el desayuno como buenamente puedo; hay días que se lo toma todo y hay días que no somos capaces a terminarlo. No, no depende de si son magdalenas, galletas o cereales, depende de cómo se haya levantado ese día y del nivel de tranquilidad que yo soy capaz de gestionar. 

La llevo al autobús y ya en casa, me siento la peor madre del mundo, me agobio más, lloro y me doy cuenta que no he disfrutado de ese pequeño tiempo con ella, que es el único que tenemos juntas en todo el día, lloro más.  

Ahora cojo aire profundamente y reflexiono. Habrá días mejores y peores, no somos “súper woman” ni estaremos en modo ZEN todo el tiempo. Perderemos los nervios a menudo, aprenderemos de ello para poder gestionarlo de otra manera. No hay buenas o malas madres porque TODAS hemos pasado y pasaremos por situaciones similares. Solamente necesitamos una cosa, NO SER JUZGADAS. 

 

DEPORTE, ESE GRAN DESCONOCIDO

Tras leer a cientos de influencer, harta de escuchar a mis compañeras de trabajo y cansada del bombardeo mediático…. he empezado a hacer ejercicio.

No me voy a poner aquí a contar los beneficios y las ventajas de hacer deporte, creo y confío en que las sabemos todos, solamente hay que tener un momento de lucidez y de verdadera necesidad vital en tu día a día para calzarte las zapatillas y ponerte a caminar.

Os contaré mi caso. Llevo meses pensando en dar el paso, pero buscaba continuamente excusas para no hacerlo. El tema gimnasio nunca me ha gustado y menos con la situación sanitaria que tenemos ahora, tenía que buscar otras opciones.

El inicio del colegio y los malos momentos vividos han conseguido que una lucecita se encendiera en mi cabeza. Así es que dejé a Alicia en el cole y cuando llegué a casa, cogí los cascos, puse la música a tope y empecé a caminar. Una hora después estaba de vuelta y sorprendentemente me sentía mucho mejor.

Durante ese tiempo no pensé en nada, simplemente observé, respiré muy hondo, disfruté del paseo (porque me reitero, tengo la grandísima suerte de vivir en el paraíso) y también de la música que, a mí personalmente, me da mucha vida.

Ese tiempo fue solamente para mí. Me di cuenta entonces que me había olvidado completamente de mí misma durante demasiados meses y que solamente necesitaba un paseo para volver a encontrarme.

Por lo tanto, me ha quedado claro que el ejercicio mejora mi salud mental además de la física.

El tema musical hay que tratarlo aparte y os explico el por qué. Partimos de la base que mi lista de Spotify es una mezcla de cumbias, bachatas y reggaeton; llevamos prácticamente un año sin “fiestas de prao” (verbenas de toda la vida de Dios), que eran el lugar ideal y elegido por mí y mis amigas para evadirnos del mundo y bailar como si no hubiera un mañana. Entonces yo empiezo a caminar escuchando mis canciones favoritas y lo que me apetece realmente, en ese momento, es ponerme a bailar como una loca. Como me parece bastante inapropiado, no solo por el momento (9:30 de la mañana de un martes) sino también por el lugar (camino paralelo a la carretera), acelero el paso al ritmo de la música hasta que caigo en la cuenta que voy haciendo marcha, mi cuerpo no está habituado a ello y me lo hace saber. Se me pone un dolor horroroso en el costado derecho y noto una fatiga que me hace parar o pensar en morirme allí mismo.

El segundo día controlé mejor el paso y no hubo apenas cansancio, es más, se me hizo corto el recorrido. Una semana y ya estoy pensando en empezar a CORRER!!!

Llevo sin hacer deporte desde el instituto (de eso hace muchos años) y creo que es el momento de retomar este hábito. En poco tiempo he notado mejoría especialmente en el aspecto psicológico. Es genial comprobar como un paseo diario ha conseguido mejorar mi estado de ánimo y que comience a ver las cosas de otra manera más positiva.

Os lo recomiendo 100% y ahora os pido asesoramiento para saber cómo y de qué manera puedo pasar de dar mis relajantes paseos, a correr sin lesionarme y morir en el intento.

 

  

¡¿VUELTA AL COLE?!

 

El tiempo ha pasado sin apenas darnos cuenta y Alicia comienza al cole en este año tan atípico para todo. En post anteriores había comentado que nuestra elección había sido el colegio rural y aquí en Asturias han aplazado la fecha de inicio de las clases al día 22 de Septiembre.

No voy a negar que existe cierto miedo a cómo va a ser todo, la incertidumbre nos acompaña desde el mes de marzo que empezó esta pandemia. Lo peor de todo es que llevábamos meses sin saber nada de cómo sería la vuelta a las aulas, y creo yo que tiempo ha habido de sobra a planificar las cosas. Nuestro Gobierno continúa dando palos de ciego, jugando a cambiar protocolos cada semana, a volver locos a profesores y centros educativos, porque no han sido capaces de plantearnos unas medidas coherentes en seis meses.

Luego nos piden tranquilidad al tiempo que escuchamos medidas de conciliación inexistentes. ¿Cómo vamos a estar tranquilos sabiendo que si mi hija tiene que estar confinada 14 días por contacto con un positivo, ni mi marido ni yo tenemos la opción de quedarnos en casa con ella? Tiene 3 años ¿qué se supone que la dejo en casa sola? Es cierto que nosotros tenemos la suerte de contar con las abuelas, pero miles de familias españolas no tienen esa posibilidad.

Nos dan la opción de reducir nuestra jornada laboral hasta un 100%, ¡qué maravilla! ¿Acaso conoce este Gobierno cuantísimas familias no se pueden permitir esa reducción por cuestiones económicas? Volvemos al debate de siempre, en este país nunca han existido verdaderas medidas de conciliación y ahora encima nos quieren hacer creer que las que nos proponen en esta situación de pandemia, son las más adecuadas. Una se cansa de mentiras, se siente estafada y engañada, y estamos hablando del futuro de varias generaciones.

Me pregunto yo ¿dónde están las ayudas para todas esas familias? Porque no he escuchado ni leído nada acerca de ello y me parecen muy necesarias dada la situación actual.

Cuando ya todo me parecía sacado de una película de ciencia ficción, tengo que escuchar que si nos negamos a enviar a nuestros hijos al colegio, podremos ser sancionados con multas económicas ¡¡¿¿EN SERIO??!! ¿Os parece que tenemos poco que todavía queréis sacar más tajada de todo ésto?

Con el objetivo de buscar soluciones ante la propuesta del ejecutivo, el club de malas madres ha presentado un manifiesto (ESTO NO ES CONCILIAR) donde le proponen al Gobierno medidas correctoras temporales para afrontar este nuevo curso. Os recomiendo que le echéis un vistazo y lo firméis. Confío en que se tenga en cuenta y consigamos ir cambiando las cosas.

Después tenemos que oír eso de que la natalidad está descendiendo. ¿Alguien se ha parado a pensar en las consecuencias que ésto va a tener a la hora de crear una familia? Muchísimas parejas han decidido parar sus tratamientos de fertilidad ante la nueva situación sanitaria y económica. El tema adopciones también se está viendo perjudicado y, por supuesto, los que querían tener más de un hijo, se lo están pensando mucho mejor.

Consecuencias a corto y largo plazo que todos acabaremos pagando, no lo olvidemos.

Por el momento, nosotros enviaremos a Alicia al cole e iremos viendo como se va desarrollando todo. ¿Qué haréis vosotros con vuestros peques?