BIENVENIDAS Y DESPEDIDAS

YA ESTAMOS DE VUELTA! Tras 4 largos meses de ausencia, volvemos por aquí para contaros más experiencias entretenidas de nuestra maternidad.

Han sido varios los motivos de nuestra desaparición, el último trimestre de mi embarazo se hizo un poco cuesta arriba, y no sólo por los 22kg de más que marcaba la báscula.

La tensión arterial volvió a descontrolarse, el cansancio, el dolor de espalda y, por si tenía poco, una mudanza express que empeoró todo e hizo que a Rocío decidiera salir a conocer mundo mucho antes de lo esperado.

El parto se adelantó exactamente 17 días, cosa que agradecí enormemente porque me pilló de sorpresa y no me dio tiempo a darle muchas vueltas a la cabeza.

Realmente yo no sabía ni cómo eran las contracciones, ya que, Alicia nació por cesárea programada. Mi experiencia hasta el momento había sido desde el otro lado e intenté muchas veces imaginar cómo iba a ser ese momento. Siempre imaginaba la peor de las situaciones para estar mentalmente preparada, lo que  nunca se me pasó por la cabeza era que iba a ser todo lo contrario.

Os voy a contar cómo fue todo. Yo estaba de 37 semanas, la semana anterior habíamos terminado de hacer una mudanza que me dejó completamente agotada e hizo que mi tensión arterial nos diera un susto. Se descontroló demasiado y tuve que ir al hospital, afortunadamente en pocas horas se estabilizó de nuevo y pude irme a mi casa.

Dos días después me levanté algo molesta. Teníamos que ir a hacer unas compras pero le dije a mi marido que mejor iba él, yo me quedé en casa con Alicia y decidí ponerme a hacer la maleta para llevar al hospital, llamarlo sexto sentido o dolores regulares que me empezaban a mosquear.

Aproveché para ducharme y, muy pancha yo, me puse a planchar hasta que aquellos dolores fueron en aumento. Empecé a cronometrar la duración de lo que ya sospechaba eran contracciones de parto. Comprobé que eran cada 3 minutos exactos y llamé a Ruben para decirle que aquello estaba empezando.

Preparé las cosas de Alicia para que se fuera con los abuelos, ella notaba que algo pasaba, se puso un poco nerviosa pero la abuela llegó rápidamente y se fueron antes que viera como mi cara se descomponía por momentos.

Entramos por urgencias del HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias) y aquellos dolores hacían que me doblara mientras intentaba respirar profundo. Enseguida me sentaron en una silla de ruedas y me llevaron a urgencias de ginecología, de ahí me pasaron directamente a partos donde me dijeron que ya estaba dilatada 4cm.

Estaban bastante saturados, éramos muchas las que nos habíamos puesto de parto aquel día, nos dejaron solos un rato y, en cuestión de media hora, tuvimos que avisarles porque yo ya quería empujar. Me exploraron de nuevo y se sorprendieron al comprobar que ya había dilatado por completo, que no me podían poner la epidural comentaron. Fue en ese momento en el que mis ojos casi salen de sus cuencas, mi marido asegura que el tono de mi piel se volvió algo verde, mi versión del increíble Hulk había hecho su aparición estelar.

Pedí encarecidamente que llamaran al anestesista, ésta por supuesto es una manera muy sutil de deciros que me puse como una loca para que me pusieran la epidural. Lo logré. Entonces la tranquilidad me inundó y pude disfrutar de uno de los mejores momentos de mi vida.

Fue más fácil y rápido de lo que me había imaginado y Rocío es una niña que además de comer y dormir, logra sacarnos la mejor de las sonrisas a pesar de los malos momentos. Y es que, la enfermedad no nos da tregua, mi tía Ana con tan solo 51 años ha perdido la batalla contra el cáncer. Ha luchado hasta el final y no ha querido irse sin conocer a su nueva sobrina.

La vida es esto, partidas que nos dejan un vacío enorme y bienvenidas que consiguen hacernos reír de nuevo.

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PIERNAS PARA QUE OS QUIERO

Después de un tiempo sin aparecer por aquí por motivos varios, estamos de vuelta para contaros cómo sigue todo con este nuevo embarazo. 

He de decir que mi tensión arterial ha mejorado notablemente y mi estrés también, cosa que agradezco y me hace mucho más fácil mi día a día. 

Pero no iba a ser todo un camino de rosas, eso no es lo mío. Los vómitos continúan sin tregua, ya he asumido que me acompañarán hasta el último día. Pero ahora se le ha sumado una dolencia, que yo ya padecía y que, a causa del embarazo, ha empeorado.  

Yo sufro desde bien pequeña el Síndrome de las piernas inquietas. Suena a enfermedad inventada, pero creerme que no lo es. Se trata de un trastorno neurológico que afecta a las extremidades, especialmente a las piernas. Cuando estoy sentada o acostada comienzo a sentir un hormigueo/ calambre por las piernas que solamente se alivia con el movimiento. Esta sensación suele empeorar cuando existe más cansancio o estrés. 

Lo cierto es que, durante el embarazo de Alicia, esta dolencia desapareció por alguna extraña razón que desconozco. Ilusa de mí, creía que en este segundo embarazo ocurriría lo mismo. 

Lo peor es cuando ya estoy acostada o me despierto en la madrugada y mis piernas parecen tener vida propia. La única manera de calmar estos síntomas es con masajes, caminando descalza por la baldosa o con agua muy fría en la ducha. Todo esto a las 2 de la mañana no me hace mucha gracia la verdad  y, dado que no puedo tomar ningún tipo de tratamiento estando embarazada, he recurrido al drenaje linfático manual. 

Me lo habían recomendado hace tiempo y probé para ver si realmente funcionaba. Para mi sorpresa, después de ir a cinco sesiones en el “Centro de terapias manuales Zara Suárez”, pude comprobar que durante los siguientes 5 meses, aproximadamente, ya no sentía esos calambres a diario y dormía mucho mejor. 

Cuando en mi cuarto mes de gestación vi que los hormigueos iban a peor, repetí el tratamiento del drenaje linfático y ahora sólo me queda esperar que sus efectos calmantes duren hasta final del embarazo. 

Por otro lado, tras una larga lucha con Ibermutuamur y el Hospital de Cabueñes, he conseguido que me concedan el Riesgo en el embarazo en la semana 30. 

Para esta mutua en concreto, la existencia de Covid en el Hospital no representa un riesgo para las embarazadas. Pero nuestro querido SESPA le da la razón, dándonos puestos supuestamente compatibles dentro del mismo Hospital y poniéndonos trabas a la hora de solicitar dicho Riesgo. Me explico: una vez hecha la solicitud y enviada a la mutua, éstos tienen que darnos una respuesta en el mes siguiente. Sospechosamente mis papeles y los de otras compañeras embarazas se perdieron por el camino y cuando quise reclamar por la demora y la falta de respuesta, el personal del Hospital me dio una información que, para nada, se correspondía con la realidad. No sé si con el fin de que cesara en mi empeño o por ignorancia. 

El caso es que, yo que soy muy terca, con la ayuda del sindicato seguí adelante hasta conseguir la respuesta deseada. 

Ahora me surgen dudas que prefiero, por ahora, se queden en el aire…¿en realidad el personal del Hospital encargado de este tema tiene la información errónea? ¿es posible extraviar la documentación de varias empleadas en el último mes?  

Si tenéis alguna posible respuesta a estas preguntas, sería de utilidad conocerla. 

 

HASTA LOS EGGS!!!

Todavía no sé qué parte NO SE ENTIENDE. Qué parte NO SE VE. Qué parte la gente NO QUIERE COMPRENDER.

Que el problema de esta pandemia, además de las vidas que se está cobrando y las secuelas que está dejando, es la SATURACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO a todos los niveles.

Que estamos trabajando en UVIs improvisadas en espacios no preparados para ello. Con escasez de material muy a menudo, con equipos de protección no apropiados, sin el personal necesario y formado.

Que hay muchas menos intervenciones quirúrgicas, muchas menos consultas, que por teléfono señores no se puede atender a los pacientes de la misma manera. Y HAY MÁS ENFERMEDADES MORTALES QUE EL COVID en nuestro país. Enfermedades que no están teniendo el seguimiento que deberían tener. Y no, eso no se traduce en más muertes durante este período de pandemia, esas vendrán en los meses venideros pero a causa del no tratamiento en su momento adecuado.

En mi opinión la atención primaria no está funcionando como debería. Si nosotros nos tenemos que plantar un EPI para tratar a un paciente como tiene que ser, ellos también deberían poder hacerlo en consulta o, incluso si es necesario, en el domicilio del mismo.

Llevamos casi un año con la misma historia, ya no nos pilla de sorpresa y, sin embargo, se están resolviendo las cosas incluso peor que al principio. La diferencia es la situación física y psicológica del personal sanitario.

Compañer@s desmotiva@as, con ansiedad, temor al acudir a su puesto de trabajo. Cansad@s, agotad@s, con problemas de salud varios y sin poder quedarse en su casa porque no hay personal suficiente para cubrirl@s y no quieren dejar a sus compañer@s en una situación peor.

Todo esto porque los que están sentados en su silla dentro de los despachos NO TIENEN NI PUÑETERA IDEA de dirigir ni organizar un hospital, cuanto si más en una situación crítica.

Su solución es cambiar al personal de unidad en los peores momentos, cuando más ocupación hay en unidades de críticos, por supuesto sin analizar ni pararse a preguntar si es adecuado hacerlo.

Denegar los días de libre disposición y excesos de jornada(todavía del año anterior) y de repente darlos todos en un mes sin tener en cuenta la presión asistencial que esto supone para el personal que se queda.

Y para poner el broche final… ahora coaccionan a las compañeras con reducción de jornada (en su mayoría por cuidado de hijos menores de 6 años) para que renuncien a ella, modificándoles las condiciones de trabajo (a peor claro).

¿Alguien me puede explicar quién se va a hacer cargo de todos esos niños cuando sus madres no puedan hacerlo? ¿Alguien se ha dado cuenta que muchas de estas medidas son ILEGALES y, por lo tanto, DENUNCIABLES?

¿Alguien sabe que todavía hay muchos compañer@s de UVI sin vacunar?

¿Alguien se ha percatado que los sindicatos están haciendo más bien poco o casi nada ante nuestra situación?

Y todavía seguiremos tragándonos más mierda porque no somos capaces de dejar a los pacientes desatendidos, porque nuestra ética y profesionalidad están muy por encima de la ignorancia de la gente. A pesar de todo lo que tenemos que escuchar a nuestro alrededor.

Todo esto lo escribo porque todavía hay muchas personas que no saben que todos los que formamos parte del personal sanitario de este país tenemos vida y familia. Nos estamos dejando la salud y encima tenemos que soportar un trato vejatorio por parte de la dirección y gerencia de nuestro hospital.

Espero que con este post haya aclarado por fin la realidad de nuestra situación actual, porque sé que hay un alto porcentaje de personas que no tienen claro qué es lo que está pasando dentro de los hospitales.

GENERACIÓN Z

 

En nuestro afán por mantenernos al día en el tema redes sociales, descubrimos

aspectos de las generaciones venideras que, no solamente nos sorprende cada día, sino que nos aterra enormemente.

Vamos a pasar por alto el tema del baile, que cada vez que entramos en tik tok vemos que sale una coreografía nueva a cada cual más sin sentido. ¿Dónde quedaron el pasodoble, la cumbia, la bachata y la salsa? Antes, sabiendo bailar al menos uno de ellos, podías triunfar en cualquier verbena de pueblo. Y cuando hablo de antes, es de hace menos de 10 años, que no somos tan viejas.

El problema viene cuando vemos vídeos de veinteañeros descubriendo que con un tenedor no puedes cortar las cosas o que con un panecillo también te puedes hacer una tostada y ¡además le puedes añadir lo que tú quieras! Cosas que nos dejan con la boca abierta cuanto si menos.

¿En qué momento hemos llegado a este punto? ¿Qué les dieron de desayunar a estos chavales a lo largo de su vida? ¿Qué es lo que comen habitualmente?

Son muchas las incógnitas que nos surgen al ver a chic@s jóvenes demostrando su alto grado de ignorancia y publicándolo en redes sociales sin avergonzarse lo más mínimo. Pena, dolor y lástima… no podemos comentar mucho más.

Como si no tuviéramos suficiente, tenemos que leer en los periódicos titulares de este estilo: “Sundrying: secar la ropa al sol se vuelve tendencia”.

No sé que da más miedo, que haya gente que a estas alturas de la vida haya descubierto las ventajas de secar la ropa al aire libre, o que este hecho sea noticia.

Por más vueltas que le damos, no nos terminamos de creer que haya alguien en este país (pasados los 20 años) que no haya visto, en alguna ocasión, ropa colgada de algún tendal.

Llegados a este punto, nos estamos planteando muy seriamente pedir al Ministerio de Educación de este nuestro país, que instauren como asignatura obligatoria en todos los institutos o colegios “Aspectos básicos de la vida diaria”. Nosotras incluiríamos visitas guiadas a algún pueblo cercano en las que los alumnos puedan relacionarse con sus gentes e incluso poner en práctica alguna de sus costumbres.

Hablamos de la vida en los pueblos porque nos damos cuenta que, verdaderamente, es el lugar idóneo para aprender los aspectos más básicos y necesarios para el día a día. Lo que creemos que no puede ocurrir actualmente es que haya niños en algunos colegios que no sepan de dónde viene la leche, los huevos, las patatas o que crean que la única manera de lavar la ropa es meterla en una máquina. Porque los niños que ignoran todas estas cosas (que os pueden parecer tonterías pero no lo son) van creciendo y son los que hoy no saben cual es la capital de España ni cómo se hace una tostada.

En el pueblo nosotras aprendimos cosas importantes acerca de la alimentación, los animales, el trueque, la solidaridad, el cuidado de la casa y familia, el significado de trabajo duro y el respeto hacia todo y todos los que te rodean.

Todos estos conceptos se están perdiendo a una velocidad de vértigo y no vemos que se haga nada por evitarlo.

Estamos preocupados por la pandemia actual y muchos hablan, entre risas, que lo siguiente es la llegada de los zombis. Ciertamente creemos que llegarán, pero no serán los que estamos acostumbrados a ver en el cine, sino esta generación de jóvenes que parecen vivir en los mundos de Yupi, la que nosotras llamamos Generación Z. ¿Estaremos preparad@s?

TRAS SUS MAJESTADES LLEGA LA CALMA ¿O NO?

Hemos estado sin aparecer por aquí unas semanas, aunque much@s ya sabéis que en Instagram y, especialmente en TIK TOK, somos más pesadas. Os invitamos a pasaros por ahí, reíros un rato y comprobar que, cuando yo digo que María es una teatrera, no lo digo sin conocimiento de base. 

Había pensado en analizar detalladamente el año que acaba de terminar pero, después de darle muchas vueltas y ver que me sale un balance muy negativo, he desistido de mi empeño. 

Así es que me he centrado en el tema Reyes Magos y he llegado a la misma conclusión que el año pasado: Para qué me molesto en decir al resto de la familia que con un paquete por casa es más que suficiente… ¡si no me hacen ni puñetero caso!  

Podría deciros que el año que viene lo volveré a intentar porque me parece una barbaridad que unos niños tan pequeños reciban en un solo día tantísimos juguetes, se vuelven locos, a las 12 de la mañana ya no sabían ni lo que habían desenvuelto. Pero también con esta tarea voy a desistir, es una guerra perdida y lo sé.  

Acompañándome en estos días de tanto ajetreo, han estado el estrés y el agobio que han querido volverme loca por momentos. Casi lo consiguen pero, una vez más, he salido victoriosa, aunque no sé por cuanto tiempo. Eso sí, he tenido que recurrir a un buen masaje relajante y un tratamiento de hidroterapia que me han venido de lujo. Muy recomendable, necesario para cuerpo y mente. Yo he logrado mantener a raya mi subconsciente durante una tarde entera ¡todo un récord! 

Una de las causas de que mi cabeza no descanse un segundo es un proyecto que, sospecho, nos sacará canas a mi marido y a mí. La casa con finca de nuestros sueños tiene que ir tomando forma, para ello tenemos por delante duros meses de reforma. 

Este año viene cargado de muchos cambios en nuestra vida, los iremos revelando poco a poco. 

Aceptamos consejos y recomendaciones varias ¡DESEARNOS SUERTE! 

 

SOBREVIVIENDO EN UCI

 

Es lo que nos está ocurriendo al 80% del personal que estamos trabajando ahora mismo en las UCIs improvisadas en la mayoría de los hospitales asturianos, por culpa de esta maldita pandemia. 

Unos llevábamos años sin pasar por esta unidad, pero otros ni siquiera habían trabajado nunca en una UCI. Os podéis imaginar el panorama…. 

Con lo cual, un día llegas a una servicio nuevo, por llamarlo de alguna manera, ya que, han improvisado una unidad de cuidados intensivos en salas que no estaban preparadas para ello. No sabes dónde están las cosas y hay aparatos que no recuerdas ni cómo funcionan. 

Es otra manera de trabajar diferente a lo que estabas acostumbrada, te vas adaptando como buenamente puedes. Pero todo esto te genera un estrés y una tensión continua que hace que no descanses en condiciones, que tu cabeza esté trabajando las 24h. Te cuesta desconectar cuando llegas a tu casa. 

La organización en mi hospital ha brillado por su ausencia desde el minuto 1. Contábamos con esta segunda ola y no han hecho absolutamente nada hasta que ya hubo pacientes COVID+ ingresados en UCI. Por tanto, las cosas hechas deprisa y corriendo, no suelen salir muy bien. 

El mayor problema llegó cuando se dieron cuenta que no disponían del personal suficiente para atender las nuevas unidades. Si se hubiera pensando antes y hubieran tratado al personal como es debido, creo que este problema no hubiera sido tan grave. 

Esto se traduce ahora, entre otras cosas, en enfermeras con sobrecarga de trabajo, en ocasiones, excesiva. 

Y pobre de nosotras si alguna se pone mala o tiene que confinarse, lo más habitual es que no la sustituyan. Se le está pidiendo al resto de compañeras que doblen turnos. En una situación como la que estamos viviendo, me parece hasta normal, lo que no me parece normal son las formas y los modos de pedirnos las cosas. Me explico; En este hospital donde trabajo ya he tenido que soportar las malas contestaciones y los malos modales de alguna supervisora de guardia. Especialmente cuando las tienes que llamar para decirles que no puedes ir a trabajar porque estás enferma o porque tenemos mucho trabajo en el servicio y necesitamos que nos manden un refuerzo. Las contestaciones suelen ser de lo más variopintas, pero lo habitual es que vayan acompañadas de elevación de la voz e incluso alguna frase amenazante o insultante hacia tu persona o tu equipo de trabajo. Consiguiendo con eso hacerte sentir fatal y que acabes pensando que, en realidad, tú eres una inútil que no vale para nada. Pienso que el objetivo de su manera de tratarnos es ése. En términos legales creo que se le llama MOBBING. 

Cuando la segunda oleada de casos positivos comenzó, la búsqueda de personal cualificado o con “perfil de UVI” se hizo de la siguiente manera: llamaban al personal un día para empezar en UCI al día siguiente, con la única explicación que la situación actual así lo requería. Tenías que aceptar sí o sí, no había tiempo ni opción de negativa. 

Y con mil temores lo hicimos, nos adaptamos. Y no penséis que hemos perdido la sonrisa, esa pocas veces se nos borra de la cara porque ¿sabéis qué? Los pacientes no tienen la culpa de lo que nos ocurre, bastante tienen ellos. 

Pues así estamos, trabajando como podemos donde podemos como si de una guerra se tratase. Dando lo mejor de nosotr@s para que los pacientes salgan adelante, dejando de lado, en muchas ocasiones nuestra propia salud. 

Además de todo esto, todavía tenemos que escuchar críticas hacia nuestra profesión y soportar que la gente continúe pasándose las medidas de seguridad por el arco del triunfo. 

Tenemos que seguir viendo cómo la dirección del hospital hace oídos sordos a nuestras peticiones. Cómo los sindicatos giran la cara hacia otro lado sin hacer nada por apoyarnos.  

Pero que sepáis que ante las adversidades nosotras hacemos piña, nos apoyamos entre nosotras y hacemos que el día a día se haga más llevadero. GRACIAS COMPAÑER@S porque en el momento que cruzamos esta puerta cambiamos de familia y dejamos atrás todo lo demás. Sabemos qué es lo importante en este momento y no se nos pone nada por delante, poca gente puede hacerlo, os lo aseguro. De esta manera sobrevivimos en una UCI de Asturias señoras y señores. Y la lucha por mejorar nuestras condiciones solo acaba de comenzar. 

CON EL CORAZON EN UN PUÑO

 

Así estamos Carlos, todavía en un Ay! Intentando decirte adiós sin poder creernos que te has ido. 

Estábamos intentando arrancar tras los duros golpes de los últimos meses, y nos hemos frenado de nuevo. 

Shock, rabia, dolor… son tantos sentimientos en tan poco tiempo, que nos va a costar digerirlos y seguir hacia adelante. La gasolina para continuar es la familia, nos empezamos a quedar sin reservas. Pero lo conseguiremos, juntos, eso sí, porque sabemos que así el camino será más fácil.  

Vamos a recordarte siempre con tus bromas, con tu manera de hacernos reír.  

Por cómo conseguías que cada Nochebuena fuera aún más divertida que la anterior.  

Porque cuando éramos niñas y nos poníamos malas, tú aparecías cargado de bolsas con cosas ricas para que nos pusiéramos bien y, en un descuido de mamá, le echabas un buen chorro de coñac a la leche caliente. Mejorábamos sorprendentemente rápido: Carlos, esto sabe muy mal…; son los mocos, nos decías, bébetelo todo. Te reías y nosotras te creíamos. No había mejor remedio. 

Porque cuando te animabas y empezabas a cantar, conseguías que el resto del mundo enmudeciera. Fuimos pocos los afortunados en disfrutar de esta faceta tuya en contadas ocasiones. 

Nos dejas tu legado más preciado, tu fiel réplica, Jorge. Al que seguiremos acompañando en cada paso. 

Con un vacío enorme y una pena demasiado grande te despedimos.  

Da recuerdos por allá arriba, cuando veas a tu “cuñao”, tomaros una cerveza a nuestra salud. Aquí brindaremos por vosotros cada día. 

 

DEPORTE, ESE GRAN DESCONOCIDO

Tras leer a cientos de influencer, harta de escuchar a mis compañeras de trabajo y cansada del bombardeo mediático…. he empezado a hacer ejercicio.

No me voy a poner aquí a contar los beneficios y las ventajas de hacer deporte, creo y confío en que las sabemos todos, solamente hay que tener un momento de lucidez y de verdadera necesidad vital en tu día a día para calzarte las zapatillas y ponerte a caminar.

Os contaré mi caso. Llevo meses pensando en dar el paso, pero buscaba continuamente excusas para no hacerlo. El tema gimnasio nunca me ha gustado y menos con la situación sanitaria que tenemos ahora, tenía que buscar otras opciones.

El inicio del colegio y los malos momentos vividos han conseguido que una lucecita se encendiera en mi cabeza. Así es que dejé a Alicia en el cole y cuando llegué a casa, cogí los cascos, puse la música a tope y empecé a caminar. Una hora después estaba de vuelta y sorprendentemente me sentía mucho mejor.

Durante ese tiempo no pensé en nada, simplemente observé, respiré muy hondo, disfruté del paseo (porque me reitero, tengo la grandísima suerte de vivir en el paraíso) y también de la música que, a mí personalmente, me da mucha vida.

Ese tiempo fue solamente para mí. Me di cuenta entonces que me había olvidado completamente de mí misma durante demasiados meses y que solamente necesitaba un paseo para volver a encontrarme.

Por lo tanto, me ha quedado claro que el ejercicio mejora mi salud mental además de la física.

El tema musical hay que tratarlo aparte y os explico el por qué. Partimos de la base que mi lista de Spotify es una mezcla de cumbias, bachatas y reggaeton; llevamos prácticamente un año sin “fiestas de prao” (verbenas de toda la vida de Dios), que eran el lugar ideal y elegido por mí y mis amigas para evadirnos del mundo y bailar como si no hubiera un mañana. Entonces yo empiezo a caminar escuchando mis canciones favoritas y lo que me apetece realmente, en ese momento, es ponerme a bailar como una loca. Como me parece bastante inapropiado, no solo por el momento (9:30 de la mañana de un martes) sino también por el lugar (camino paralelo a la carretera), acelero el paso al ritmo de la música hasta que caigo en la cuenta que voy haciendo marcha, mi cuerpo no está habituado a ello y me lo hace saber. Se me pone un dolor horroroso en el costado derecho y noto una fatiga que me hace parar o pensar en morirme allí mismo.

El segundo día controlé mejor el paso y no hubo apenas cansancio, es más, se me hizo corto el recorrido. Una semana y ya estoy pensando en empezar a CORRER!!!

Llevo sin hacer deporte desde el instituto (de eso hace muchos años) y creo que es el momento de retomar este hábito. En poco tiempo he notado mejoría especialmente en el aspecto psicológico. Es genial comprobar como un paseo diario ha conseguido mejorar mi estado de ánimo y que comience a ver las cosas de otra manera más positiva.

Os lo recomiendo 100% y ahora os pido asesoramiento para saber cómo y de qué manera puedo pasar de dar mis relajantes paseos, a correr sin lesionarme y morir en el intento.

 

  

¡¡BIENVENIDOS!!

 

El 23 de Agosto nació Jaime, el nuevo primito de Alicia. Teníamos muchas ganas de verle la carita, se hizo de rogar más de lo esperado, pero después de un duro fin de semana para sus papás, llegó para darnos a todos una dosis de felicidad que necesitábamos con urgencia.

Cuando Alicia vio a Araceli (mamá de Jaime) embarazada por primera vez, le costó un poco creerse que dentro de aquella barriga había un bebé. Nos miraba con cara de desconfianza, yo creo que se pensaba que le estábamos contando un cuento. Pero días después nos preguntaba constantemente por ellos.

Nos volvimos a ver a los 8 meses de embarazo, nuestra prima ya tenía una barriga considerable pero Alicia no parecía muy convencida aún. Entonces Araceli la sentó en sus rodillas y la animó a tocarla para que sintiera como Jaime le daba pequeñas patadas. Al principio mi hija no se atrevía, tenía cierto reparo, pero cuando puso su mano y sintió el movimiento del bebé, alucinó y no dudó en hablarle, ahora si sabía con certeza que allí dentro había alguien.

Incluso cuando nos preguntaba por ellos ya no se refería al bebé, ya hablaba de Jaime directamente.

Tras casi 42 semanas de gestación y un parto provocado, el domingo nació el nuevo miembro de la familia con 2,700 kg.

De momento solo lo hemos visto por foto y Alicia está súper emocionada, nos pide que se lo enseñemos todos los días. Cuando lo ve, le habla como si le tuviera delante y quisiera achucharlo. Miedo me da cuando vayamos a visitarlo.

Lo mismo nos pasó con Gerardo que ya tiene 6 meses pero que, con esto del coronavirus, le hemos conocido personalmente hace unas semanas.

Gerardo es otro primo de Alicia que no ha dudado en poner el toque de alegría a la familia en este año de mier…. de tantas calamidades quería decir.

Con sus papos ha logrado enamorarnos a todos. Parece siempre contento, no hace falta decirle una palabra, con colocarte frente a él con una sonrisa ya logras que te responda de la misma manera. Eso a su prima le ha encantado y, cuando han estado juntos en el pueblo, ha estado pendiente de él cada minuto. Cuando le han preguntado si ella quería un hermanito como su primo, ha respondido muy resuelta que ella quería un hermanito y una hermanita, ahí es nada.

Con la llegada de estos bebés también nosotros hemos sacado varias conclusiones. Nos hemos fijado mucho en el comportamiento de Alicia pensando en la posibilidad de que pueda tener un herman@. Y estamos casi seguros de cuál podría ser su reacción, de hecho, yo estoy totalmente convencida que si se llegara a dar el caso, ella reproduciría todo lo que yo hiciera con el bebé, al igual que ahora repite todo lo que hacemos los adultos.

Unos pueden pensar que sería una gran ayuda para el cuidado de un hermano, a mi se me ponen los pelos de punta pensando en todas las que me puede liar en cuanto tenga oportunidad.

De momento vamos a seguir sopesando la idea que, con el panorama que tenemos actualmente, se le quitan a uno las ganas de todo. Tiempo tendremos o no, toca consulta con la almohada.

CÓMO EXPLICAR LA MUERTE A UN NIÑO

 

Pensaba que lo más difícil era que mi padre se hubiera ido, pero me quedaba otro mal trago, explicarle a mi hija que él no volvería.

Cuando mi padre estaba ingresado y ella nos preguntó el motivo, le explicamos que «güelito» tenía el corazón estropeado y tenía que estar en el «hospi» hasta que se lo arreglaran. La explicación la convenció e, incluso, era ella la encargada de responder a todo aquel que nos preguntaba por él.A los pocos días de su muerte, sin haber hablado de el tema durante todo el día, nos dijo que cuando a su güelito le sanara el corazón y volviera a casa, iba a sentarse en el coche a su lado para ir al pueblo.

Quizás podría haber aprovechado el momento para explicarle lo que había pasado, pero se me encogió el corazón, respiré profundo y no fui capaz.
Hablando con una conocida, psicóloga infantil, le pregunté cuál sería la mejor manera de explicarle a un niño el concepto de la muerte. Nadie está nunca preparado para perder a un padre y tampoco para explicárselo a su hij@ de 2 años, especialmente, después de haber vivido con él los últimos meses de su vida.

Me aconsejó acudir a los libros, me recomendó algunos títulos que contaban, a través de una bonita historia, cómo entender la pérdida de un ser querido. Os voy a ser sincera, no me sirvieron para nada, en alguno de ellos no conseguía entenderlo ni yo misma!!
Recurrimos al método tradicional, me senté en el suelo a su lado y, aunque no podía dejar de llorar, le conté que güelito ya no estaba en el hospi, se había muerto y ya no iba a volver. Que estaba en el cielo y que podíamos mandarle besos y contarle cosas. Que por eso yo estaba tan triste, pero que no era malo sentir pena.
Me preguntó cientos de por qués a los que le contesté como buenamente podía y ella terminó con un «vale mamá».
No volvimos a hablar del tema hasta que un día me dijo que, cuando a güelito le curaran el corazón iba a bajar del cielo para jugar con ella. Era como si su pequeño cerebro negara una realidad que no le gustaba, era su duelo. Entonces se lo volví a explicar de la misma manera y decidimos no volver a insistir más en ello. Ella tiene que pasar por el mismo proceso que los adultos, aunque sea de una forma distinta.
Han pasado tres semanas y yo estoy enfadada con el mundo, no soy capaz de recoger sus cosas, su habitación sigue igual.
Esta semana hemos ido al hospital a la revisión cardiológica de Alicia, se ha portado mejor que nunca, hemos visto su corazón en una tele y lo hemos oído, todo sigue bien. Al llegar al aparcamiento nos ha dicho que güelito ya no está en el hospi, murió y ahora está en el cielo. Nos vamos haciendo a la idea, hablo en plural porque a mi también me está costando. Es cuestión de tiempo y de no tener mucho tiempo para pensar, al menos para mi.
El hecho que sean niños no quiere decir que sean tontos, entienden nuestras emociones y deben saber el motivo de cada una de ellas, por eso creo que debemos normalizarlas.