SOBREVIVIENDO EN UCI

 

Es lo que nos está ocurriendo al 80% del personal que estamos trabajando ahora mismo en las UCIs improvisadas en la mayoría de los hospitales asturianos, por culpa de esta maldita pandemia. 

Unos llevábamos años sin pasar por esta unidad, pero otros ni siquiera habían trabajado nunca en una UCI. Os podéis imaginar el panorama…. 

Con lo cual, un día llegas a una servicio nuevo, por llamarlo de alguna manera, ya que, han improvisado una unidad de cuidados intensivos en salas que no estaban preparadas para ello. No sabes dónde están las cosas y hay aparatos que no recuerdas ni cómo funcionan. 

Es otra manera de trabajar diferente a lo que estabas acostumbrada, te vas adaptando como buenamente puedes. Pero todo esto te genera un estrés y una tensión continua que hace que no descanses en condiciones, que tu cabeza esté trabajando las 24h. Te cuesta desconectar cuando llegas a tu casa. 

La organización en mi hospital ha brillado por su ausencia desde el minuto 1. Contábamos con esta segunda ola y no han hecho absolutamente nada hasta que ya hubo pacientes COVID+ ingresados en UCI. Por tanto, las cosas hechas deprisa y corriendo, no suelen salir muy bien. 

El mayor problema llegó cuando se dieron cuenta que no disponían del personal suficiente para atender las nuevas unidades. Si se hubiera pensando antes y hubieran tratado al personal como es debido, creo que este problema no hubiera sido tan grave. 

Esto se traduce ahora, entre otras cosas, en enfermeras con sobrecarga de trabajo, en ocasiones, excesiva. 

Y pobre de nosotras si alguna se pone mala o tiene que confinarse, lo más habitual es que no la sustituyan. Se le está pidiendo al resto de compañeras que doblen turnos. En una situación como la que estamos viviendo, me parece hasta normal, lo que no me parece normal son las formas y los modos de pedirnos las cosas. Me explico; En este hospital donde trabajo ya he tenido que soportar las malas contestaciones y los malos modales de alguna supervisora de guardia. Especialmente cuando las tienes que llamar para decirles que no puedes ir a trabajar porque estás enferma o porque tenemos mucho trabajo en el servicio y necesitamos que nos manden un refuerzo. Las contestaciones suelen ser de lo más variopintas, pero lo habitual es que vayan acompañadas de elevación de la voz e incluso alguna frase amenazante o insultante hacia tu persona o tu equipo de trabajo. Consiguiendo con eso hacerte sentir fatal y que acabes pensando que, en realidad, tú eres una inútil que no vale para nada. Pienso que el objetivo de su manera de tratarnos es ése. En términos legales creo que se le llama MOBBING. 

Cuando la segunda oleada de casos positivos comenzó, la búsqueda de personal cualificado o con “perfil de UVI” se hizo de la siguiente manera: llamaban al personal un día para empezar en UCI al día siguiente, con la única explicación que la situación actual así lo requería. Tenías que aceptar sí o sí, no había tiempo ni opción de negativa. 

Y con mil temores lo hicimos, nos adaptamos. Y no penséis que hemos perdido la sonrisa, esa pocas veces se nos borra de la cara porque ¿sabéis qué? Los pacientes no tienen la culpa de lo que nos ocurre, bastante tienen ellos. 

Pues así estamos, trabajando como podemos donde podemos como si de una guerra se tratase. Dando lo mejor de nosotr@s para que los pacientes salgan adelante, dejando de lado, en muchas ocasiones nuestra propia salud. 

Además de todo esto, todavía tenemos que escuchar críticas hacia nuestra profesión y soportar que la gente continúe pasándose las medidas de seguridad por el arco del triunfo. 

Tenemos que seguir viendo cómo la dirección del hospital hace oídos sordos a nuestras peticiones. Cómo los sindicatos giran la cara hacia otro lado sin hacer nada por apoyarnos.  

Pero que sepáis que ante las adversidades nosotras hacemos piña, nos apoyamos entre nosotras y hacemos que el día a día se haga más llevadero. GRACIAS COMPAÑER@S porque en el momento que cruzamos esta puerta cambiamos de familia y dejamos atrás todo lo demás. Sabemos qué es lo importante en este momento y no se nos pone nada por delante, poca gente puede hacerlo, os lo aseguro. De esta manera sobrevivimos en una UCI de Asturias señoras y señores. Y la lucha por mejorar nuestras condiciones solo acaba de comenzar. 

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