¿DONDE CAMBIAMOS EL PAÑAL?

 

El otro día escuché una historia que me dejó atónita, dos parejas entran en un bar (pub por las noches), una de ellas con un bebé en carrito. Subieron al piso de arriba, cargando el cochecito por las escaleras, arriba había gente tomando algo, clientes habituales. Sino conociera el sitio solamente con esta descripción deduciría que no es un bar para ir con un bebé, porque, seamos sinceros, no todos los sitios son adecuados para ir con un recién nacido, de éso nos percatamos enseguida.

El caso es que el bebé se hizo caca y su madre decidió cambiarlo allí mismo dejando con ello un aroma que incomodó a más de uno, por lo que hubo quejas. El personal del bar tuvo que transmitir las quejas a la pareja en cuestión, que optó por montar un escándalo alegando que el bar no tenía cambiador para el bebé y encima querían que la camarera tirara el pañal sucio.

Partimos de la base que en hostelería, los bares no están obligados a tener cambiadores en sus baños, si encima no tienes rampa para subir al primer piso, ya quedaría claro que no deberías subir con el cochecito. Pero si ya lo has hecho, podrías perfectamente meterte en el baño a cambiar al chiquillo en el mismo carrito si quieres, es lo que yo haría.

Tenemos que ser conscientes que la vida con hijos no va a ser la misma que sin ellos, no puedes pretender seguir yendo a los mismos sitios, porque no todos ellos están preparados para bebés sobre todo.

Que, personalmente, yo abogo porque en todos los bares hubiera cambiador, sería mucho más fácil indudablemente, pero a día de hoy no es así.

Me sorprendió gratamente mi marido cuando indignado me preguntó por qué solamente había cambiadores en los baños de las mujeres, que por qué él no podía cambiarle el pañal a su hija igual que lo hace en casa. Pues como otras tantas cosas sexistas que deberían cambiar en este país. De hecho, en Galicia ya ha cambiado la normativa y comenzaron a ponerlos también en los aseos masculinos. También es cierto que muchos locales optan por poner un baño con el cambiador del bebé a parte, que está muy bien.

Lo más importante es ser civilizado sin más, el SENTIDO COMÚN es muy necesario y me doy cuenta que la maternidad y paternidad a veces nos nubla dicho sentido. Seamos coherentes, dejemos que jueguen, aunque se peguen a veces, ellos sabrán que hacer y, sino, enseguida lo aprenderán, como hemos hecho nosotros.

Que sé que es duro verlos pasarlo mal, a mí me lo vais a contar, pero estamos haciendo una generación de niños totalmente dependientes de sus padres y de las pantallas.

Dejemos que desarrollen su imaginación, que vuelen a países inventados, que luchen contra ejércitos invisibles, que disfruten de su infancia que ya no volverá.

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