HABLEMOS DE CONCILIACION

 

Este es el gran problema de la maternidad en España, por mucho que nos cuenten, todo es MENTIRA!! No existe la conciliación en este país.

Supuestamente en cualquier trabajo tenemos derecho a solicitar una reducción de jornada. Digo supuestamente porque hay muchas empresas, incluyendo el Servicio de Salud del Principado de Asturias, en las que si decides pedir dicha reducción, te empiezan a poner trabas o, amablemente, te hacen entender que supone un problema el hecho que tú disfrutes este derecho.

Finalmente te lo conceden (lógico) pero te arriesgas, por ejemplo, a un cambio de servicio, con el consiguiente cambio de compañeras, de forma de trabajar… o a que te pongan el turno que le venga bien a la empresa, aunque a ti te venga fatal y no te interese. Tienes que valorar si realmente te compensa todo ello.

El derecho a reducirse la jornada es tanto para la madre como para el padre, aunque en España el porcentaje de padres que lo solicitan es mucho menor que el de madres. Partiendo de esta base, a mí ya me da para pensar que existe un problema, qué os parece?

Esto está ocurriendo en una empresa pública pero también puede ocurrir en una empresa privada y encontrarse con peores condiciones, como el despido, y no, no estoy exagerando.

He oído más de una vez que en la entrevista de trabajo a las mujeres les preguntan si tienen pensado ser madres, porque esto, aunque muchos no lo quieran ver, supone un handicap a la hora de conseguir trabajo. La desigualdad ya está presente y el hecho que puedas reducirte el horario es un problema en toda regla.

Cuando nació Alicia por mi cabeza pasaban muchas dudas, la gran pregunta era ¿Cómo compaginar su cuidado con mi trabajo a turnos y el horario partido de su padre? Es cierto, que la reducción de jornada podría haberla pedido mi marido, pero, después del susto que nos dio la chiquilla, fui yo la que decidió hacer el sacrificio para quedarme más tranquila y disfrutar de ella como si cada día fuera el último. Para mi sorpresa, no fue necesario pedir ninguna reducción, ya que , me ofrecieron un contrato en el hospital con el que podía compaginar a la perfección el cuidado de mi hija y disfrutar de ella sin renunciar a mi trabajo.

En ese momento descubrí el club de Malasmadres, la historia de Laura (su fundadora) me dejó boquiabierta, ella sí tuvo que renunciar porque no le dieron la opción de conciliar su vida laboral con el cuidado de sus hijas. A partir de ahí comenzó su lucha para conseguir que las madres de este país no tengan que renunciar nunca a su trabajo y este derecho se haga realidad.

Yo tuve suerte, pero hay muchísimas madres que tienen que hacer malabares para criar a sus hijos mientras siguen trabajando. E, incluso, que renuncian a ser madres para promocionar en su trabajo.

Ninguna mujer debería renunciar a la maternidad por encontrarse con tantas trabas en el mercado laboral. Estamos en el siglo XXI señores, esto debería cambiar ya mismo!!

Está más que demostrado que en muchas profesiones somos más eficientes que los hombres, si es que las empresas de este país están perdiendo dinero al ponernos tantos obstáculos!!

Y después de esta retahíla de argumentos y de aburriros con mis pensamientos, os diré que me he quedado la mar de a gusto diciéndolo en voz alta (bueno, escribiéndolo) y seguiré colaborando y apoyando la labor de Malasmadres y de todos aquell@s que estén dispuestos a cambiar esta situación tan injusta e intolerable.

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