CHARLA EN EL COLE

Un día como otro cualquiera llega mi hermana y me pregunta si puedo ir al cole de Martín (mi sobrino) a hablarles de mi profesión, están aprendiendo en qué consisten profesiones como policía, bomberos, médicos,enfermeros… y las profes habían preguntado a los papás si conocían a alguien que pudiera ir a contarles de primera mano en qué consistía alguna de ellas. Me puse hasta nerviosa pero no lo dudé, por supuesto que sí!

Lo primero que pensé fue en enseñarles RCP (reanimación cardiopulmonar) pero, tras comentarlo con una compañera que ya había ido al cole de su hija a hablarles del mismo tema, cambié de idea. Mi compi me contó que algunos de los compañeros de su hija habían tenido pesadillas esa noche, y me asusté, pobrecillos!!… no quisiera ser yo el motivo de sus malos sueños.

Mi intención era que les quedara súper claro cuándo debían llamar al 112 (que ya las profes les habían explicado estupendamente) y que dejaran de tener tanto miedo a la imagen de la enfermera. Así que allí me planté con batas, gorros, guantes y mascarillas para todos los niños.

Se vistieron de enfermeros todos los que quisieron hacerlo, aunque el tema de la mascarilla no le gustó demasiado, nos quedamos con las batas y los gorros, estaban monísimos!!

Les enseñé dos tamaños de jeringas, llevé las más grandes y les conté que, a parte de poner inyecciones, con ellas también lavamos los oídos o las narices cuando tienen muchos mocos. Cargué un poco de suero con una de ellas a modo de juego, ellos alucinaban y yo me moría de la risa.

Fue equipada con fonendoscopio y esfignomanómatro para tomarles la tensión, algunos también aprovecharon para escucharse el corazón.

La idea era que comprobaran por sí mismos que tomar la tensión no duele.

Es cierto que cuando van al centro de salud ya entran en consulta un poco a la defensiva y con cierto nerviosismo, sin embargo, conmigo estaban relajaditos y en su ambiente, todos me dijeron lo mismo al hinchar el manguito, no duele nada!!! Objetivo cumplido.

También llevé venda elástica y, al ritmo de una canción infantil que todos conocían, les enseñé como vendar el brazo. Fueron saliendo a la palestra por parejas y, cantando todos juntos, se vendaron unos a otros.

Repetimos varias veces aquello de llamar al 112 y que, en caso de que presenciaran algún accidente, no se podía mover a la víctima. Yo me fui con la impresión de que les había quedado claro.

Tengo que darles mil gracias a las tres profes que me echaron una mano con los casi 50 peques que soportaron mi actuación. A pesar que muchos no estaban por la labor de participar, finalmente se fueron animando y, menos 3 o 4 niños, todos salieron encantados, menos Martín, que estaba muerto de vergüenza.

Ha sido toda una experiencia que repetiría sin duda alguna. Nos lo pasamos bomba y yo me reí un montón. Me fui con muy buen sabor de boca, espero que ellos también.

2 comentarios
  1. María jose
    María jose Dice:

    Muy bueno y muy bien echo…debería ser una asignatura obligatoria desde pequeños y le quitarían el miedo y daríamos normalidad …como siempre lo más sencillo y natural es lo mejor.Apuesto por ello !!!

    Responder

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