SIN COLE

 

Esta pandemia nos ha traído muchas consecuencias y muchos perjudicados, los niños, en mi humilde opinión, han sido los grandes olvidados. Fueron los primeros en quedarse sin colegio y confinarse en sus casas, a pocos los oímos protestar y se adaptaron más rápido que muchos adultos. Supuestamente eran un importante vector de transmisión, cuando empezamos a pasar de fase y los niños por fin pudieron salir a la calle, comprobamos que no era como se creía.

Muchos lo pasaron mal a la hora de salir de sus casas, tenían mucho miedo, todos lo teníamos.

¿Qué supone terminar el colegio tan repentinamente e intentar que siguieran con la misma rutina en casa? Muchos seguramente pensaron que podrían hacerlo con la misma normalidad y que además podrían terminar el temario como el Ministerio indicaba a principio de curso ¿en serio?

Creo que se pasaron por alto varias cosas importantes. Primero, los niños no actúan de la misma manera en el colegio que haciendo las tareas en su casa con sus padres, eso es así, toda la vida ha sido y no iba a cambiar ahora por mucha pandemia que hubiera. Por tanto, no puedes pretender que sigan el mismo ritmo de trabajo en condiciones completamente diferentes.

Segundo, el rompedero de cabeza ha recaído por completo en los profesores y los padres. Los primeros han tenido que adaptarse a los protocolos de los colegios donde trabajaban, y me consta que han dado el 200%. El problema yo pienso que ha sido la manera de enfocarlo, en algunos colegios no se pretendía saturar a los más pequeños y se les mandaba tarea para una o dos semanas, se ponían en contacto con ellos por videollamada cada ciertos días, pero creo que la autoridad que representa el profesor en el colegio, no la pueden sustituir los padres.

En otros coles optaban por poner tarea diaria que tenía que ser entregada antes de las 14h, como si estuvieran en las aulas. Esto los obligaba a no demorarla y no podían poner muchas excusas, aunque para los padres suponía un agobio extra y no poder llevar a cabo su teletrabajo u otras labores pendientes.

La conclusión es que lo que les iba bien a unos, no les iba bien a los otros. Y sin un consenso por ambas partes difícilmente se podía hacer a gusto de todos.

Los perjudicados nuevamente eran los niños.

Vamos a ser realistas, ante una situación como la que hemos vivido, me parece lógico el cierre de colegios, pero no me parece normal querer recuperar ese tiempo perdido en casa. Ese tiempo perdido de colegio los peques lo han ganado en tiempo con su familia, que me parece tan importante para su desarrollo como el que pasan la escuela.

No nos volvamos locos por dos meses que no hayan seguido el temario del Ministerio de Educación. Sí era preciso que nuestros hijos siguieran una rutina, hicieran tareas escolares para fijar los conocimientos aprendidos durante el año. Lo que no me parece necesario es que los padres fueran los encargados de enseñar temario nuevo a sus hijos durante ese tiempo.

De la conciliación ya ni hablamos, porque durante este confinamiento no ha existido, y no podrá haber hasta que los niños vuelvan al colegio o se abran las guarderías, ludotecas…

¿Qué medidas hay ahora para ayudar a todos esos padres que hemos tenido que trabajar durante la pandemia? Porque ha habido muchos, os lo aseguro.

Nos queda un verano muy duro por delante, pocas soluciones y muchos colegios rompiéndose la cabeza porque no tienen lugar físico para todos los alumnos.

¿A QUÉ COLE VAMOS?

 

Hemos pasado meses dándole mil vueltas al tema, es mucho más complicado de lo que se piensa, por lo menos, de lo que nosotros pesábamos.

Alicia empieza al cole en septiembre, si nada ni nadie lo impide, que yo ya no me fío.

Ahora tenemos que decidir el colegio al que va a ir para escolarizarla, ahí viene el problema. Teníamos tres opciones, completamente diferentes, cada uno con su lista de “pros” y “contras”. He de decir que la mayor prioridad era elegir un colegio que se adaptara a nuestros horarios de trabajo, pensándolo fríamente suena mal, pero hoy en día, trabajando los dos, es lo más importante a valorar.

Y volvemos al problema de siempre, la CONCILIACIÓN, actualmente cuando formas una familia no todo el mundo puede quedarse en casa para cuidar a los niños o compaginar su vida laboral con la familiar. Además no solamente es poder, sino también querer, que no todos los padres de este país están dispuesto a renunciar a su carrera profesional por criar a sus hijos.

Tampoco tenemos muchas medidas gubernamentales que faciliten esta situación, después se pretende que haya más natalidad, a mí me parece todo muy incongruente.

Desde un principio teníamos claras ciertas condiciones, una de ellas es que nos gustaría que en la clase de Alicia no hubiera demasiados niños. A muchos os parecerá una tontería, pero pensamos que una profesora no puede prestarle la misma atención a todos los alumnos en una clase de 25 niños que en una clase de 10.

El modelo educativo también nos parece muy importante, no estamos muy de acuerdo con la existencia de “silla triste” como manera de castigo. Tampoco nos gusta mucho el hecho que niños de 3 años vayan al baño solos y si tienen algún incidente (cosa que me parecería muy normal) se llame a los padres para que vayan a cambiarlos.

Otra cosa que no veo muy bien es que muchos colegios no tengan enfermera escolar, este tema es una lucha que parece que vamos ganando muy lentamente.

Como enfermera entiendo perfectamente que los profesores se nieguen a dar cualquier tipo de tratamiento a un niño, no es su responsabilidad ni algo que les competa. Ahora como madre, si mi hija tuviera que tomar, en algún momento dado, una pastilla, un jarabe o se le tuviera que pinchar insulina durante el horario escolar, y nadie de la familia pudiera ir a hacerlo, me gustaría que un@ de sus profesores, tras la formación adecuada en el tema, lo pudiera hacer. Si no pudiera ser así, se me plantea una duda ¿se llama al centro de salud para que vayan a hacerlo? O, por otro lado, ¿se deja al niño en cuestión sin su medicación con las consecuencias que eso conllevaría a su salud?

Teniendo en cuenta todo lo anterior, tomamos la decisión que pensamos es la más adecuada, Alicia irá a la escuela rural. En su aula serán 10 niños entre los 3 y los 5 años y el colegio cuenta, aproximadamente, con unos 42 alumnos. Es nuestra elección y estamos convencidos que ella estará súper feliz.

Son muchas las cosas a valorar, muchos debates abiertos y cosas importantes que solucionar en los colegios de nuestros pequeños. ¿Qué opináis vosotr@s? ¿En qué os basáis para vuestra elección?

MONTESSORI SI O NO

 

El debate está servido. Actualmente existen varias escuelas y guarderías en Oviedo y Gijón que ofrecen este modelo educativo, aunque fue en Santander donde escuché por primera vez la existencia de colegios que siguen este método, me sorprendió esta manera tan novedosa de enseñar pero no le di importancia hasta que fui madre.

Empecé a investigar y a leer sobre ello porque hay una cosa que me llamó muchísimo la atención desde el primer momento, y fue el uso de la naturaleza como un entorno natural, es decir, usar la propia naturaleza como herramienta en el aprendizaje.

Para mí es súper importante el contacto del niño con su entorno natural para un buen desarrollo a todos los niveles. Desde el primer momento hemos hablado de la crianza en los pueblos y sus ventajas, el modelo montessori no hace más que darnos la razón.

Os voy a poner el ejemplo de Alicia que acaba de cumplir 2 años: por recomendación médica no ha empezado aún a la guardería, mientras su padre y yo estamos en el trabajo, ella se queda con las abuelas, un día en cada pueblo. Su día se basa en recorrer el pueblo con su sillita o su moto, visitando a los vecinos, jugando con lo que encuentra o con sus tíos, que no dejan que se aburra en ningún momento, y aprendiendo. Alicia ya sabe distinguir perfectamente los colores y animales de todo tipo (incluidos elefantes, tigres y gorilas), ahora empieza a contar hasta diez (el cinco y el siete se le resisten un poco). Ya no usa pañal y las gallinas, vacas, perros y gatos son sus grandes amigos. También va al parque y juega con más niños, porque en el pueblo donde viven las abuelas hay varias familias con niños.

Alicia empezará en un mes a la guardería, unas horas varios días a la semana, de esta manera comenzará una nueva rutina que creemos le va a venir bien a la hora de empezar al cole. No solo eso, por supuesto, relacionarse con otros niños será una aventura para ella. Seguir unas normas diferentes a las de su casa y obedecer una figura que no es la de mamá y papá me parece muy importante para su aprendizaje. He de decir que continuará yendo por las tardes al pueblo, y esto no solamente lo agradecen las abuelas, también muchos de sus vecinos, gente mayor que pasa las horas muertas paseando o sentados en un banco a pie de hórreo y que amenizan sus días viendo a los más pequeños corriendo por allí. Más de uno ha venido a darme las gracias por llevar a la niña verdad como la vida misma, tendríamos que pagarte por traerla más a menudo me han llegado a decir. Es bueno para ella la primera, pero también para sus abuelos y el resto de abuelos del pueblo. Para ellos el tiempo que pasan los niños allí es VIDA.

El método Montessori se asemeja a la crianza en el pueblo en muchos aspectos, por eso apostaría por el.

Aunque como todo modelo de enseñanza creo que también tiene aspectos no tan buenos, el aprendizaje en ciertas áreas es más lento que en el sistema educativo actual. Montessori apuesta por aulas con espacios abiertos, estructurada en áreas de trabajo: área de la vida práctica, área sensorial, área de lectura y área relacionada con las matemáticas. Lo importante es la observación de los niños, aquello que más les motive, trabajarlo para que puedan alcanzar el máximo potencial en todos los aspectos de su vida. El objetivo es que el niño quiera aprender y lo haga contento y feliz.

Personalmente yo combinaría ambos modelos educativos, Montessori y el sistema de enseñanza actual en nuestro país. Sería ideal que las guarderías estuvieran en los pueblos y en el colegio las aulas se distribuyeran en grandes espacios abiertos, aunque yo mantendría la autoridad en la figura del profesor, me parece importante para enseñar a seguir ciertas normas, que ya se que ese papel nos corresponde a los padres, pero me parece necesario complementarlo en la escuela.

Y podríamos continuar con otros modelos o sistemas educativos europeos de éxito que se organizan en torno a los profesores. Pero eso lo dejamos para otro post.

JUGANDO E IMAGINANDO

 

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos caminito de Belén!!!

Que cerca está el día en que la ilusión cobra sentido, los nervios de la nocheantes no nos dejan dormir y la alegría de los más pequeños lo inunda todo.

Yo personalmente lo disfruto como cuando era niña, no puedo evitar los gritos al abrir los paquetes, pero como me gusta abrir regalos!!!

Ahora es diferente, disfruto igual o más viendo como Alicia lo hace, además este año ya va entendiendo el significado de la Navidad. No, todavía no le he explicado que se celebra el nacimiento de Jesús ni que la Virgen María se quedó embarazada por el Espíritu Santo, para ella de momento significa luces, villancicos y regalos, cosa que a mi me parece bien, cada cosa a su tiempo, solo tiene 2 años. Eso si, le gusta mucho ver al bebe, como ella dice, en la cuna del nacimiento que tenemos en casa.

Actualmente tenemos que reconocer que se nos va un poco de las manos con el tema juguetes, demasiados e inútiles creo yo. Son tantos los regalos que reciben en un solo día que llegan a saturarse y ya no saben con qué jugar. Los días posteriores apenas se acuerdan de todo lo que recibieron, se quedan con una cosa, a lo sumo, con dos.

Cuando llegaron las primeras navidades de Alicia decidimos poner una norma, un juguete en cada casa, aunque luego haya ropa (que algo siempre cae). Eso solamente se cumplió el primer año y porque apenas tenía 1 mes y medio. Las abuelas ya sabéis que van a su aire, te dicen a todo que sí y luego hacen lo que les da la gana, que grandes!! La verdad que no se para que me molesto en decirles nada, ya sea todo dicho de paso.

En cada tienda de juguetes nos dejamos llevar por los colores y los sonidos, pensando que cuantas más luces tenga el juguete en cuestión, más le va a gustar a nuestro hij@. Y no nos damos cuenta que no tiene por qué ser así.

Nos hemos olvidado por completo de los míticos juguetes de madera, agradables al tacto, ligeros, para cualquier edad y, lo mejor de todo, con este tipo de juguetes los niños desarrollan mucho más su imaginación. No tienen luces ni infinidad de canciones, eso corre a cuenta de nuestros pequeños. Que importante es dejar que sus pensamientos vuelen, cuanto más alto mejor.

Cada vez se lo damos todo hecho, llegará el momento que no sepan resolver nada solos, bueno… ese momento creo que ya ha llegado desgraciadamente para muchos niños.

Nosotros lo vemos a diario en el pueblo, cuando dejo a Alicia con las abuelas, estos días de vacaciones de Navidad hay más niños, la bicicleta sigue siendo el juguete estrella, da igual la edad, creo que podría hacer un estudio sobre ello.

El balón es el segundo elegido, no solo por jugar al fútbol, lo divertido es ver quien lo lanza más alto, más lejos… el resultado ya lo sabemos, el balón termina en la huerta de algún vecino cascarrabias y ahí es cuando se agudiza el ingenio para recuperarlo.

Cuando se cansan de todo ello, continúan jugando con los palos que se encuentran, piedras que puedan tirar al lavadero de las vacas o, sencillamente, corren unos detrás de otros, el pilla-pilla nunca pasa de moda.

En los pueblos no hay tiempo para jugar con muñecos cantarines o coches de luces de colores, lo importante es: cuantos más mejor!

Aquí si que pueden disfrutar de los juguetes de madera, trenes, espadas, herramientas, que no se rompen con facilidad, que duran años casi como el primer dia, con los que puedan imitar a sus mayores, que, al final, es eso en lo que consiste su aprendizaje.

Aquí comparten su imaginación, haciéndola enorme e inquebrantable, creando mundos en los que un adulto jamás podría entrar, donde lo importante son ellos y nadie más.

TENEMOS DEBERES

Mi hija todavía no ha empezado al colegio, pero miedo me da, y no solamente porque empieza otra etapa en su vida (y en la nuestra claro), porque en ese momento te das cuenta lo rápido que ha crecido, que fue ayer cuando la dormías en brazos o le dabas el pecho.

Ese momento cole yo lo he vivido con mis sobrinos, fui a llevar Martín un día de su primer año, él iba feliz (y sigue yendo feliz), pero muchos compañeros suyos lloraban como si les fuera la vida en ello, y a mi me apetecía llorar con ellos!!! Madre mía cuando le toque a Alicia me van a dar los siete males.

Otro día fui a buscar a Noel, ese momento es mucho más divertido, todos salen contentos, riendo y corriendo cual gacela perseguida por un león, todo un espectáculo.

El caso es que el primer año de colegio es con 3 años, se supone que van a divertirse a la vez que aprenden, con lo que yo no contaba era con que les mandaran alguna que otra tarea… EN SERIO??

Por supuesto celebran todas las fiestas,eso está muy bien, así van conociendo nuestra cultura, hasta que llegó carnaval. En el colegio de Noel decidieron que el disfraz de su clase sería un coche. Sí, como os lo cuento, un coche que, obviamente, tendrían que hacer los padres con material reciclable.

Dónde quedó aquello de la bolsa de basura, que ellos mismos recortaran y pegaran algún adorno, una corona de cartulina… cosas que niños de 3 años pueden hacer.

Yo respeto mucho todas las iniciativas del colegio que siempre buscan motivar a los peques, pero en este caso, además se estaba estresando a los padres por encima de sus posibilidades. Mi cuñado, que es un artista, hizo un coche con cartón, platos de plástico y hasta cintas de persiana. Quedó alucinante!! Pero todavía flipé más cuando llegó el día de la celebración y todos los niños de su clase llevaban coches igual de alucinantes.

Vamos a ver profes de infantil, no todos los padres tenemos el mismo tiempo para hacer este tipo de obras de arte (o manualidades como vosotros le llamáis) ni todos los padres somos artistas. Yo, especialmente ,soy nula con estas cosas, mi marido creo que tiene más idea que yo, pero nos negamos rotundamente a entrar en este juego (eso lo digo ahora, ya os lo contaré cuando me toque).

Realmente me parece innecesario, queda estupendo cara a la galería para la imagen del colegio seguramente, pero a los niños creo que no les ayuda nada ver desde tan pequeños que sus papás tienen que realizar las tareas del colegio. La idea sería que los peques colaboraran en el proyecto, pero es muy difícil implicarles en una tarea como esa.

Mi idea es que mi hija haga sus deberes desde el minuto uno, si comete algún error serán sus profes los encargados de corregirla y enseñarla, creo que es la mejor manera de aprender. No soy partidaria de hacer las tareas a los niños por aquello del aparentar, pero os vuelvo a decir que esa es la idea principal, ver veremos cuando estemos en pleno apogeo.