TRAS SUS MAJESTADES LLEGA LA CALMA ¿O NO?

Hemos estado sin aparecer por aquí unas semanas, aunque much@s ya sabéis que en Instagram y, especialmente en TIK TOK, somos más pesadas. Os invitamos a pasaros por ahí, reíros un rato y comprobar que, cuando yo digo que María es una teatrera, no lo digo sin conocimiento de base. 

Había pensado en analizar detalladamente el año que acaba de terminar pero, después de darle muchas vueltas y ver que me sale un balance muy negativo, he desistido de mi empeño. 

Así es que me he centrado en el tema Reyes Magos y he llegado a la misma conclusión que el año pasado: Para qué me molesto en decir al resto de la familia que con un paquete por casa es más que suficiente… ¡si no me hacen ni puñetero caso!  

Podría deciros que el año que viene lo volveré a intentar porque me parece una barbaridad que unos niños tan pequeños reciban en un solo día tantísimos juguetes, se vuelven locos, a las 12 de la mañana ya no sabían ni lo que habían desenvuelto. Pero también con esta tarea voy a desistir, es una guerra perdida y lo sé.  

Acompañándome en estos días de tanto ajetreo, han estado el estrés y el agobio que han querido volverme loca por momentos. Casi lo consiguen pero, una vez más, he salido victoriosa, aunque no sé por cuanto tiempo. Eso sí, he tenido que recurrir a un buen masaje relajante y un tratamiento de hidroterapia que me han venido de lujo. Muy recomendable, necesario para cuerpo y mente. Yo he logrado mantener a raya mi subconsciente durante una tarde entera ¡todo un récord! 

Una de las causas de que mi cabeza no descanse un segundo es un proyecto que, sospecho, nos sacará canas a mi marido y a mí. La casa con finca de nuestros sueños tiene que ir tomando forma, para ello tenemos por delante duros meses de reforma. 

Este año viene cargado de muchos cambios en nuestra vida, los iremos revelando poco a poco. 

Aceptamos consejos y recomendaciones varias ¡DESEARNOS SUERTE! 

 

SOBREVIVIENDO EN UCI

 

Es lo que nos está ocurriendo al 80% del personal que estamos trabajando ahora mismo en las UCIs improvisadas en la mayoría de los hospitales asturianos, por culpa de esta maldita pandemia. 

Unos llevábamos años sin pasar por esta unidad, pero otros ni siquiera habían trabajado nunca en una UCI. Os podéis imaginar el panorama…. 

Con lo cual, un día llegas a una servicio nuevo, por llamarlo de alguna manera, ya que, han improvisado una unidad de cuidados intensivos en salas que no estaban preparadas para ello. No sabes dónde están las cosas y hay aparatos que no recuerdas ni cómo funcionan. 

Es otra manera de trabajar diferente a lo que estabas acostumbrada, te vas adaptando como buenamente puedes. Pero todo esto te genera un estrés y una tensión continua que hace que no descanses en condiciones, que tu cabeza esté trabajando las 24h. Te cuesta desconectar cuando llegas a tu casa. 

La organización en mi hospital ha brillado por su ausencia desde el minuto 1. Contábamos con esta segunda ola y no han hecho absolutamente nada hasta que ya hubo pacientes COVID+ ingresados en UCI. Por tanto, las cosas hechas deprisa y corriendo, no suelen salir muy bien. 

El mayor problema llegó cuando se dieron cuenta que no disponían del personal suficiente para atender las nuevas unidades. Si se hubiera pensando antes y hubieran tratado al personal como es debido, creo que este problema no hubiera sido tan grave. 

Esto se traduce ahora, entre otras cosas, en enfermeras con sobrecarga de trabajo, en ocasiones, excesiva. 

Y pobre de nosotras si alguna se pone mala o tiene que confinarse, lo más habitual es que no la sustituyan. Se le está pidiendo al resto de compañeras que doblen turnos. En una situación como la que estamos viviendo, me parece hasta normal, lo que no me parece normal son las formas y los modos de pedirnos las cosas. Me explico; En este hospital donde trabajo ya he tenido que soportar las malas contestaciones y los malos modales de alguna supervisora de guardia. Especialmente cuando las tienes que llamar para decirles que no puedes ir a trabajar porque estás enferma o porque tenemos mucho trabajo en el servicio y necesitamos que nos manden un refuerzo. Las contestaciones suelen ser de lo más variopintas, pero lo habitual es que vayan acompañadas de elevación de la voz e incluso alguna frase amenazante o insultante hacia tu persona o tu equipo de trabajo. Consiguiendo con eso hacerte sentir fatal y que acabes pensando que, en realidad, tú eres una inútil que no vale para nada. Pienso que el objetivo de su manera de tratarnos es ése. En términos legales creo que se le llama MOBBING. 

Cuando la segunda oleada de casos positivos comenzó, la búsqueda de personal cualificado o con “perfil de UVI” se hizo de la siguiente manera: llamaban al personal un día para empezar en UCI al día siguiente, con la única explicación que la situación actual así lo requería. Tenías que aceptar sí o sí, no había tiempo ni opción de negativa. 

Y con mil temores lo hicimos, nos adaptamos. Y no penséis que hemos perdido la sonrisa, esa pocas veces se nos borra de la cara porque ¿sabéis qué? Los pacientes no tienen la culpa de lo que nos ocurre, bastante tienen ellos. 

Pues así estamos, trabajando como podemos donde podemos como si de una guerra se tratase. Dando lo mejor de nosotr@s para que los pacientes salgan adelante, dejando de lado, en muchas ocasiones nuestra propia salud. 

Además de todo esto, todavía tenemos que escuchar críticas hacia nuestra profesión y soportar que la gente continúe pasándose las medidas de seguridad por el arco del triunfo. 

Tenemos que seguir viendo cómo la dirección del hospital hace oídos sordos a nuestras peticiones. Cómo los sindicatos giran la cara hacia otro lado sin hacer nada por apoyarnos.  

Pero que sepáis que ante las adversidades nosotras hacemos piña, nos apoyamos entre nosotras y hacemos que el día a día se haga más llevadero. GRACIAS COMPAÑER@S porque en el momento que cruzamos esta puerta cambiamos de familia y dejamos atrás todo lo demás. Sabemos qué es lo importante en este momento y no se nos pone nada por delante, poca gente puede hacerlo, os lo aseguro. De esta manera sobrevivimos en una UCI de Asturias señoras y señores. Y la lucha por mejorar nuestras condiciones solo acaba de comenzar. 

CON EL CORAZON EN UN PUÑO

 

Así estamos Carlos, todavía en un Ay! Intentando decirte adiós sin poder creernos que te has ido. 

Estábamos intentando arrancar tras los duros golpes de los últimos meses, y nos hemos frenado de nuevo. 

Shock, rabia, dolor… son tantos sentimientos en tan poco tiempo, que nos va a costar digerirlos y seguir hacia adelante. La gasolina para continuar es la familia, nos empezamos a quedar sin reservas. Pero lo conseguiremos, juntos, eso sí, porque sabemos que así el camino será más fácil.  

Vamos a recordarte siempre con tus bromas, con tu manera de hacernos reír.  

Por cómo conseguías que cada Nochebuena fuera aún más divertida que la anterior.  

Porque cuando éramos niñas y nos poníamos malas, tú aparecías cargado de bolsas con cosas ricas para que nos pusiéramos bien y, en un descuido de mamá, le echabas un buen chorro de coñac a la leche caliente. Mejorábamos sorprendentemente rápido: Carlos, esto sabe muy mal…; son los mocos, nos decías, bébetelo todo. Te reías y nosotras te creíamos. No había mejor remedio. 

Porque cuando te animabas y empezabas a cantar, conseguías que el resto del mundo enmudeciera. Fuimos pocos los afortunados en disfrutar de esta faceta tuya en contadas ocasiones. 

Nos dejas tu legado más preciado, tu fiel réplica, Jorge. Al que seguiremos acompañando en cada paso. 

Con un vacío enorme y una pena demasiado grande te despedimos.  

Da recuerdos por allá arriba, cuando veas a tu “cuñao”, tomaros una cerveza a nuestra salud. Aquí brindaremos por vosotros cada día. 

 

DEPORTE, ESE GRAN DESCONOCIDO

Tras leer a cientos de influencer, harta de escuchar a mis compañeras de trabajo y cansada del bombardeo mediático…. he empezado a hacer ejercicio.

No me voy a poner aquí a contar los beneficios y las ventajas de hacer deporte, creo y confío en que las sabemos todos, solamente hay que tener un momento de lucidez y de verdadera necesidad vital en tu día a día para calzarte las zapatillas y ponerte a caminar.

Os contaré mi caso. Llevo meses pensando en dar el paso, pero buscaba continuamente excusas para no hacerlo. El tema gimnasio nunca me ha gustado y menos con la situación sanitaria que tenemos ahora, tenía que buscar otras opciones.

El inicio del colegio y los malos momentos vividos han conseguido que una lucecita se encendiera en mi cabeza. Así es que dejé a Alicia en el cole y cuando llegué a casa, cogí los cascos, puse la música a tope y empecé a caminar. Una hora después estaba de vuelta y sorprendentemente me sentía mucho mejor.

Durante ese tiempo no pensé en nada, simplemente observé, respiré muy hondo, disfruté del paseo (porque me reitero, tengo la grandísima suerte de vivir en el paraíso) y también de la música que, a mí personalmente, me da mucha vida.

Ese tiempo fue solamente para mí. Me di cuenta entonces que me había olvidado completamente de mí misma durante demasiados meses y que solamente necesitaba un paseo para volver a encontrarme.

Por lo tanto, me ha quedado claro que el ejercicio mejora mi salud mental además de la física.

El tema musical hay que tratarlo aparte y os explico el por qué. Partimos de la base que mi lista de Spotify es una mezcla de cumbias, bachatas y reggaeton; llevamos prácticamente un año sin “fiestas de prao” (verbenas de toda la vida de Dios), que eran el lugar ideal y elegido por mí y mis amigas para evadirnos del mundo y bailar como si no hubiera un mañana. Entonces yo empiezo a caminar escuchando mis canciones favoritas y lo que me apetece realmente, en ese momento, es ponerme a bailar como una loca. Como me parece bastante inapropiado, no solo por el momento (9:30 de la mañana de un martes) sino también por el lugar (camino paralelo a la carretera), acelero el paso al ritmo de la música hasta que caigo en la cuenta que voy haciendo marcha, mi cuerpo no está habituado a ello y me lo hace saber. Se me pone un dolor horroroso en el costado derecho y noto una fatiga que me hace parar o pensar en morirme allí mismo.

El segundo día controlé mejor el paso y no hubo apenas cansancio, es más, se me hizo corto el recorrido. Una semana y ya estoy pensando en empezar a CORRER!!!

Llevo sin hacer deporte desde el instituto (de eso hace muchos años) y creo que es el momento de retomar este hábito. En poco tiempo he notado mejoría especialmente en el aspecto psicológico. Es genial comprobar como un paseo diario ha conseguido mejorar mi estado de ánimo y que comience a ver las cosas de otra manera más positiva.

Os lo recomiendo 100% y ahora os pido asesoramiento para saber cómo y de qué manera puedo pasar de dar mis relajantes paseos, a correr sin lesionarme y morir en el intento.

 

  

¡¡BIENVENIDOS!!

 

El 23 de Agosto nació Jaime, el nuevo primito de Alicia. Teníamos muchas ganas de verle la carita, se hizo de rogar más de lo esperado, pero después de un duro fin de semana para sus papás, llegó para darnos a todos una dosis de felicidad que necesitábamos con urgencia.

Cuando Alicia vio a Araceli (mamá de Jaime) embarazada por primera vez, le costó un poco creerse que dentro de aquella barriga había un bebé. Nos miraba con cara de desconfianza, yo creo que se pensaba que le estábamos contando un cuento. Pero días después nos preguntaba constantemente por ellos.

Nos volvimos a ver a los 8 meses de embarazo, nuestra prima ya tenía una barriga considerable pero Alicia no parecía muy convencida aún. Entonces Araceli la sentó en sus rodillas y la animó a tocarla para que sintiera como Jaime le daba pequeñas patadas. Al principio mi hija no se atrevía, tenía cierto reparo, pero cuando puso su mano y sintió el movimiento del bebé, alucinó y no dudó en hablarle, ahora si sabía con certeza que allí dentro había alguien.

Incluso cuando nos preguntaba por ellos ya no se refería al bebé, ya hablaba de Jaime directamente.

Tras casi 42 semanas de gestación y un parto provocado, el domingo nació el nuevo miembro de la familia con 2,700 kg.

De momento solo lo hemos visto por foto y Alicia está súper emocionada, nos pide que se lo enseñemos todos los días. Cuando lo ve, le habla como si le tuviera delante y quisiera achucharlo. Miedo me da cuando vayamos a visitarlo.

Lo mismo nos pasó con Gerardo que ya tiene 6 meses pero que, con esto del coronavirus, le hemos conocido personalmente hace unas semanas.

Gerardo es otro primo de Alicia que no ha dudado en poner el toque de alegría a la familia en este año de mier…. de tantas calamidades quería decir.

Con sus papos ha logrado enamorarnos a todos. Parece siempre contento, no hace falta decirle una palabra, con colocarte frente a él con una sonrisa ya logras que te responda de la misma manera. Eso a su prima le ha encantado y, cuando han estado juntos en el pueblo, ha estado pendiente de él cada minuto. Cuando le han preguntado si ella quería un hermanito como su primo, ha respondido muy resuelta que ella quería un hermanito y una hermanita, ahí es nada.

Con la llegada de estos bebés también nosotros hemos sacado varias conclusiones. Nos hemos fijado mucho en el comportamiento de Alicia pensando en la posibilidad de que pueda tener un herman@. Y estamos casi seguros de cuál podría ser su reacción, de hecho, yo estoy totalmente convencida que si se llegara a dar el caso, ella reproduciría todo lo que yo hiciera con el bebé, al igual que ahora repite todo lo que hacemos los adultos.

Unos pueden pensar que sería una gran ayuda para el cuidado de un hermano, a mi se me ponen los pelos de punta pensando en todas las que me puede liar en cuanto tenga oportunidad.

De momento vamos a seguir sopesando la idea que, con el panorama que tenemos actualmente, se le quitan a uno las ganas de todo. Tiempo tendremos o no, toca consulta con la almohada.

CÓMO EXPLICAR LA MUERTE A UN NIÑO

 

Pensaba que lo más difícil era que mi padre se hubiera ido, pero me quedaba otro mal trago, explicarle a mi hija que él no volvería.

Cuando mi padre estaba ingresado y ella nos preguntó el motivo, le explicamos que «güelito» tenía el corazón estropeado y tenía que estar en el «hospi» hasta que se lo arreglaran. La explicación la convenció e, incluso, era ella la encargada de responder a todo aquel que nos preguntaba por él.A los pocos días de su muerte, sin haber hablado de el tema durante todo el día, nos dijo que cuando a su güelito le sanara el corazón y volviera a casa, iba a sentarse en el coche a su lado para ir al pueblo.

Quizás podría haber aprovechado el momento para explicarle lo que había pasado, pero se me encogió el corazón, respiré profundo y no fui capaz.
Hablando con una conocida, psicóloga infantil, le pregunté cuál sería la mejor manera de explicarle a un niño el concepto de la muerte. Nadie está nunca preparado para perder a un padre y tampoco para explicárselo a su hij@ de 2 años, especialmente, después de haber vivido con él los últimos meses de su vida.

Me aconsejó acudir a los libros, me recomendó algunos títulos que contaban, a través de una bonita historia, cómo entender la pérdida de un ser querido. Os voy a ser sincera, no me sirvieron para nada, en alguno de ellos no conseguía entenderlo ni yo misma!!
Recurrimos al método tradicional, me senté en el suelo a su lado y, aunque no podía dejar de llorar, le conté que güelito ya no estaba en el hospi, se había muerto y ya no iba a volver. Que estaba en el cielo y que podíamos mandarle besos y contarle cosas. Que por eso yo estaba tan triste, pero que no era malo sentir pena.
Me preguntó cientos de por qués a los que le contesté como buenamente podía y ella terminó con un «vale mamá».
No volvimos a hablar del tema hasta que un día me dijo que, cuando a güelito le curaran el corazón iba a bajar del cielo para jugar con ella. Era como si su pequeño cerebro negara una realidad que no le gustaba, era su duelo. Entonces se lo volví a explicar de la misma manera y decidimos no volver a insistir más en ello. Ella tiene que pasar por el mismo proceso que los adultos, aunque sea de una forma distinta.
Han pasado tres semanas y yo estoy enfadada con el mundo, no soy capaz de recoger sus cosas, su habitación sigue igual.
Esta semana hemos ido al hospital a la revisión cardiológica de Alicia, se ha portado mejor que nunca, hemos visto su corazón en una tele y lo hemos oído, todo sigue bien. Al llegar al aparcamiento nos ha dicho que güelito ya no está en el hospi, murió y ahora está en el cielo. Nos vamos haciendo a la idea, hablo en plural porque a mi también me está costando. Es cuestión de tiempo y de no tener mucho tiempo para pensar, al menos para mi.
El hecho que sean niños no quiere decir que sean tontos, entienden nuestras emociones y deben saber el motivo de cada una de ellas, por eso creo que debemos normalizarlas.

ADIOS PAPA

Andalucía te vio nacer pero fue en Asturias donde encontraste el hogar. 

Tu pasión era la naturaleza y los animales, en el monte, donde disfrutabas como un niño y te olvidabas de todo lo demás. No querías dejar de ir, hasta que tu cuerpo dijo que ya no podías más. 

Fue larga y dura la pelea pero me niego a decir que la perdiste porque, en realidad, ganaste lo que tanto necesitabas, paz y descanso. 

Recuerdo que de pequeña tú eras el protector, los miedos se iban si tú estabas a mi lado. En los últimos años cambiamos los papeles, eras tú el que tenía mucho miedo y yo la que te repetía continuamente que todo iba a salir bien. 

Tus nietos te dieron el aire que tanto te faltaba, junto a ellos recargabas pilas y todo te volvía a parecer maravilloso. Alicia sigue esperando que vuelvas del «hospi», algún día lo entenderá. 

Yo me quedo con los buenos momentos, a pesar de los malos. 

Me quedo con los viajes a Motril de vacaciones en los que volvías a tu infancia rodeado de toda tu familia. 

Me quedo con tus historias de pajarillos y tu buen humor recién levantado. 

Me quedo con tus palabras de ánimo cuando más lo necesitaba. 

Me quedo con todo para recordarte siempre como en esta foto, lleno de vitalidad. 

Ahora te digo ADIÓS con la boca pequeña, porque aún necesito tiempo para creerme que no volverás. 

————————————————- 

No esperaba este final, no te lo merecías, luchaste como un «jabato”, pero sufriste por igual… 

En realidad no me hago a la idea, fuiste mi ojito derecho, y yo el tuyo… 

Reíamos, discutíamos y luego nos abrazábamos. 

Cuántos partidos de fútbol en el sofá, ir a pescar , a cazar , a andar por el monte , sólo por escucharte contar historias… Esas que siempre me contabas, de tu infancia , de lo dura que fue tu vida , pero siempre lo contabas con humor , porque eso sí , el humor lo heredé de tí , y que orgullosa estoy papá…. 

Martín y Sergio tuvieron mucha suerte , tenían un abuelo que los quería con locura , y en mi mano va estar que te recuerden siempre . 

Iremos a Motril , por tí , por nosotras y por tus nietos … 

Siempre me quedará la frase que decías.. 

«Yo zoy azturiano»  

Dios que difícil se nos hace….. 

Te queremos papá , y nos veremos otra vez , perdónanos  si tardamos en hacerlo…. 

Descansa, y da recuerdos a güelito y güelita. 

 

Vacaciones ya!!

Un tema peliagudo en los tiempos que vivimos, muchos han querido aprovechar a reservar sus vacaciones antes de otro temido confinamiento que, a este paso, llegará antes de lo esperado.

Hemos dicho muy valientemente que ¡No pasa nada por no irnos de vacaciones un verano! Pero todos sabemos que no es cierto. Llevamos un año trabajando, los que no hemos estado confinados, lo hubiésemos preferido, porque hemos pasado miedo, angustia y hemos tenido que enfrentarnos a nuestro día a día en condiciones que no nos gustaría repetir. Le hemos plantado cara a un bicho que, además de hacer mucha pupa, ha tenido y tiene en vilo a todo el planeta.
Ahora necesitamos un respiro, descansar y volver a coger fuerzas para afrontar lo que está por venir. Unos días de desconexión, no importa el lugar, solamente cambiar nuestra rutina y las vistas desde nuestra ventana.
Yo he decidido irme 4 días, no necesito más, eso sí, con una amiga, DESCONEXIÓN TOTAL. Acontecimientos inesperados, junto con los que ya teníamos encima, han conseguido saturarme un poco tirando a bastante, de hecho, ya estoy asumiendo que es muy probable que infarte antes de los 40, pero eso ya es otro tema.Necesito olvidarme de todo y de todos ¿a quién no le ha pasado alguna vez?.
Y entonces, ¿cual es el problema? Pues el que nos acompaña y atormenta a todas las madres del mundo por los siglos de los siglos, el puñetero sentimiento de culpa. Que no es lo que digan tus vecinos, tus padres, tu suegra…. todo eso hace mucho tiempo que dejo importarme. Es ese pensamiento constante dentro de tu cabeza creyendo que estás haciendo algo mal cuando, en realidad, NO ES ASI! Mi buena hija de 2 años se queda con su buen padre y sus buenos abuelos, estará perfectamente y yo se que vendré renovada y con las pilas cargadas para una buena temporada.
Problema número dos: CORONAVIRUS. Sospecho y temo que para cuando queramos coger las maletas y escapar hacia la tierra prometida de la soledad, el gobierno decrete un cierre de fronteras y me chafe el plan, será entonces cuando el HULK que vive en mi haga su aparición estelar y alguien pueda resultar herido (no quisiera).
Por lo que pueda pasar, hemos estado informándonos bien para evitar males mayores. Si un nuevo confinamiento nos pilla en destino, el coste del hotel no lo tendríamos que asumir nosotras, sino la Administración del Estado, apareciendo entonces otro nuevo problema. ¿Cuánta gente habrá reservado ya sus vacaciones durante estos meses de verano? ¿Cuántas estancias tendría pagar nuestro gobierno? ¿Hasta qué punto les compensará cerrar nuestras fronteras? Nuestra economía está en números rojos, pero el virus continúa avanzando sin darnos tregua. Realmente creo que se esperará a tomar este tipo de medidas hasta el último minuto, como se ha hecho todo hasta ahora.
No me rindo, sigo diciendo que hay que tener esperanza señores, espero y deseo poder disfrutar de esos bien merecidos 4 días y que ningún bicho me arruine otro viaje. Porque mi cerebro necesita que alguien le dé al botón de «reset» y mi cuerpo tirarse en una tumbona, al menos, más de tres horas seguidas.
Mucho ánimo a los que estáis como yo y, a los que ya habéis vuelto de vuestras vacaciones, tenéis que saber que me dáis muchisima envidia y que, como yo no pueda ir, os maldeciré por siempre jamás y un día!!
 
 
 
 
 
 
 
 

¡ESO NO!

 

No se la cantidad de veces que le he repetido esta frase a Alicia, que no saltes encima de la cama, que no te pongas de pie en el sofá que te vas a caer, que no me cojas la fregona, que no abras los cajones….

Me pongo nerviosa cuando hace todas esas cosas y la pongo nerviosa a ella.

Aburrida de escucharme a mí misma me he sentado a pensar ¡tengo que relajarme más! Tanta prohibición solo hace que la chiquilla quiera hacer todo eso de manera continuada. No puedo pretender que con 2 años entienda las cosas como un adulto.

Así es que he respirado profundo, le he dicho tranquilamente que si sigue saltando encima de la cama se podrá hacer pupa y me he ido, ignorándola por completo. Al rato estaba en la cocina conmigo jugando con su muñeca.

He visto como cogía de uno de los cajones un tuper y lo usaba para preparar sus comiditas, ha venido muy emocionada a darme la prueba, le dije que me encantaba y se ha ido súper contenta a contárselo a sus juguetes. ¿Cómo voy a decirle que los tupers son para cocinar mamá, si ella también los usa para preparar sus menús?

Le gusta mucho usar la fregona y la escoba, antes me ponía loca cuando lo cogía sin enterarme, ahora dejo que trabaje un poco, le digo cómo tiene que hacerlo y luego me deja a terminar a mi porque, seamos sinceros, se cansan a los 2 minutos de todo.

El tema aspiradora también le llama mucho la atención, antes quería cogerla ella sola todo el tiempo, desde que dejo que la pase conmigo, no ha vuelto a intentarlo.

He llegado a la conclusión que es mucho mejor dejarla experimentar, las prohibiciones con gritos no solucionan nada. Ahora le explico las normas que hay en casa, la dejo a su manera y, a veces lo entiende y otras no, pero que se le va a hacer. Lo que tengo claro es que cuando tenga 18 años lo entenderá perfectamente, no tengo ninguna prisa en explicárselo todo en este momento.

Leyendo hace poco a Álvaro Bilbao me di cuenta que levanto mucho la voz delante de la niña, me pongo nerviosa muy rápido por pequeñas cosas. Después de lo sucedido me da miedo todo, eso tengo que aprender a controlarlo y es un problema mío, no de mi hija.

Por otro lado, tendemos a educar como lo hicieron con nosotros, y nuestros padres no sabían hacerlo de otra manera más que dando gritos y prohibiéndonos hacer todo, lo mejor era estarse quietecito o jugando en una habitación sin salir de ella. No quiero hacer lo mismo con Alicia.

El objetivo es cambiar la frase: ¡Eso no! Por : lo hace mamá contigo vale. Perderá la curiosidad y entenderá que esas cosas puede hacerlas cuando estés tu, o eso quiero pensar.

Lo de razonar con un niño de 2 años no es lo mío y creo firmemente que no se puede lograr por una sencilla razón, el razonamiento lógico no se desarrolla hasta los 7 años con lo cual, habrá que encontrar otra técnica para hacerle comprender las normas. Inventos varios se nos van ocurriendo para conseguir que tome todo el desayuno, que no tire las cosas al suelo o que abra los grifos. Lo intentamos con canciones, distracciones o la mítica frase : Pues no podrás ir a casa de güelita (la abuela).

A veces nos quedamos sin ideas, me encantaría que me ilustrarais con alguna que hayáis probado y además, os haya funcionado.

Por el momento, yo seguiré estrujándome el cerebro para idear algún nuevo juego y así lograr mi objetivo.

¡HAY QUE CELEBRAR!

 

¡Ya estamos en la Nueva Normalidad! ¿Y ahora qué? Pues hemos salido como locos a llenar las terrazas de los bares y el tema apertura de colegios continúa en el aire, algo muy typical spanish, lo primero es lo primero.

A mí esto del coronavirus me ha dado mucho que pensar, bueno, el virus, el confinamiento, toda las consecuencias que está teniendo y, sobre todo, que me he dado cuenta que en tres semanas cumplo 35 años.

Me he puesto a reflexionar mucho sobre todo lo que he aprendido, viajado, trabajado y los sueños que he conseguido cumplir en estos años, y creo que es hora de celebrarlo.

He conseguido ser la persona que quiero ser, estoy en paz conmigo misma, segura, tranquila y tengo muy claro lo que quiero y lo que no, a las personas que quiero en mi vida y las que me sobran. He de decir que casi todo esto lo he logrado gracias a Alicia, ella ha venido a darnos nuestra mayor lección de vida, a todos los niveles, con ella tenemos claro qué es lo que más importa y lo que puede esperar.

Recuerdo los años en los que esperaba impaciente una llamada para trabajar, todo giraba en torno a una lista de puntos, me volvía loca haciendo números, cursos, cogiendo contratos de un día o dos, solamente para escalar unos pocos puestos. Energía gastada en balde, porque ¿sabéis qué? las cosas no llegan siempre cuando nosotros queremos, pero con constancia y trabajo, llegan, os lo aseguro. Esta etapa me enseñó que no hay que tener miedo a arriesgarse, aunque tengas que cambiar de domicilio, salir de tu zona de confort, a veces es necesario y, sin duda, sacas muchas cosas buenas a cambio, yo misma, sin ir más lejos, gané una hermana y unas grandes amigas para toda la vida.

Me empeñé en querer y enamorarme, pero siempre había cosas que quería cambiar de la otra persona, tardé en darme cuenta que eso no podía ser. Sin embargo, cuando él llegó hace casi 8 años, supe que no había absolutamente nada que cambiar.

Alicia llegó pisando fuerte hace dos años y medio, con ella aprendo cada día a ser mejor persona, a disfrutar de los pequeños momentos (se puede hacer y es maravilloso, os lo recomiendo) a templar mis nervios, cosa que pensé que era imposible y lo estoy consiguiendo, es un proceso largo, no os penséis que es de un día para otro.

En cuanto al trabajo, a día de hoy he llegado a una conclusión, teniendo ganas, trabajo no me va a faltar, si no es en un sitio, será en otro, se terminó eso de agobiarse por la duración de los contratos, creerme cuando os digo que hay cosas en la vida mucho más importantes que una nómina.

La SALUD es lo primero, la de los tuyos, la nuestra propia. Me cabrea ver y escuchar a la gente anteponiendo cosas banales a su estado de salud, especialmente, en estos momentos que estamos viviendo. Pongamos un poco de cordura y sentido común por favor, dejemos de preocuparnos por unas estúpidas vacaciones, por inútiles comentarios o críticas absurdas. Aprendamos a priorizar.

Por todo ello, este año he decidido celebrar mi cumpleaños, nunca he sido muy dada a celebrarlo, pero la ocasión lo merece. Voy a hacerlo rodeada de mi familia, de la mano de mi cuñada, acompañándola en su entrada a los 37, muy bien llevados por cierto, y mis amigas, queriendo mucho y bien a todos y cada uno de ellos y esperando poder reunirnos en más ocasiones como esta sin miedo a nada. ¡Disfrutemos de la vida y que el mundo ruede!