¡ESO NO!

 

No se la cantidad de veces que le he repetido esta frase a Alicia, que no saltes encima de la cama, que no te pongas de pie en el sofá que te vas a caer, que no me cojas la fregona, que no abras los cajones….

Me pongo nerviosa cuando hace todas esas cosas y la pongo nerviosa a ella.

Aburrida de escucharme a mí misma me he sentado a pensar ¡tengo que relajarme más! Tanta prohibición solo hace que la chiquilla quiera hacer todo eso de manera continuada. No puedo pretender que con 2 años entienda las cosas como un adulto.

Así es que he respirado profundo, le he dicho tranquilamente que si sigue saltando encima de la cama se podrá hacer pupa y me he ido, ignorándola por completo. Al rato estaba en la cocina conmigo jugando con su muñeca.

He visto como cogía de uno de los cajones un tuper y lo usaba para preparar sus comiditas, ha venido muy emocionada a darme la prueba, le dije que me encantaba y se ha ido súper contenta a contárselo a sus juguetes. ¿Cómo voy a decirle que los tupers son para cocinar mamá, si ella también los usa para preparar sus menús?

Le gusta mucho usar la fregona y la escoba, antes me ponía loca cuando lo cogía sin enterarme, ahora dejo que trabaje un poco, le digo cómo tiene que hacerlo y luego me deja a terminar a mi porque, seamos sinceros, se cansan a los 2 minutos de todo.

El tema aspiradora también le llama mucho la atención, antes quería cogerla ella sola todo el tiempo, desde que dejo que la pase conmigo, no ha vuelto a intentarlo.

He llegado a la conclusión que es mucho mejor dejarla experimentar, las prohibiciones con gritos no solucionan nada. Ahora le explico las normas que hay en casa, la dejo a su manera y, a veces lo entiende y otras no, pero que se le va a hacer. Lo que tengo claro es que cuando tenga 18 años lo entenderá perfectamente, no tengo ninguna prisa en explicárselo todo en este momento.

Leyendo hace poco a Álvaro Bilbao me di cuenta que levanto mucho la voz delante de la niña, me pongo nerviosa muy rápido por pequeñas cosas. Después de lo sucedido me da miedo todo, eso tengo que aprender a controlarlo y es un problema mío, no de mi hija.

Por otro lado, tendemos a educar como lo hicieron con nosotros, y nuestros padres no sabían hacerlo de otra manera más que dando gritos y prohibiéndonos hacer todo, lo mejor era estarse quietecito o jugando en una habitación sin salir de ella. No quiero hacer lo mismo con Alicia.

El objetivo es cambiar la frase: ¡Eso no! Por : lo hace mamá contigo vale. Perderá la curiosidad y entenderá que esas cosas puede hacerlas cuando estés tu, o eso quiero pensar.

Lo de razonar con un niño de 2 años no es lo mío y creo firmemente que no se puede lograr por una sencilla razón, el razonamiento lógico no se desarrolla hasta los 7 años con lo cual, habrá que encontrar otra técnica para hacerle comprender las normas. Inventos varios se nos van ocurriendo para conseguir que tome todo el desayuno, que no tire las cosas al suelo o que abra los grifos. Lo intentamos con canciones, distracciones o la mítica frase : Pues no podrás ir a casa de güelita (la abuela).

A veces nos quedamos sin ideas, me encantaría que me ilustrarais con alguna que hayáis probado y además, os haya funcionado.

Por el momento, yo seguiré estrujándome el cerebro para idear algún nuevo juego y así lograr mi objetivo.

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