¡¡BIENVENIDOS!!

 

El 23 de Agosto nació Jaime, el nuevo primito de Alicia. Teníamos muchas ganas de verle la carita, se hizo de rogar más de lo esperado, pero después de un duro fin de semana para sus papás, llegó para darnos a todos una dosis de felicidad que necesitábamos con urgencia.

Cuando Alicia vio a Araceli (mamá de Jaime) embarazada por primera vez, le costó un poco creerse que dentro de aquella barriga había un bebé. Nos miraba con cara de desconfianza, yo creo que se pensaba que le estábamos contando un cuento. Pero días después nos preguntaba constantemente por ellos.

Nos volvimos a ver a los 8 meses de embarazo, nuestra prima ya tenía una barriga considerable pero Alicia no parecía muy convencida aún. Entonces Araceli la sentó en sus rodillas y la animó a tocarla para que sintiera como Jaime le daba pequeñas patadas. Al principio mi hija no se atrevía, tenía cierto reparo, pero cuando puso su mano y sintió el movimiento del bebé, alucinó y no dudó en hablarle, ahora si sabía con certeza que allí dentro había alguien.

Incluso cuando nos preguntaba por ellos ya no se refería al bebé, ya hablaba de Jaime directamente.

Tras casi 42 semanas de gestación y un parto provocado, el domingo nació el nuevo miembro de la familia con 2,700 kg.

De momento solo lo hemos visto por foto y Alicia está súper emocionada, nos pide que se lo enseñemos todos los días. Cuando lo ve, le habla como si le tuviera delante y quisiera achucharlo. Miedo me da cuando vayamos a visitarlo.

Lo mismo nos pasó con Gerardo que ya tiene 6 meses pero que, con esto del coronavirus, le hemos conocido personalmente hace unas semanas.

Gerardo es otro primo de Alicia que no ha dudado en poner el toque de alegría a la familia en este año de mier…. de tantas calamidades quería decir.

Con sus papos ha logrado enamorarnos a todos. Parece siempre contento, no hace falta decirle una palabra, con colocarte frente a él con una sonrisa ya logras que te responda de la misma manera. Eso a su prima le ha encantado y, cuando han estado juntos en el pueblo, ha estado pendiente de él cada minuto. Cuando le han preguntado si ella quería un hermanito como su primo, ha respondido muy resuelta que ella quería un hermanito y una hermanita, ahí es nada.

Con la llegada de estos bebés también nosotros hemos sacado varias conclusiones. Nos hemos fijado mucho en el comportamiento de Alicia pensando en la posibilidad de que pueda tener un herman@. Y estamos casi seguros de cuál podría ser su reacción, de hecho, yo estoy totalmente convencida que si se llegara a dar el caso, ella reproduciría todo lo que yo hiciera con el bebé, al igual que ahora repite todo lo que hacemos los adultos.

Unos pueden pensar que sería una gran ayuda para el cuidado de un hermano, a mi se me ponen los pelos de punta pensando en todas las que me puede liar en cuanto tenga oportunidad.

De momento vamos a seguir sopesando la idea que, con el panorama que tenemos actualmente, se le quitan a uno las ganas de todo. Tiempo tendremos o no, toca consulta con la almohada.

CÓMO EXPLICAR LA MUERTE A UN NIÑO

 

Pensaba que lo más difícil era que mi padre se hubiera ido, pero me quedaba otro mal trago, explicarle a mi hija que él no volvería.

Cuando mi padre estaba ingresado y ella nos preguntó el motivo, le explicamos que «güelito» tenía el corazón estropeado y tenía que estar en el «hospi» hasta que se lo arreglaran. La explicación la convenció e, incluso, era ella la encargada de responder a todo aquel que nos preguntaba por él.A los pocos días de su muerte, sin haber hablado de el tema durante todo el día, nos dijo que cuando a su güelito le sanara el corazón y volviera a casa, iba a sentarse en el coche a su lado para ir al pueblo.

Quizás podría haber aprovechado el momento para explicarle lo que había pasado, pero se me encogió el corazón, respiré profundo y no fui capaz.
Hablando con una conocida, psicóloga infantil, le pregunté cuál sería la mejor manera de explicarle a un niño el concepto de la muerte. Nadie está nunca preparado para perder a un padre y tampoco para explicárselo a su hij@ de 2 años, especialmente, después de haber vivido con él los últimos meses de su vida.

Me aconsejó acudir a los libros, me recomendó algunos títulos que contaban, a través de una bonita historia, cómo entender la pérdida de un ser querido. Os voy a ser sincera, no me sirvieron para nada, en alguno de ellos no conseguía entenderlo ni yo misma!!
Recurrimos al método tradicional, me senté en el suelo a su lado y, aunque no podía dejar de llorar, le conté que güelito ya no estaba en el hospi, se había muerto y ya no iba a volver. Que estaba en el cielo y que podíamos mandarle besos y contarle cosas. Que por eso yo estaba tan triste, pero que no era malo sentir pena.
Me preguntó cientos de por qués a los que le contesté como buenamente podía y ella terminó con un «vale mamá».
No volvimos a hablar del tema hasta que un día me dijo que, cuando a güelito le curaran el corazón iba a bajar del cielo para jugar con ella. Era como si su pequeño cerebro negara una realidad que no le gustaba, era su duelo. Entonces se lo volví a explicar de la misma manera y decidimos no volver a insistir más en ello. Ella tiene que pasar por el mismo proceso que los adultos, aunque sea de una forma distinta.
Han pasado tres semanas y yo estoy enfadada con el mundo, no soy capaz de recoger sus cosas, su habitación sigue igual.
Esta semana hemos ido al hospital a la revisión cardiológica de Alicia, se ha portado mejor que nunca, hemos visto su corazón en una tele y lo hemos oído, todo sigue bien. Al llegar al aparcamiento nos ha dicho que güelito ya no está en el hospi, murió y ahora está en el cielo. Nos vamos haciendo a la idea, hablo en plural porque a mi también me está costando. Es cuestión de tiempo y de no tener mucho tiempo para pensar, al menos para mi.
El hecho que sean niños no quiere decir que sean tontos, entienden nuestras emociones y deben saber el motivo de cada una de ellas, por eso creo que debemos normalizarlas.

ADIOS PAPA

Andalucía te vio nacer pero fue en Asturias donde encontraste el hogar. 

Tu pasión era la naturaleza y los animales, en el monte, donde disfrutabas como un niño y te olvidabas de todo lo demás. No querías dejar de ir, hasta que tu cuerpo dijo que ya no podías más. 

Fue larga y dura la pelea pero me niego a decir que la perdiste porque, en realidad, ganaste lo que tanto necesitabas, paz y descanso. 

Recuerdo que de pequeña tú eras el protector, los miedos se iban si tú estabas a mi lado. En los últimos años cambiamos los papeles, eras tú el que tenía mucho miedo y yo la que te repetía continuamente que todo iba a salir bien. 

Tus nietos te dieron el aire que tanto te faltaba, junto a ellos recargabas pilas y todo te volvía a parecer maravilloso. Alicia sigue esperando que vuelvas del «hospi», algún día lo entenderá. 

Yo me quedo con los buenos momentos, a pesar de los malos. 

Me quedo con los viajes a Motril de vacaciones en los que volvías a tu infancia rodeado de toda tu familia. 

Me quedo con tus historias de pajarillos y tu buen humor recién levantado. 

Me quedo con tus palabras de ánimo cuando más lo necesitaba. 

Me quedo con todo para recordarte siempre como en esta foto, lleno de vitalidad. 

Ahora te digo ADIÓS con la boca pequeña, porque aún necesito tiempo para creerme que no volverás. 

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No esperaba este final, no te lo merecías, luchaste como un «jabato”, pero sufriste por igual… 

En realidad no me hago a la idea, fuiste mi ojito derecho, y yo el tuyo… 

Reíamos, discutíamos y luego nos abrazábamos. 

Cuántos partidos de fútbol en el sofá, ir a pescar , a cazar , a andar por el monte , sólo por escucharte contar historias… Esas que siempre me contabas, de tu infancia , de lo dura que fue tu vida , pero siempre lo contabas con humor , porque eso sí , el humor lo heredé de tí , y que orgullosa estoy papá…. 

Martín y Sergio tuvieron mucha suerte , tenían un abuelo que los quería con locura , y en mi mano va estar que te recuerden siempre . 

Iremos a Motril , por tí , por nosotras y por tus nietos … 

Siempre me quedará la frase que decías.. 

«Yo zoy azturiano»  

Dios que difícil se nos hace….. 

Te queremos papá , y nos veremos otra vez , perdónanos  si tardamos en hacerlo…. 

Descansa, y da recuerdos a güelito y güelita. 

 

Vacaciones ya!!

Un tema peliagudo en los tiempos que vivimos, muchos han querido aprovechar a reservar sus vacaciones antes de otro temido confinamiento que, a este paso, llegará antes de lo esperado.

Hemos dicho muy valientemente que ¡No pasa nada por no irnos de vacaciones un verano! Pero todos sabemos que no es cierto. Llevamos un año trabajando, los que no hemos estado confinados, lo hubiésemos preferido, porque hemos pasado miedo, angustia y hemos tenido que enfrentarnos a nuestro día a día en condiciones que no nos gustaría repetir. Le hemos plantado cara a un bicho que, además de hacer mucha pupa, ha tenido y tiene en vilo a todo el planeta.
Ahora necesitamos un respiro, descansar y volver a coger fuerzas para afrontar lo que está por venir. Unos días de desconexión, no importa el lugar, solamente cambiar nuestra rutina y las vistas desde nuestra ventana.
Yo he decidido irme 4 días, no necesito más, eso sí, con una amiga, DESCONEXIÓN TOTAL. Acontecimientos inesperados, junto con los que ya teníamos encima, han conseguido saturarme un poco tirando a bastante, de hecho, ya estoy asumiendo que es muy probable que infarte antes de los 40, pero eso ya es otro tema.Necesito olvidarme de todo y de todos ¿a quién no le ha pasado alguna vez?.
Y entonces, ¿cual es el problema? Pues el que nos acompaña y atormenta a todas las madres del mundo por los siglos de los siglos, el puñetero sentimiento de culpa. Que no es lo que digan tus vecinos, tus padres, tu suegra…. todo eso hace mucho tiempo que dejo importarme. Es ese pensamiento constante dentro de tu cabeza creyendo que estás haciendo algo mal cuando, en realidad, NO ES ASI! Mi buena hija de 2 años se queda con su buen padre y sus buenos abuelos, estará perfectamente y yo se que vendré renovada y con las pilas cargadas para una buena temporada.
Problema número dos: CORONAVIRUS. Sospecho y temo que para cuando queramos coger las maletas y escapar hacia la tierra prometida de la soledad, el gobierno decrete un cierre de fronteras y me chafe el plan, será entonces cuando el HULK que vive en mi haga su aparición estelar y alguien pueda resultar herido (no quisiera).
Por lo que pueda pasar, hemos estado informándonos bien para evitar males mayores. Si un nuevo confinamiento nos pilla en destino, el coste del hotel no lo tendríamos que asumir nosotras, sino la Administración del Estado, apareciendo entonces otro nuevo problema. ¿Cuánta gente habrá reservado ya sus vacaciones durante estos meses de verano? ¿Cuántas estancias tendría pagar nuestro gobierno? ¿Hasta qué punto les compensará cerrar nuestras fronteras? Nuestra economía está en números rojos, pero el virus continúa avanzando sin darnos tregua. Realmente creo que se esperará a tomar este tipo de medidas hasta el último minuto, como se ha hecho todo hasta ahora.
No me rindo, sigo diciendo que hay que tener esperanza señores, espero y deseo poder disfrutar de esos bien merecidos 4 días y que ningún bicho me arruine otro viaje. Porque mi cerebro necesita que alguien le dé al botón de «reset» y mi cuerpo tirarse en una tumbona, al menos, más de tres horas seguidas.
Mucho ánimo a los que estáis como yo y, a los que ya habéis vuelto de vuestras vacaciones, tenéis que saber que me dáis muchisima envidia y que, como yo no pueda ir, os maldeciré por siempre jamás y un día!!
 
 
 
 
 
 
 
 

¡ESO NO!

 

No se la cantidad de veces que le he repetido esta frase a Alicia, que no saltes encima de la cama, que no te pongas de pie en el sofá que te vas a caer, que no me cojas la fregona, que no abras los cajones….

Me pongo nerviosa cuando hace todas esas cosas y la pongo nerviosa a ella.

Aburrida de escucharme a mí misma me he sentado a pensar ¡tengo que relajarme más! Tanta prohibición solo hace que la chiquilla quiera hacer todo eso de manera continuada. No puedo pretender que con 2 años entienda las cosas como un adulto.

Así es que he respirado profundo, le he dicho tranquilamente que si sigue saltando encima de la cama se podrá hacer pupa y me he ido, ignorándola por completo. Al rato estaba en la cocina conmigo jugando con su muñeca.

He visto como cogía de uno de los cajones un tuper y lo usaba para preparar sus comiditas, ha venido muy emocionada a darme la prueba, le dije que me encantaba y se ha ido súper contenta a contárselo a sus juguetes. ¿Cómo voy a decirle que los tupers son para cocinar mamá, si ella también los usa para preparar sus menús?

Le gusta mucho usar la fregona y la escoba, antes me ponía loca cuando lo cogía sin enterarme, ahora dejo que trabaje un poco, le digo cómo tiene que hacerlo y luego me deja a terminar a mi porque, seamos sinceros, se cansan a los 2 minutos de todo.

El tema aspiradora también le llama mucho la atención, antes quería cogerla ella sola todo el tiempo, desde que dejo que la pase conmigo, no ha vuelto a intentarlo.

He llegado a la conclusión que es mucho mejor dejarla experimentar, las prohibiciones con gritos no solucionan nada. Ahora le explico las normas que hay en casa, la dejo a su manera y, a veces lo entiende y otras no, pero que se le va a hacer. Lo que tengo claro es que cuando tenga 18 años lo entenderá perfectamente, no tengo ninguna prisa en explicárselo todo en este momento.

Leyendo hace poco a Álvaro Bilbao me di cuenta que levanto mucho la voz delante de la niña, me pongo nerviosa muy rápido por pequeñas cosas. Después de lo sucedido me da miedo todo, eso tengo que aprender a controlarlo y es un problema mío, no de mi hija.

Por otro lado, tendemos a educar como lo hicieron con nosotros, y nuestros padres no sabían hacerlo de otra manera más que dando gritos y prohibiéndonos hacer todo, lo mejor era estarse quietecito o jugando en una habitación sin salir de ella. No quiero hacer lo mismo con Alicia.

El objetivo es cambiar la frase: ¡Eso no! Por : lo hace mamá contigo vale. Perderá la curiosidad y entenderá que esas cosas puede hacerlas cuando estés tu, o eso quiero pensar.

Lo de razonar con un niño de 2 años no es lo mío y creo firmemente que no se puede lograr por una sencilla razón, el razonamiento lógico no se desarrolla hasta los 7 años con lo cual, habrá que encontrar otra técnica para hacerle comprender las normas. Inventos varios se nos van ocurriendo para conseguir que tome todo el desayuno, que no tire las cosas al suelo o que abra los grifos. Lo intentamos con canciones, distracciones o la mítica frase : Pues no podrás ir a casa de güelita (la abuela).

A veces nos quedamos sin ideas, me encantaría que me ilustrarais con alguna que hayáis probado y además, os haya funcionado.

Por el momento, yo seguiré estrujándome el cerebro para idear algún nuevo juego y así lograr mi objetivo.

¡HAY QUE CELEBRAR!

 

¡Ya estamos en la Nueva Normalidad! ¿Y ahora qué? Pues hemos salido como locos a llenar las terrazas de los bares y el tema apertura de colegios continúa en el aire, algo muy typical spanish, lo primero es lo primero.

A mí esto del coronavirus me ha dado mucho que pensar, bueno, el virus, el confinamiento, toda las consecuencias que está teniendo y, sobre todo, que me he dado cuenta que en tres semanas cumplo 35 años.

Me he puesto a reflexionar mucho sobre todo lo que he aprendido, viajado, trabajado y los sueños que he conseguido cumplir en estos años, y creo que es hora de celebrarlo.

He conseguido ser la persona que quiero ser, estoy en paz conmigo misma, segura, tranquila y tengo muy claro lo que quiero y lo que no, a las personas que quiero en mi vida y las que me sobran. He de decir que casi todo esto lo he logrado gracias a Alicia, ella ha venido a darnos nuestra mayor lección de vida, a todos los niveles, con ella tenemos claro qué es lo que más importa y lo que puede esperar.

Recuerdo los años en los que esperaba impaciente una llamada para trabajar, todo giraba en torno a una lista de puntos, me volvía loca haciendo números, cursos, cogiendo contratos de un día o dos, solamente para escalar unos pocos puestos. Energía gastada en balde, porque ¿sabéis qué? las cosas no llegan siempre cuando nosotros queremos, pero con constancia y trabajo, llegan, os lo aseguro. Esta etapa me enseñó que no hay que tener miedo a arriesgarse, aunque tengas que cambiar de domicilio, salir de tu zona de confort, a veces es necesario y, sin duda, sacas muchas cosas buenas a cambio, yo misma, sin ir más lejos, gané una hermana y unas grandes amigas para toda la vida.

Me empeñé en querer y enamorarme, pero siempre había cosas que quería cambiar de la otra persona, tardé en darme cuenta que eso no podía ser. Sin embargo, cuando él llegó hace casi 8 años, supe que no había absolutamente nada que cambiar.

Alicia llegó pisando fuerte hace dos años y medio, con ella aprendo cada día a ser mejor persona, a disfrutar de los pequeños momentos (se puede hacer y es maravilloso, os lo recomiendo) a templar mis nervios, cosa que pensé que era imposible y lo estoy consiguiendo, es un proceso largo, no os penséis que es de un día para otro.

En cuanto al trabajo, a día de hoy he llegado a una conclusión, teniendo ganas, trabajo no me va a faltar, si no es en un sitio, será en otro, se terminó eso de agobiarse por la duración de los contratos, creerme cuando os digo que hay cosas en la vida mucho más importantes que una nómina.

La SALUD es lo primero, la de los tuyos, la nuestra propia. Me cabrea ver y escuchar a la gente anteponiendo cosas banales a su estado de salud, especialmente, en estos momentos que estamos viviendo. Pongamos un poco de cordura y sentido común por favor, dejemos de preocuparnos por unas estúpidas vacaciones, por inútiles comentarios o críticas absurdas. Aprendamos a priorizar.

Por todo ello, este año he decidido celebrar mi cumpleaños, nunca he sido muy dada a celebrarlo, pero la ocasión lo merece. Voy a hacerlo rodeada de mi familia, de la mano de mi cuñada, acompañándola en su entrada a los 37, muy bien llevados por cierto, y mis amigas, queriendo mucho y bien a todos y cada uno de ellos y esperando poder reunirnos en más ocasiones como esta sin miedo a nada. ¡Disfrutemos de la vida y que el mundo ruede!

Y ESTE VERANO ¿CÓMO HACEMOS?

 

Esta es la pregunta del millón, en muchas comunidades autonómicas ya podemos ir a la playa, tomar algo en las terrazas e incluso ir de ruta por la montaña. La duda es ¿a dónde vamos con los niños ante la situación actual del Covid-19?

Muchos tenemos la suerte de contar con la opción de los pueblos, donde ya les hemos montado la súper piscina para refrescarse con estas altas temperaturas. Pero hay mucha gente que, tras pasarse dos meses encerrados en casa con los peques, ahora están deseando salir y airearse. Muchos optan por las terrazas de los bares, donde los más pequeños van y vienen a su manera y, para mi opinión es más difícil controlar lo que tocan o si mantienen la adecuada distancia de seguridad.

El tema playa me parece súper complicado, aquí en Asturias mi hermana ya ha ido con mis sobrinos, una playa pequeña con poca gente y manteniendo la distancia necesaria, eso hasta cierta hora en la que parece que se van olvidando las restricciones, NO LO ENTIENDO! La solución que se están planteando en algunas comunidades es cerrar las playas si no se consigue controlar esta situación, a mi me parece una buena solución ciertamente, porque sigo pensando que en este país solo hacemos las cosas bien cuando se nos penaliza o nos prohíben directamente.

¿Qué podemos hacer entonces? Hay muchísimas áreas recreativas donde podemos ir a pasar el día y los niños pueden disfrutar al aire libre, de esta manera pienso que existe menos peligro de contagio.

Otra buena opción es la de ir a caminar por el monte, hay muchas rutas fáciles que se pueden hacer con los niños, en Asturias tenemos varias: la del Camín encantado en Llanes que, a lo largo del recorrido te vas encontrado con figuras de madera que representan personajes de la mitología asturiana; otra puede ser la Ruta del Alba, cerquita de nuestra casa, muy sencilla y con algunas zonas de mesas y bancos para hacer una parada de avituallamiento. Para los más entrenados os recomiendo el Paseo de Mual a Las Tablizas, en la Reserva Natural de Muniellos, por esta zona podríais incluso avistar algún oso, quién sabe.

Nosotros este año vamos a dejar de lado el tema playa, creo que por un verano sin pisar la arena, no nos vamos a morir. El plan B es la piscina en el prao, para grandes y pequeños, con mucha crema solar y mucha sidra. Buena compañía siempre, familia y amigos que nunca falten, y la música de verbena tan alta como nos permitan los vecinos.

Este es otro tema delicado del verano que se presenta, NO HABRÁ FIESTES DE PRAU, o verbenas que se dice en el resto de España. Para nosotros es un palo muy gordo, así es que tendremos que buscar alternativas y una es la del altavoz en el prao y reunión con amigos, de momento de 10 en 10, luego veremos cómo lo podemos hacer.

Vamos a ir poco a poco, sin prisa pero sin pausa, hagamos planes para el verano, prioricemos nuestra salud y la de los nuestros, evitemos aglomeraciones, caminos concurridos, playas abarrotadas, NO ES NECESARIO.

Va a ser un verano diferente, eso lo sabemos todo, pero no por ello tiene que ser un verano aburrido. Hay alternativas y opciones geniales para compartir en familia. A DISFRUTARLO!!

TELETRABAJANDO

 

Volvemos a ver más cosas positivas del confinamiento, el Teletrabajo. Obviamente en mi profesión no podemos hacer el trabajo desde casa, pero sí muchas empresas, ministerios, concejalías y ayuntamientos han optado por esta medida durante la pandemia.

Hemos comprobado que realmente se puede llevar a cabo, que funciona y además bastante bien. El trabajo se hace de la misma manera y los trabajadores están más tranquilos y así pueden conciliar mejor su vida familiar.

Habrá opiniones de todo tipo, la mía, viendo todo desde fuera claro está, es que esta medida solucionaría muchos de los problemas que tienen actualmente miles de familias españolas para compaginar sus trabajos con el cuidado de los hijos.

Fácil no es, eso por supuesto, no creo para nada que trabajar con tus hijos alrededor jugando o llamándote cada dos por tres, sea una manera cómoda de hacerlo. Pero sí pienso que te puedes organizar de otra manera, jugar con los horarios, por ejemplo cuando los peques duerman la siesta, o un ratito que pueden ir a jugar con la vecina o, más sencillo aún, cuando papá llega a casa y se puede ocupar de ellos, tú te dedicas de lleno a tu tarea.

Aquí también entra la importancia de la corresponsabilidad, el padre no solo debe realizar tareas del hogar que, hoy en día, participan activamente en las mismas pero queda camino por andar. Lo digo porque estamos muy mal acostumbrados a que cuando nace un hijo, la que escoge una reducción de jornada para su cuidado, habitualmente es la madre. El padre raramente lo hace y creo que les cuesta más renunciar a su trabajo para quedarse en casa con los niños y que la mamá vaya a trabajar. No solamente es mi opinión, me baso en comentarios de amigas, vecinas o compañeras a las que se les ha planteado esta situación en algún momento.

Las dudas que se podía plantear una empresa determinada a la hora de ofrecer la opción del teletrabajo, pienso que sea el rendimiento de sus trabajadores, al fin y al cabo es lo que les interesa. Respecto a esto, yo creo que un empleado que puede por fin conciliar su vida familiar con su trabajo, es un empleado contento y, por lo tanto, su rendimiento será superior.

El problema que yo veo es que los trabajadores no sepan organizarse trabajando desde casa y, al final, el resultado sea catastrófico.

Me pongo en el lugar de un empresario y lo que haría sería establecer un período de prueba para todos los empleados que quieran hacer teletrabajo por las circunstancias personales de cada uno. Estudiaría los resultados y basándome en ellos decidiría si implantarlo de manera permanente o no.

Tampoco tendría que ser siempre de la misma manera, quiero decir, unos días trabajar desde casa y otros en la oficina, de esa manera no se pierde el contacto con los compañeros, con el ambiente habitual de trabajo. Seamos sinceros, en España es tan importante ir a currar como ir a tomar el café del descanso al bar de siempre y socializar.

Estos dos últimos meses podrían considerarse el período de prueba, me imagino que, tras el confinamiento, ya muchos hayan podido sacar sus propias conclusiones.

Repito que es muy sencillo hablar desde mi posición, quizás no sea una manera realista de ver las cosas, y en verdad sea todo mucho más complicado.

Me gustaría que tod@s los que os hayáis visto en esta situación pudierais opinar acerca de ello ¿qué os ha parecido la experiencia? ¿os gustaría seguir teletrabajando?

SLOW SHOPPING

 

Estos dos meses de parón creo que nos ha venido bien en muchos aspectos. El ritmo de vida frenético que llevábamos nos estaba pasando factura.

Íbamos corriendo a todos lados, colegio de los niños, transporte público, trabajo, hasta para ir a hacer la compra vamos a la carrera. STOP!!

Necesitamos bajar el ritmo y un virus “made in China” nos ha obligado a hacerlo.

Ahora vamos a comprar y no nos queda otra que esperar turno hasta para entrar en la tienda, las grandes superficies son nuestro enemigo más temido y los comercios de barrio los más recomendados.

La vida en los pueblos no se ha paralizado tanto, ya que, sus habitantes tenían que salir de manera obligatoria para atender al ganado, sus huertas y terrenos que es de lo que viven. Ahora, con las nuevas recomendaciones, también ellos son los más beneficiados, con menos de 5.000 habitantes pueden salir a la calles sin tener que cumplir horarios.

El Slow shopping nació en Italia como una necesidad de frenar el ritmo a la hora de salir a comprar. Consiste en ir sin prisa, mirando con detalle los productos que vamos a adquirir, oliéndolos incluso, de esta manera somos más conscientes de lo que realmente comemos.

Este concepto se ha convertido en un modo de vida y en muchos países europeos son muchos comercios los que apoyan dicho movimiento. Es bueno no sólo para el comprador sino también para el vendedor que , de esta manera establece una relación más cercana con el cliente, recuperando la esencia de las tiendas de toda la vida.

Dentro del Slow shopping también se apuesta por la elaboración de artículos sostenibles que respetan el medio ambiente. Y no solamente se refiere a productos de alimentación, este movimiento incluye también la compra dentro de la industria textil, como por ejemplo, talleres de ropa que trabajan con tejidos ecológicos.

La esencia de este concepto es el consumo consciente, reduciendo el impacto medioambiental y difundiendo las ventajas de comprar en el comercio local, recuperando, de alguna manera, nuestras tradiciones. ¿Estamos volviendo a la mentalidad de nuestros abuelos?

Me gusta esta modo de ver las cosas yo, personalmente, he decidido ponerlo en práctica. Creo que la primera pregunta que nos deberíamos hacer es ¿qué necesitamos realmente? Porque en la mayoría de las ocasiones, además de coger todo lo que tenemos apuntado en nuestra lista, llenamos el carro de la compra con caprichos innecesarios que no solamente serán perjudiciales para nuestro organismo, sino también para el medio ambiente.

Lo más importante, que nuestros hijos al vernos, aprendan de ello y cuando les corresponda ir a hacer la compra, lo hagan de una manera consciente y sin premura. Que la vida sin prisa tiene más ventajas, que debemos disfrutar de los pequeños detalles, de nuestro día a día y los niños tienen que percibirlo. Debemos enseñarles a cuidar el planeta pero también a cuidarse ellos mismos con responsabilidad.

El estrés que hasta hace unas semanas vivía con nosotros, tiene que hacer el equipaje e irse, bien lejos a ser posible. La tranquilidad ha vuelto ha nuestra rutina y nosotros estamos viendo los resultados. Os pongo un ejemplo: a las 3 de la mañana Alicia se despierta desasosegada, no consigue conciliar de nuevo el sueño, primero su padre y luego yo, vamos a su cama para acompañarla, dos horas después seguimos los ojos como platos y me pide agua. Se lo doy y ya que estamos la llevo al baño para que haga pis, hace pocas semanas que duerme sin pañal y no quiero llevarme una sorpresa. Pues bien, en cualquier otro momento, nos hubiéramos agobiado consiguiendo agobiarla a ella también, hubiéramos acabado regañándola incluso, sin embargo, me entró la risa, verla corriendo en braguitas al baño hablando entre susurros que apenas la entendía, me hizo muchísima gracia. Me quedo con eso, la evolución hacia la relajación y el positivismo. Si un día dormimos menos no pasa nada, sobreviviremos.

Animaros, la vida slow solo trae cosas buenas.

AYUDA!!

 

Qué importante es saber pedir ayuda cuando la necesitamos, no es fácil os lo aseguro, y no siempre encuentras la más adecuada.

El confinamiento se está alargando y cada vez más gente lo lleva peor. Hay que tener en cuenta que antes que comenzara esta situación ya cada uno tenía su propio panorama familiar. Ahora, los niños, los padres y los abuelos se agobian antes, los nervios están a flor de piel y, en muchas circunstancias, no sabemos resolver los conflictos que puedan surgir con la misma tranquilidad que lo podías hacer antes.

Una solución muy socorrida era salir a dar un paseo, que nos diera un poco el aire, ir al parque, soltar adrenalina jugando al fútbol, ir a tomar algo con más gente para distraerse y no pensar en los problemas. Ahora eso no lo podemos hacer, así que debemos pensar en otras soluciones.

Una de las opciones que más valoro, ahora y antes, es compartir los agobios, las preocupaciones, las inquietudes, con nuestros amigos o familiares. Creo que son los mejores consejeros porque pienso que son los que más nos conocen. Compartir es VIVIR!!

Tragarse todo eso solo nos llevará a acumular malos sentimientos que nos harán comer mal, descansar peor y, en un momento dado, descargar todo ese remix convertido en rabia contra los que más queremos. Lo que nos llevará a crear nuevos conflictos entrando así en un círculo vicioso del que no sabremos como salir.

Ya sé que los niños nos pueden saturar mucho en algún momento, que a nuestros mayores les cuesta entender que no podamos salir de casa a pesar que el médico les había aconsejado caminar todos los días, todo ello sumado a alguna situación anterior por enfermedad, dependencia o problema social, puede acabar complicándolo todo.

Lo primero es reconocer que realmente tenemos un problema, eso antes y después del covid, si observamos que, a pesar de hablar con los más cercanos, continuamos encontrándonos mal, nos sigue costando conciliar el sueño, lo mejor es acudir a un profesional. Ésto no quiere decir que nos estemos volviendo locos o que seamos los más raros del mundo, simplemente hay momentos en nuestra vida que las circunstancias nos bloquean y no tenemos la capacidad de desbloquear, necesitamos que alguien nos guíe y, éso, ES LO MÁS NORMAL DEL MUNDO!!

Pon un psicólogo en tu vida, es la mejor solución a todos tus problemas, no es un slogan, es mi recomendación. Estos profesionales consiguen que nos desbloqueemos, que consigamos ver la solución que, en la mayoría de las ocasiones, teníamos delante de nuestras narices y no podíamos ver, que consigamos relajarnos en aquellas situaciones en las que antes perdíamos los nervios, que sepamos disfrutar de nuestra rutina sin estrés, es posible os lo aseguro.

Durante el confinamiento también lo podemos hacer, hay teléfonos de ayuda a los que podemos acudir cuando la ansiedad pueda con nosotros. El médico de cabecera también te puede atender telefónicamente. Vídeos varios de relajación, mindfulness, yoga…

Opciones haberlas las hay, solamente tenemos que elegir por la que queremos empezar. Yo os diría que hablando, da igual con quién, pero hay que hablar, sacar los malos pensamientos. Escuchar es el segundo paso, nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros padres, amigos… todos pueden tener algo que decirnos o aconsejarnos, es importante conocer su opinión, son las personas que más nos quieren, no nos dirán nada que nos pueda hacer mal.

Siempre hablo desde la experiencia, hace poco más de dos años mi mente se bloqueó por completo, pensé que sería muy difícil y necesitaría mucho tiempo para ver las cosas de otra manera, pero el camino fue más sencillo de lo que pensaba, fue tan fácil como pedir AYUDA!!

Os animo a hablar, a escuchar, a buscar apoyo cuando todo se vuelva negro, merece la pena.