CUMPLEAÑOS DIFERENTE

 

El 4 de mayo fue el cumpleaños de mi sobrino Martín, 5 años ya, parece que fue ayer cuando llegamos corriendo con mi hermana al Hospital y en media hora de reloj nació él. Llegó al mundo sonriendo, sí sí, tal cual, cuando la matrona salía con él de la sala de partos y se paró para que le conociésemos, lo primero que hizo fue sonreír, mi madre y yo nos miramos pensando que aquello no era muy normal, pero nos encantó ¡¡ Martín nació siendo feliz!! y lo sigue siendo por supuesto.

Es el mayor de todos los primos, el más cariñoso y, sin duda, el más buenazo. Su hermano pequeño, Sergio, se aprovecha de esto muy a menudo, Martín siempre le deja sus cosas y está pendiente de él para todo, sin embargo, el pequeño no duda en quitarle sus juguetes y hacerle alguna que otra perrería. Luego resulta muy gracioso ver como le imita todo el rato, esto creo que es bastante habitual entre hermanos, el pequeño siempre quiere ser como el mayor.

El año pasado celebramos su cuarto cumpleaños en un local de bolas con todos sus amigos, se lo pasaron genial, pero este año ha sido muy distinto. Aún así, quisimos hacer que su día fuera especial.

Mi hermana hizo una tarta y luego hicieron vídeo llamada con la familia, le cantamos “cumpleaños feliz” quizás demasiadas veces para su gusto porque, una de las veces que se lo estábamos cantando no pudo evitar decirnos: Otra vez en serio? Terminamos riéndonos.

Mi hermana y yo vivimos relativamente cerca, en dos calles paralelas sin ir más lejos, desde nuestra terraza se ven las ventanas de su piso. Estiramos una sábana grande en el suelo y provistos de brocha y pintura, hicimos una pancarta que pudiera verse desde bien lejos: ¡¡Felicidades Martín!! y un montón de globos de colores adornaban la felicitación. No solamente la vio él, también todos los vecinos que se sumaron a la celebración. Fue divertido.

Ya que no íbamos a poder estar ese día a su lado, no podíamos dejarle también sin regalo, ya bastante tenía el pobre con aguantar tantos días encerrado en un piso tan pequeño sin quejarse, creo que muchos adultos deberían haber seguido su ejemplo y el de tantos niños españoles que se han adaptado a esta situación con una actitud envidiable.

Pensamos en un regalo chulísimo que le súper encantara y lo compramos online, le llegaría por repartidor. Escogimos un drone infantil, realmente es como un helicóptero tele dirigido sin más, pero pensamos que le haría ilusión.

El audio que me envió el día que lo recibió me lo dejó clarísimo, habíamos acertado con nuestro regalo, Martín era ese día un poquito más feliz.

Hemos comenzado la Fase 1 de la desescalada y por fin he podido ver a mis sobrinos de cerca, manteniendo, eso sí, la distancia de seguridad, lo primero que me ha dicho Martín ha sido: Tata, ya tengo 5 años. Adoro esta inocencia Dios mío, y me moriré de la pena cuando se termine.

Los abuelos también han podido disfrutar de su compañía, así que, hoy todos hemos sido un poco más felices.

Este período de confinamiento ha sido muy duro para todos, se han perdido muchas vidas en el camino, muchos no han podido celebrar su cumpleaños como hubieran querido, pero ahora debemos ir poco a poco, pasito a pasito y sin ninguna prisa. No queremos volver a pasar por lo mismo.

Hoy os deseo que volváis a disfrutar de la familia sin una pantalla por el medio pero también os pido mucha RESPONSABILIDAD!!.

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