¿A QUÉ COLE VAMOS?

 

Hemos pasado meses dándole mil vueltas al tema, es mucho más complicado de lo que se piensa, por lo menos, de lo que nosotros pesábamos.

Alicia empieza al cole en septiembre, si nada ni nadie lo impide, que yo ya no me fío.

Ahora tenemos que decidir el colegio al que va a ir para escolarizarla, ahí viene el problema. Teníamos tres opciones, completamente diferentes, cada uno con su lista de “pros” y “contras”. He de decir que la mayor prioridad era elegir un colegio que se adaptara a nuestros horarios de trabajo, pensándolo fríamente suena mal, pero hoy en día, trabajando los dos, es lo más importante a valorar.

Y volvemos al problema de siempre, la CONCILIACIÓN, actualmente cuando formas una familia no todo el mundo puede quedarse en casa para cuidar a los niños o compaginar su vida laboral con la familiar. Además no solamente es poder, sino también querer, que no todos los padres de este país están dispuesto a renunciar a su carrera profesional por criar a sus hijos.

Tampoco tenemos muchas medidas gubernamentales que faciliten esta situación, después se pretende que haya más natalidad, a mí me parece todo muy incongruente.

Desde un principio teníamos claras ciertas condiciones, una de ellas es que nos gustaría que en la clase de Alicia no hubiera demasiados niños. A muchos os parecerá una tontería, pero pensamos que una profesora no puede prestarle la misma atención a todos los alumnos en una clase de 25 niños que en una clase de 10.

El modelo educativo también nos parece muy importante, no estamos muy de acuerdo con la existencia de “silla triste” como manera de castigo. Tampoco nos gusta mucho el hecho que niños de 3 años vayan al baño solos y si tienen algún incidente (cosa que me parecería muy normal) se llame a los padres para que vayan a cambiarlos.

Otra cosa que no veo muy bien es que muchos colegios no tengan enfermera escolar, este tema es una lucha que parece que vamos ganando muy lentamente.

Como enfermera entiendo perfectamente que los profesores se nieguen a dar cualquier tipo de tratamiento a un niño, no es su responsabilidad ni algo que les competa. Ahora como madre, si mi hija tuviera que tomar, en algún momento dado, una pastilla, un jarabe o se le tuviera que pinchar insulina durante el horario escolar, y nadie de la familia pudiera ir a hacerlo, me gustaría que un@ de sus profesores, tras la formación adecuada en el tema, lo pudiera hacer. Si no pudiera ser así, se me plantea una duda ¿se llama al centro de salud para que vayan a hacerlo? O, por otro lado, ¿se deja al niño en cuestión sin su medicación con las consecuencias que eso conllevaría a su salud?

Teniendo en cuenta todo lo anterior, tomamos la decisión que pensamos es la más adecuada, Alicia irá a la escuela rural. En su aula serán 10 niños entre los 3 y los 5 años y el colegio cuenta, aproximadamente, con unos 42 alumnos. Es nuestra elección y estamos convencidos que ella estará súper feliz.

Son muchas las cosas a valorar, muchos debates abiertos y cosas importantes que solucionar en los colegios de nuestros pequeños. ¿Qué opináis vosotr@s? ¿En qué os basáis para vuestra elección?

TELETRABAJANDO

 

Volvemos a ver más cosas positivas del confinamiento, el Teletrabajo. Obviamente en mi profesión no podemos hacer el trabajo desde casa, pero sí muchas empresas, ministerios, concejalías y ayuntamientos han optado por esta medida durante la pandemia.

Hemos comprobado que realmente se puede llevar a cabo, que funciona y además bastante bien. El trabajo se hace de la misma manera y los trabajadores están más tranquilos y así pueden conciliar mejor su vida familiar.

Habrá opiniones de todo tipo, la mía, viendo todo desde fuera claro está, es que esta medida solucionaría muchos de los problemas que tienen actualmente miles de familias españolas para compaginar sus trabajos con el cuidado de los hijos.

Fácil no es, eso por supuesto, no creo para nada que trabajar con tus hijos alrededor jugando o llamándote cada dos por tres, sea una manera cómoda de hacerlo. Pero sí pienso que te puedes organizar de otra manera, jugar con los horarios, por ejemplo cuando los peques duerman la siesta, o un ratito que pueden ir a jugar con la vecina o, más sencillo aún, cuando papá llega a casa y se puede ocupar de ellos, tú te dedicas de lleno a tu tarea.

Aquí también entra la importancia de la corresponsabilidad, el padre no solo debe realizar tareas del hogar que, hoy en día, participan activamente en las mismas pero queda camino por andar. Lo digo porque estamos muy mal acostumbrados a que cuando nace un hijo, la que escoge una reducción de jornada para su cuidado, habitualmente es la madre. El padre raramente lo hace y creo que les cuesta más renunciar a su trabajo para quedarse en casa con los niños y que la mamá vaya a trabajar. No solamente es mi opinión, me baso en comentarios de amigas, vecinas o compañeras a las que se les ha planteado esta situación en algún momento.

Las dudas que se podía plantear una empresa determinada a la hora de ofrecer la opción del teletrabajo, pienso que sea el rendimiento de sus trabajadores, al fin y al cabo es lo que les interesa. Respecto a esto, yo creo que un empleado que puede por fin conciliar su vida familiar con su trabajo, es un empleado contento y, por lo tanto, su rendimiento será superior.

El problema que yo veo es que los trabajadores no sepan organizarse trabajando desde casa y, al final, el resultado sea catastrófico.

Me pongo en el lugar de un empresario y lo que haría sería establecer un período de prueba para todos los empleados que quieran hacer teletrabajo por las circunstancias personales de cada uno. Estudiaría los resultados y basándome en ellos decidiría si implantarlo de manera permanente o no.

Tampoco tendría que ser siempre de la misma manera, quiero decir, unos días trabajar desde casa y otros en la oficina, de esa manera no se pierde el contacto con los compañeros, con el ambiente habitual de trabajo. Seamos sinceros, en España es tan importante ir a currar como ir a tomar el café del descanso al bar de siempre y socializar.

Estos dos últimos meses podrían considerarse el período de prueba, me imagino que, tras el confinamiento, ya muchos hayan podido sacar sus propias conclusiones.

Repito que es muy sencillo hablar desde mi posición, quizás no sea una manera realista de ver las cosas, y en verdad sea todo mucho más complicado.

Me gustaría que tod@s los que os hayáis visto en esta situación pudierais opinar acerca de ello ¿qué os ha parecido la experiencia? ¿os gustaría seguir teletrabajando?

CUMPLEAÑOS DIFERENTE

 

El 4 de mayo fue el cumpleaños de mi sobrino Martín, 5 años ya, parece que fue ayer cuando llegamos corriendo con mi hermana al Hospital y en media hora de reloj nació él. Llegó al mundo sonriendo, sí sí, tal cual, cuando la matrona salía con él de la sala de partos y se paró para que le conociésemos, lo primero que hizo fue sonreír, mi madre y yo nos miramos pensando que aquello no era muy normal, pero nos encantó ¡¡ Martín nació siendo feliz!! y lo sigue siendo por supuesto.

Es el mayor de todos los primos, el más cariñoso y, sin duda, el más buenazo. Su hermano pequeño, Sergio, se aprovecha de esto muy a menudo, Martín siempre le deja sus cosas y está pendiente de él para todo, sin embargo, el pequeño no duda en quitarle sus juguetes y hacerle alguna que otra perrería. Luego resulta muy gracioso ver como le imita todo el rato, esto creo que es bastante habitual entre hermanos, el pequeño siempre quiere ser como el mayor.

El año pasado celebramos su cuarto cumpleaños en un local de bolas con todos sus amigos, se lo pasaron genial, pero este año ha sido muy distinto. Aún así, quisimos hacer que su día fuera especial.

Mi hermana hizo una tarta y luego hicieron vídeo llamada con la familia, le cantamos “cumpleaños feliz” quizás demasiadas veces para su gusto porque, una de las veces que se lo estábamos cantando no pudo evitar decirnos: Otra vez en serio? Terminamos riéndonos.

Mi hermana y yo vivimos relativamente cerca, en dos calles paralelas sin ir más lejos, desde nuestra terraza se ven las ventanas de su piso. Estiramos una sábana grande en el suelo y provistos de brocha y pintura, hicimos una pancarta que pudiera verse desde bien lejos: ¡¡Felicidades Martín!! y un montón de globos de colores adornaban la felicitación. No solamente la vio él, también todos los vecinos que se sumaron a la celebración. Fue divertido.

Ya que no íbamos a poder estar ese día a su lado, no podíamos dejarle también sin regalo, ya bastante tenía el pobre con aguantar tantos días encerrado en un piso tan pequeño sin quejarse, creo que muchos adultos deberían haber seguido su ejemplo y el de tantos niños españoles que se han adaptado a esta situación con una actitud envidiable.

Pensamos en un regalo chulísimo que le súper encantara y lo compramos online, le llegaría por repartidor. Escogimos un drone infantil, realmente es como un helicóptero tele dirigido sin más, pero pensamos que le haría ilusión.

El audio que me envió el día que lo recibió me lo dejó clarísimo, habíamos acertado con nuestro regalo, Martín era ese día un poquito más feliz.

Hemos comenzado la Fase 1 de la desescalada y por fin he podido ver a mis sobrinos de cerca, manteniendo, eso sí, la distancia de seguridad, lo primero que me ha dicho Martín ha sido: Tata, ya tengo 5 años. Adoro esta inocencia Dios mío, y me moriré de la pena cuando se termine.

Los abuelos también han podido disfrutar de su compañía, así que, hoy todos hemos sido un poco más felices.

Este período de confinamiento ha sido muy duro para todos, se han perdido muchas vidas en el camino, muchos no han podido celebrar su cumpleaños como hubieran querido, pero ahora debemos ir poco a poco, pasito a pasito y sin ninguna prisa. No queremos volver a pasar por lo mismo.

Hoy os deseo que volváis a disfrutar de la familia sin una pantalla por el medio pero también os pido mucha RESPONSABILIDAD!!.

SLOW SHOPPING

 

Estos dos meses de parón creo que nos ha venido bien en muchos aspectos. El ritmo de vida frenético que llevábamos nos estaba pasando factura.

Íbamos corriendo a todos lados, colegio de los niños, transporte público, trabajo, hasta para ir a hacer la compra vamos a la carrera. STOP!!

Necesitamos bajar el ritmo y un virus “made in China” nos ha obligado a hacerlo.

Ahora vamos a comprar y no nos queda otra que esperar turno hasta para entrar en la tienda, las grandes superficies son nuestro enemigo más temido y los comercios de barrio los más recomendados.

La vida en los pueblos no se ha paralizado tanto, ya que, sus habitantes tenían que salir de manera obligatoria para atender al ganado, sus huertas y terrenos que es de lo que viven. Ahora, con las nuevas recomendaciones, también ellos son los más beneficiados, con menos de 5.000 habitantes pueden salir a la calles sin tener que cumplir horarios.

El Slow shopping nació en Italia como una necesidad de frenar el ritmo a la hora de salir a comprar. Consiste en ir sin prisa, mirando con detalle los productos que vamos a adquirir, oliéndolos incluso, de esta manera somos más conscientes de lo que realmente comemos.

Este concepto se ha convertido en un modo de vida y en muchos países europeos son muchos comercios los que apoyan dicho movimiento. Es bueno no sólo para el comprador sino también para el vendedor que , de esta manera establece una relación más cercana con el cliente, recuperando la esencia de las tiendas de toda la vida.

Dentro del Slow shopping también se apuesta por la elaboración de artículos sostenibles que respetan el medio ambiente. Y no solamente se refiere a productos de alimentación, este movimiento incluye también la compra dentro de la industria textil, como por ejemplo, talleres de ropa que trabajan con tejidos ecológicos.

La esencia de este concepto es el consumo consciente, reduciendo el impacto medioambiental y difundiendo las ventajas de comprar en el comercio local, recuperando, de alguna manera, nuestras tradiciones. ¿Estamos volviendo a la mentalidad de nuestros abuelos?

Me gusta esta modo de ver las cosas yo, personalmente, he decidido ponerlo en práctica. Creo que la primera pregunta que nos deberíamos hacer es ¿qué necesitamos realmente? Porque en la mayoría de las ocasiones, además de coger todo lo que tenemos apuntado en nuestra lista, llenamos el carro de la compra con caprichos innecesarios que no solamente serán perjudiciales para nuestro organismo, sino también para el medio ambiente.

Lo más importante, que nuestros hijos al vernos, aprendan de ello y cuando les corresponda ir a hacer la compra, lo hagan de una manera consciente y sin premura. Que la vida sin prisa tiene más ventajas, que debemos disfrutar de los pequeños detalles, de nuestro día a día y los niños tienen que percibirlo. Debemos enseñarles a cuidar el planeta pero también a cuidarse ellos mismos con responsabilidad.

El estrés que hasta hace unas semanas vivía con nosotros, tiene que hacer el equipaje e irse, bien lejos a ser posible. La tranquilidad ha vuelto ha nuestra rutina y nosotros estamos viendo los resultados. Os pongo un ejemplo: a las 3 de la mañana Alicia se despierta desasosegada, no consigue conciliar de nuevo el sueño, primero su padre y luego yo, vamos a su cama para acompañarla, dos horas después seguimos los ojos como platos y me pide agua. Se lo doy y ya que estamos la llevo al baño para que haga pis, hace pocas semanas que duerme sin pañal y no quiero llevarme una sorpresa. Pues bien, en cualquier otro momento, nos hubiéramos agobiado consiguiendo agobiarla a ella también, hubiéramos acabado regañándola incluso, sin embargo, me entró la risa, verla corriendo en braguitas al baño hablando entre susurros que apenas la entendía, me hizo muchísima gracia. Me quedo con eso, la evolución hacia la relajación y el positivismo. Si un día dormimos menos no pasa nada, sobreviviremos.

Animaros, la vida slow solo trae cosas buenas.

AYUDA!!

 

Qué importante es saber pedir ayuda cuando la necesitamos, no es fácil os lo aseguro, y no siempre encuentras la más adecuada.

El confinamiento se está alargando y cada vez más gente lo lleva peor. Hay que tener en cuenta que antes que comenzara esta situación ya cada uno tenía su propio panorama familiar. Ahora, los niños, los padres y los abuelos se agobian antes, los nervios están a flor de piel y, en muchas circunstancias, no sabemos resolver los conflictos que puedan surgir con la misma tranquilidad que lo podías hacer antes.

Una solución muy socorrida era salir a dar un paseo, que nos diera un poco el aire, ir al parque, soltar adrenalina jugando al fútbol, ir a tomar algo con más gente para distraerse y no pensar en los problemas. Ahora eso no lo podemos hacer, así que debemos pensar en otras soluciones.

Una de las opciones que más valoro, ahora y antes, es compartir los agobios, las preocupaciones, las inquietudes, con nuestros amigos o familiares. Creo que son los mejores consejeros porque pienso que son los que más nos conocen. Compartir es VIVIR!!

Tragarse todo eso solo nos llevará a acumular malos sentimientos que nos harán comer mal, descansar peor y, en un momento dado, descargar todo ese remix convertido en rabia contra los que más queremos. Lo que nos llevará a crear nuevos conflictos entrando así en un círculo vicioso del que no sabremos como salir.

Ya sé que los niños nos pueden saturar mucho en algún momento, que a nuestros mayores les cuesta entender que no podamos salir de casa a pesar que el médico les había aconsejado caminar todos los días, todo ello sumado a alguna situación anterior por enfermedad, dependencia o problema social, puede acabar complicándolo todo.

Lo primero es reconocer que realmente tenemos un problema, eso antes y después del covid, si observamos que, a pesar de hablar con los más cercanos, continuamos encontrándonos mal, nos sigue costando conciliar el sueño, lo mejor es acudir a un profesional. Ésto no quiere decir que nos estemos volviendo locos o que seamos los más raros del mundo, simplemente hay momentos en nuestra vida que las circunstancias nos bloquean y no tenemos la capacidad de desbloquear, necesitamos que alguien nos guíe y, éso, ES LO MÁS NORMAL DEL MUNDO!!

Pon un psicólogo en tu vida, es la mejor solución a todos tus problemas, no es un slogan, es mi recomendación. Estos profesionales consiguen que nos desbloqueemos, que consigamos ver la solución que, en la mayoría de las ocasiones, teníamos delante de nuestras narices y no podíamos ver, que consigamos relajarnos en aquellas situaciones en las que antes perdíamos los nervios, que sepamos disfrutar de nuestra rutina sin estrés, es posible os lo aseguro.

Durante el confinamiento también lo podemos hacer, hay teléfonos de ayuda a los que podemos acudir cuando la ansiedad pueda con nosotros. El médico de cabecera también te puede atender telefónicamente. Vídeos varios de relajación, mindfulness, yoga…

Opciones haberlas las hay, solamente tenemos que elegir por la que queremos empezar. Yo os diría que hablando, da igual con quién, pero hay que hablar, sacar los malos pensamientos. Escuchar es el segundo paso, nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros padres, amigos… todos pueden tener algo que decirnos o aconsejarnos, es importante conocer su opinión, son las personas que más nos quieren, no nos dirán nada que nos pueda hacer mal.

Siempre hablo desde la experiencia, hace poco más de dos años mi mente se bloqueó por completo, pensé que sería muy difícil y necesitaría mucho tiempo para ver las cosas de otra manera, pero el camino fue más sencillo de lo que pensaba, fue tan fácil como pedir AYUDA!!

Os animo a hablar, a escuchar, a buscar apoyo cuando todo se vuelva negro, merece la pena.

EL SUEÑO DURANTE EL CONFINAMIENTO

Todo está cambiando en este período tan raro que estamos viviendo, nuestros hábitos, nuestra manera de ver las cosas y hasta nuestra manera de dormir.
Pasamos el tiempo con poca actividad, viendo mucha televisión y series varias, a veces hasta altas horas de la madrugada.
También estamos practicando mucho esa costumbre tan nuestra, la siesta, con lo cual, estamos cambiando el ritmo de nuestro ciclo sueño-vigilia. Tardamos más en dormirnos, nos despertamos más tarde y, con el paso de los días, nos cuesta más caer en los brazos de morfeo..
Al no salir tanto a la calle, nos falta luz y vitamina D,procedente del sol, esta carencia también afecta a nuestro ritmo circadiano.
En los niños pasa más de lo mismo. Ellos necesitan más actividad que los adultos, están acostumbrados a pasar la mayor parte del tiempo fuera de casa, colegio, actividades extraescolares, parque, y se les ha quitado toda esa libertad. Sin embargo y como ya he comentado anteriormente, creo que son los mejores adaptados a esta situación.
Por fin han llegado a la conclusión que los más pequeños podrán ir saliendo a la calle de manera paulatina, menos mal!!
Ya he leído algún artículo en el que afirman que ha aumentado considerablemente el porcentaje de pacientes con insomnio con el consecuente aumento del consumo de fármacos para facilitar el sueño.
Yo he notado que a Alicia le costaba mucho dormirse últimamente, se despertaba varias veces durante la noche y se levantaba más tarde por la mañana.
Cuando mi marido empezó a trabajar, teníamos que sacar a la niña de casa sí o sí, alguien tenía que cuidar de ella cuando no estuviéramos, no estaba dispuesta a que me multaran por ello. Así es que, fui a hablar con la Policía Local para explicarles la situación. Me dijeron que podíamos hacerlo sin problema, la situación estaba más que justificada.
Pues, sorprendentemente, desde que la niña ha vuelto a ir con las abuelas, llega más cansada a casa, se duerme más rápido y ya no se despierta tanto durante la noche. No sé si ha sido la vuelta a la rutina, que ya sale a la calle o que los abuelos están más activos que nunca y no la dejan parar, pero estamos todos encantados.
Yo, personalmente, también hace tiempo que me cuesta conciliar el sueño y tengo que recurrir a diferentes medidas para conseguir dormirme. Una ducha caliente antes de irse a la cama, poca luz y estímulos a última hora del día, y si nos podemos tomar alguna infusión relajante mejor todavía.
La melatonina es una hormona que regula el ritmo ciclo sueño-vigilia en el cuerpo humano y la podemos encontrar en algunos alimentos como la avena, también se vende en cápsulas en la farmacia.
Debemos dejar a un lado las tecnologías a la hora de irnos a la cama, influyen en nuestra dificultad para dormirnos.
Está claro que el momento que estamos viviendo nos afecta en todo, la tensión y la ansiedad ante tanta incertidumbre, el estrés al ir al trabajo o, simplemente, al ir a hacer la compra. Todo esto se traduce en un mal descanso, gente más irascible, “repunante” como decimos aquí, poca efectividad en el trabajo y más posibilidad de cometer errores.
Vamos a relajarnos un poco!! Pongamos más infusiones relajantes en nuestra vida y menos café. Un poco de ejercicio físico al día también nos ayudará. Una buena alimentación, más vitamina D y, sí, el vino o la cerveza del fin de semana que no nos falte!!
Nos bombardean a diario con cientos de datos, cifras, más contagios, más medidas, vamos a dejar de hacerle tanto caso a todo esto. Cambiemos de canal, leamos menos noticias, pongamos más música, hablemos más entre nosotros, vídeo llamadas en grupo con amigos y familia.
Tranquilidad, esto va a pasar como un mal sueño, cambiaremos nuestras costumbres, pero yo tengo la esperanza que aprenderemos con todo ello.
Ánimo y a vivir!!!

LA PEGARATA

 

Ha pasado Semana Santa y ni siquiera nos hemos enterado, en la zona de Asturias donde vivimos es muy importante la figura de los padrinos y, especialmente, en estas fechas.

La tradición es la siguiente, el ahijado le lleva a sus padrinos el día de Ramos un ramo de laurel con romero o una palma, puede estar bendecido o no, eso depende de las creencias de cada uno. A veces junto con el ramo va un pequeño regalo, eso depende de los ahijados.

Durante la semana siguiente ya somos los padrinos los encargados de corresponder con lo que llamamos “la Pegarata”, que no es otra cosa que una tarta o roscón con una figura de chocolate. Yo personalmente, además de la tarta les doy a mis ahijados (que tengo dos) un regalo, ahora como son pequeños, tienen 4 años, les compro ropa, luego será lo que ellos quieran por supuesto.

¿Durante cuánto tiempo disfrutamos de la Pegarata? Pues la tradición dice que hasta que el ahijado se case. Aquí ya depende de la relación que se mantenga con los padrinos, porque hay quien decide no casarse nunca y recibirla hasta que los padrinos no puedan con la vida o que, por el contrario, renuncie a ella.

También hay quien entiende una convivencia como un casamiento y la disculpa perfecta para no seguir regalando por Pascua.

Este año ni los ahijados han podido ir a bendecir sus ramos, ni siquiera dárselo a sus padrinos, tampoco nosotros hemos podido entregar nuestras tartas. Imaginación al poder y compra online, muy agradecidos todos a los maravillosos repartidores, tienen el cielo ganado!!

Una tarde hemos pasado haciendo manualidades, cartulinas de colores, pegamento y muchas risas para hacer una palma casera para madrina y otra para padrino.

Mi niña ha tenido su Pegarata, le he hecho tarta de avellana y nuez (que es la típica) con una figurita de minnie que le había regalado su padrino, pues le ha encantado!!! Y, de paso, nos ha quedado claro que la chiquilla no es alérgica a ninguno de estos dos frutos secos.

No íbamos a dejar a nuestros ahijados sin regalos, la tarta se la daremos cuando podamos salir de casa y, sobre todo, cuando la confitería abra de nuevo sus puertas al público. Así que hicimos compra online, ropita para mis niños que les ha llegado a sus casas a tiempo.

Tampoco hemos dejado a los padrinos de Alicia sin su detalle, pijama para estar en casa para padrino y cremas de la farmacia para madrina. Pues, sorprendentemente, hemos acertado con todo, les ha gustado y encima hemos dado el clavo con las tallas, no me lo creo ni yo!!! Y qué guapos ellos!!

Tradiciones que mantenemos haya confinamiento, virus toca pelotas o gobiernos y dirigentes sin sentido común.

Internet es nuestro aliado y los repartidores nuestros nuevos héroes, porque no penséis que vienen de mal humor o te llaman de mala gana, no señor, con una sonrisa ha llegado hoy mi amigo de zeleris a entregarme un paquete, con todas las medidas de seguridad recomendadas. Bravo!!!

No perdamos nuestras costumbres, bastante estamos perdiendo ya. A pesar de esta indeseable situación, hay cabida para regalar, soñar con futuros viajes, enamorarse, crear… Es el momento de hacer lo que llevamos posponiendo tanto tiempo, ya no hay excusas, hay que seguir VIVIENDO!!!

Y DESPUÉS QUÉ?!!

 

Seguimos con el mismo tema, y es que esto va pa largo y da pa mucho.

A mí me ha dado por pensar, voy a compartir con vosotr@s las conclusiones a las que he llegado.

El tema económico va a ser catastrófico, eso lo tenemos claro, ahora solo necesitamos que el gobierno no siga llenándose los bolsillos con nuestro dinero y ayude a solucionarlo progresivamente (cosa que dudo sinceramente).

Lo que tengo claro es que los niños están demostrando ser los mejores adaptados a esta extraña situación, los que son más conscientes de la realidad, se muestran tristes pero no protestan o, al menos, no tanto como esperábamos que protestaran. Nuestras explicaciones les valen, nos ven preocupados, muchos cambios en muy poco tiempo, incertidumbre, todo ello les pasará factura. Eso sin pensar como será la vuelta al cole, que tampoco sabemos cuándo será, ni cómo.

Los psicólogos verán colas en sus consultas, iremos desfilando todos por allí, los sanitarios incluidos. Yo personalmente mantengo una actitud positiva, consigo desconectar lo suficiente cuando estoy en casa con mi familia, eso me parece importantísimo. Veo compañeras estresadas, agobiadas, con mucho miedo a poder contagiar a sus familias, no son capaces a desconectar cuando no están trabajando, ese estado de ansiedad continuada no es bueno, supone mucho desgaste psicológico, y cuando todo esto pase más de un@ se quedará de baja, estoy convencida. Lo que se traduce en falta de personal nuevamente, a quién le suena??

La gestión deja mucho que desear, desde los más altos cargos del Gobierno hasta la dirección y supervisión de muchos hospitales, los asturianos inclusive.

No se puede dirigir una crisis sanitaria de este nivel haciendo las cosas sobre la marcha, según van surgiendo, y mucho menos cuando has visto lo que ha sucedido en otros países vecinos.

Tampoco se puede dirigir el personal sanitario de un hospital ignorando por completo sus funciones dentro de los distintos servicios, esto está pasando desde hace mucho tiempo, con Covid-19 simplemente se ha visto más claro. Es tan sencillo como ver y preguntar lo que están haciendo en otros hospitales vecinos, a mi  no me parece tan complicado, pues a los que organizan en mi hospital esto les debe resultar de una dificultad máxima (así nos va).

Solo espero y deseo que cuando todo esto pase haya dimisiones, todas las posibles y más.

Cambiaremos nuestras costumbres, dejaremos de saludarnos con tanto beso y tanto abrazo, el lavado de manos ha calado hondo en nuestra rutina y confío que no nos olvidemos tan fácilmente de ello.

Ahora lo que más me preocupa es el tema del alcohol, SI, cuantísima gente se consideraba bebedora social y ahora beben diariamente en sus casas…

¿Aumentará el número de alcohólicos anónimos o directamente serán reconocidos? Tengo serias dudas.

Ainsss cuantos cambios, cuanta gente incompetente ocupando altos cargos, que poco sentido común… demasiado estrés.

Pues nada, a desestresarse se ha dicho, si hay que beber vino, se bebe!!! Si hay que dejar de ser anónimos y empezar alguna terapia de grupo, lo haremos!!! Ante todo EMPATÍA y SOLIDARIDAD amig@s, es la única manera sensata que se me ocurre de salir de los problemas.

Salgamos a aplaudir, a cantar, a bailar y a charlar con nuestros vecinos.

Brindemos porque cada día es uno menos para poder volver a cogernos de la mano.

ANIMO que esto ya está controlado!!

RUTINAS DE CONFINAMIENTO

 

Este fin de semana alcancé un estado de relajación total y absoluto, en casa estábamos mi marido, mi hija y yo, no necesitaba más.

Yo no puedo hablar realmente de rutina de confinamiento como tal, porque de lunes a viernes salgo a trabajar. Así es que he aprovechado estos dos días para disfrutar del encierro en familia, suena raro, pero también se puede disfrutar de esta situación.

Por la mañana nos hemos levantado después de estar un rato largo los tres en la cama viendo los “dibus”, hemos desayunado, recogido por casa y limpiado la cocina. Una vez puesta la lavadora, nos hemos vestido y nos hemos puesto a jugar en el salón. Hemos hecho varias torres con piezas de colores, le hemos cambiado el pañal al bebé (nenuco) después de darle el desayuno. Y a media mañana hemos salido a la terraza, tenemos la suerte de tener una terraza muy grande donde Alicia ha podido correr con su coche, bajar por el tobogán y jugar con sus pelotas.

Comimos y mientras la peque dormía la siesta, nosotros nos tumbados relajados en el sofá, yo retomé el tema lectura, que lo tenía muy olvidado, mi marido se puso al día con las noticias.

Cuando Alicia se despertó, merendamos en familia, no suelo merendar, pero hay que adaptarse y solidarizarse, además a un bocadillo de Nocilla nunca se le dice que no. Luego hubo más tiempo para juegos varios, incluso para un rato de tablet, vídeos educativos de colores y números, racionando el tiempo por supuesto.

A las 20h salimos a aplaudir y, de paso, hablamos con los vecinos, también hay que socializar.

Llega la hora del baño, la cena y con música relajante nos vamos a dormir.

El tipo de juegos se va variando cada día, el orden de los mismos también.

Cuando nos saturamos un poco recurrimos a la música, cantar y bailar un rato nos viene de lujo a todos, de esta manera hacemos ejercicio y nos cansamos lo suficiente para dormir mejor por la noche.

Veo que muchas mamis y papis están haciendo manualidades varias con sus peques para pasar el tiempo, yo lo haría encantada, pero sacándome de la plastilina, ni se me ocurre ni tengo las habilidades necesarias para crear cosas originales y bonitas.

Mi hija tiene 2 años, así que no tenemos tema deberes o tareas del cole, pintamos cuando nos apetece y procuramos explicarle todo lo que hacemos como siempre.

Para los momentos de agobio una buena idea es turnarse, durante un tiempo estipulado se ocupa papá y luego mamá. No hace falta volverse locos.

Yo, como tengo muy poca imaginación, el momento cocina me parece perfecto para entretener a la niña y divertirnos las dos. Le pongo su delantal y su gorro, y nos reímos un rato.

Con esta confinamiento han surgido multitud de ideas de ocio online, a cualquier hora tendrás una clase de inglés, de gym, de tareas creativas para niños, de música, teatro o cine. Cualquier opción es buena para desconectar de esta locura.

Personalmente lo más importante es DESCONECTAR unas horas al día de la actualidad, nada de móvil o noticias durante ese tiempo, memes incluidos. Una buena película o serie a mí me vino estupendo. Es un respiro muy necesario, ese tiempo te da energía para afrontar el resto del día.

Pido encarecidamente un mínimo de EMPATÍA!!! no sólo durante este confinamiento, sino para después de el. Hay que entender las diferentes situaciones de cada familia, hay niños con TEA que necesitan salir a la calle, personas con algún tipo de trastorno mental que no son capaces de mantenerse encerrados tanto tiempo, personas con fobias…

No podemos salir como locos a las ventanas a insultar a los que van por la calle, vamos a pensar con tranquilidad.

Os sigo animando, sigo pensando que de esto van a salir muchas cosas buenas, vamos a pensarlo todos juntos!!

CON HUMOR SE VIVE MEJOR

 

A esta conclusión hemos llegado señores y de esta manera saldremos mejor de esta puñetera guerra.

Me declaro fan de los memes, de la imaginación de la gente en los peores momentos.

Me declaro fan absoluta de mis compañeras que, incluso en las peores condiciones, nos sacan la sonrisa, esta foto es el mejor ejemplo.

El otro día estaba cogiéndole una vía a una paciente e inconscientemente estaba tarareando, a la paciente le hizo gracia y me dijo que le gustaba que trabajáramos contentas. Le contesté que de esa manera asustamos al miedo y, os parecerá mentira, pero funciona. Tarareo bajito y mi mente se centra completamente en la tarea que estoy realizando, me olvido del bicho, del resto del hospital y del resto del mundo. Os lo aconsejo.

Tengo una compañera que siempre trabaja cantando, me encanta coincidir con ella, anima el turno y acabamos todas susurrando canciones sin darnos cuenta.

En estos momentos necesitamos la música y el buen humor para afrontar todo lo que venga, psicológicamente lo vamos a agradecer. Creo que es la mejor terapia.

Creo que voy a claudicar con respecto a mi niña, sí, necesito tenerla en casa aunque sean dos días, ahora que lo tenemos controlado, vendrá el fin de semana. Aunque no pueda achucharla y besarla, estará cerca de mi, la oiré reir y podré jugar con ella. Eso me dará fuerza y ánimo para coger con ganas otras dos semanas que se preveen duras.

Durante este confinamiento os recetaría vídeos de chistes cada 8h, memes varios c/6h y mucha música, a todas horas!! Compartir listas de spotify, hacerle peticiones al vecin@ dj, y a las 20h además de aplaudir os vendría muy bien cantar a grito pelao el himno de Asturias por ejemplo, aquí en la tierrina la del Chalaneru también funciona muy bien.

Cuántos influencers nuevos están apareciendo y cuántos estamos olvidando, ahora triunfan los que consiguen ponerle el toque de humor a esta situación. Los de viajes se están quedando atrás, aunque a mí personalmente me encanta ver sus fotos de lugares maravillosos que podemos visitar después que pase todo esto.

Los de moda, sinceramente, pa no salir de casa, paso de ver modelitos, luego me entrarían ganas de comprar más trapos innecesario y me gastaría todo lo que estoy ahorrando con el confinamiento. Es más, para venir al hospital estoy usando ropa vieja, porque cuando llego a casa va a un cubo y a lavar diariamente.

Apoyo a todos los que aporten el toque de humor y animo a mis compañer@s a que se hagan fotos y vídeos para sacarnos la sonrisa en estos días, si el resto de la población ve que, nosotros que estamos en primera línea, también tenemos nuestros ratos de risas, el alivio y la esperanza será colectivo o, al menos, es lo que yo quiero pensar.

A día de hoy estoy convencida que Isabel II sobrevivirá a este bicho, que el papel higiénico vale para mucho más que limpiarse el culo, que me solidarizo con las que decidís cortaros el flequillo a vosotras mismas durante la cuarentena, yo lo hago habitualmente y que, por mucho ejercicio que intentéis hacer en casa, no es lo mismo, VAIS A ENGORDAR TOD@S!!.

Abrir la botella de vino o la lata de cerveza, poner la música a tope y que el mundo ruede!!